«Hay bodegas que buscan la fama; otras que quieren hacer el vino más caro; otras que son más perfeccionistas y buscan hacer el mejor vino, y otras que se fijan en su esencia y quieren reflejar esa filosofía en sus vinos. CVNE, por su parte, aspira a ser la bodega más importante de España y eso significa aspirar a hacer el mejor vino del pueblo en el que estamos. Significa tener viñedos en las mejores zonas e invertir en el territorio sin dejar de ser fieles a nuestras ideas».
Así lo ha reflejado Víctor Urrutia, CEO de CVNE, durante la celebración de una cata única en el Club Prim de Madrid en la que se han descorchado «en primicia» doce de las más grandes referencias de la Compañía Vinícola del Norte de España. Un viaje que ha ido desde las burbujas hasta los blancos para acabar en la gama de tintos. Una cata que es «reflejo de la trayectoria realizada por la firma, pero también del presente y del futuro que está por venir».
Para ello, María Larrea y Jorge Navascués, como enólogos de la casa, han acompañado esta velada en la que se ha hablado de pueblos, de viñas, de parajes, de regiones y, sobre todo, de mucha identidad. Del cava catalán, la godello de Valdeorras y al albariño de Rías Baixas pasando por el tempranillo de Rioja, y por las tintas de Ribera del Duero. Un viaje en el que las añadas han marcado el ritmo, dejando aflorar sus matices y características de aquellos años cálidos y no tan cálidos. Entre los asistentes al encuentro se encontraban periodistas y expertos especializados en vino como Pedro Ballesteros (Master of Wine), Amaya Cervera (Spanish Wine Lover) y Santi Rivas (Colectivo Decantado).

El The roger Mark II 2017 ha abierto la veda de la cita con una burbuja fina, sutil. Un cava para «beber los cítricos propios del Mediterráneo». Un cava del Penedés formado por la trilogía del xarel-lo, macabeo y parellada, junto con ligeros toques de chardonnay y pinot noir.
Segunda parada del viaje: la godello de Rías Baixas y su amplio recorrido para crecer con Regueirón Éntoma 2023. «Es cierto que esta variedad está de moda pero queremos elaborar un vino con su máxima expresión, poniendo el foco en la acidez. Y nos ha sorprendido porque no es una uva que madure como esperábamos. Este es un vino fino y varietal que va a envejecer muy bien. Pese a ser una de las zonas de producción más cálidas, hemos conseguido sacar partido a la acidez y demostrar que los vinos blancos son nuestra gran esencia. Ya era hora de que despertara el interés por ellos en el país», ha remarcado Navascués.

Y sin salir de Galicia, La Val Gran Añada 2019 ha demostrado el potencial de la variedad albariño en viñas viejas que den esa complejidad para que CVNE haga su propia interpretación. «Porque un vino para que sea grande tiene que ser capaz de envejecer», ha incidido Urrutia. Tal como ha sentenciado Pedro Ballesteros, «un gran vino de Galicia». Una creación que, al parecer de este prescriptor de vinos, «no es un albariño, sino un vino que habla de las regiones internas; no es un vino varietal, sino uno que refleja otro estilo».
Los blancos se han despedido de esta puesta en escena con el gran Monopole Clásico Gran Reserva 2018. Una obra maestra de Rioja, concretamente de las tierras de Villalba, pero también con su herencia de Jerez: un cien por cien viura con una crianza de 60 meses en barricas de roble usadas y en dos botas de Sanlúcar «más usadas todavía». Una crianza que en este caso marca el recorrido del vino más allá de la añada pese a ser un blanco de guarda que bien demuestra su valía.

El viaje ha entrado en clave de tintos con Imperial Gran Reserva 2018, «una añada puramente atlántica» para un vino que ha vivido la evolución de pasar del roble americano a un mayor uso de la madera francesa. Aún con las copas en Rioja, y sin desviarnos del recorrido de los grandes reservas de esta denominación, el Viña Real 2017 ha continuado el camino reflejando aquella añada de las históricas heladas, aquella añada corta que se unió a un año cálido y seco en Rioja Alavesa (de donde proceden las uvas de este vino). «Todo ello trajo un adelanto en la maduración y mucha fruta».

Aunque para hablar de zonas cálidas en Rioja Alavesa está Contino Gran Reserva 2018. Sobre un meandro del río Ebro, próximo a la capital riojana pero en tierras de Laserna, se extiende un mar de cepas que completan la finca San Rafael. «No hay nada más moderno que un clásico renovado». De Viñedos del Contino también se ha catado la joya de Viña del Olivo 2022. La finura hecha vino. «Es la mejor expresión de este paraje, con madurez y frescor. Esta añada fue complicada pero resultó dar un buen resultado para el vino».
Y hablando de clásicos, no podía faltar el tempranillo y el homenaje a los fundadores de esta casa, los hermanos Real de Asúa. «Con este vino hemos querido buscar lo que para nosotros mejor refleja el mejor estilo del tempranillo. Un vino sin esfuerzo», en palabras del CEO de la firma. Una elaboración con la fruta como protagonista, algo similar a lo que se ha descorchado con La Virgen Aka Pagos Viña Real 2021.

Y de Rioja a Ribera en un salto para abordar la esencia Áurea Minerva 2022. Un vino en homenaje a la familia que recoge también la finura de Rioja pero con la materia prima de la localidad de Peñaranda. «Aquí hay mucha acidez y frescura y para conseguirlas la clave es medir bien la fecha de vendimia», apunta Larrea. Y como cierre a esta velada en la capital, CVNE ha querido hacerlo en clave dulce, con una vuelta a los orígenes desde una vendimia tardía. «Con Corona Gran Reserva 2016 hemos vuelto a hacer lo que hacían nuestros antepasados». Porque CVNE es tradición, legado y crecimiento, aprendiendo del ayer para hacer el mañana.


