La Rioja

«La convivencia entre el lobo y el ganado es posible, pero costará»

El lobo ibérico ha perdido la protección especial que ganó en 2021, cuando el Ministerio de Transición Ecológica dictó la orden por la cual se incluía a este cánido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre). Ahora, tras la enmienda presentada por el Partido Popular (y apoyada por Junts, Vox y PNV) que deroga dicha norma, el lobo podrá cazarse con permiso administrativo al norte del río Duero, donde se encuentran la mayor parte de las manadas existentes en el país (entre 2.000 y 2.800 ejemplares en total, según datos de la Fundación de cazadores Artemisan).

En La Rioja esta modificación aún no ha llegado, pero se espera que “en mes y medio” el Parlamento regional apruebe la modificación de la Ley de Biodiversidad y Patrimonio Natural de La Rioja para incluir “al lobo en la orden de vedas”. En la comunidad, según el censo nacional, entre 2012 y 2014 había una manada y, según el último censo que manejaba el Gobierno regional, entre 2021 y 2022 existían cuatro grupos reproductores con un rango de entre 18 y 38 lobos (desde la Administración regional informan de que será en «las próximas semanas» cuando aporten los datos actuales relativos al número de lobos y los ataques totales al ganado certificados).

La noticia de esta futura rebaja en la protección del lobo a nivel regional se aborda en el nuevo programa del podcast ‘La Voz del Agro’, en el que el sector ganadero celebra la novedad y analiza la problemática actual que existe en la sierra riojana. Por contra, desde la asociación Ecologistas en Acción advierten de que «las ansias del PP por cazar lobos podrían terminar en los tribunales», mientras que Amigos de la Tierra muestra su desacuerdo con esta cambio de normativa tachándola de «una decisión política sin justificación técnica».

Lo que es evidente es que el lobo ya ha llegado a lugares en los que nunca antes se había visto en La Rioja (la Consejería de Agricultura cifra en 54 el número de municipios riojanos en los que ya está presente), como es el caso de Castroviejo. Aquí, Adrián Ceniceros tiene una explotación de vacuno, aunque antes también tenía ovejas pero las tuvo que retirar por los ataques sufridos. El año pasado el lobo le mató a 12 y ese fue el segundo ataque, ya que el primero se produjo en 2023 a uno de sus potros. Pero incluso después de retirar el rebaño, el lobo aún le ha matado a tres terneros más.

Un ternero recién nacido en la explotación de Adrián Ceniceros.

«Las vacas paren cerca de la nave, pero lo hacen en el monte porque es el mejor sitio ya que si nacen dentro es más probable que los terneros cojan enfermedades. Además, siempre decimos que la ganadería extensiva es lo mejor para los animales porque estos están acostumbrados a vivir en libertad. La gente siempre dice que los tenemos desatendidos y eso no es real porque donde mejor están es en libertad. El problema es que ya cuando el ternero tiene dos o tres días, la madre tiene la costumbre de dejarlo escondido y venir a comer para luego volver con él, y es ahí cuando se producen los ataques. Estábamos confiados en que a las vacas, a los animales más grandes, no les iba a atacar el lobo, pero visto lo visto ya desde el año pasado las vacas paren en las fincas valladas y protegidas con dos mastines», apunta el ganadero.

Pero ahí entra en juego otro problema y es el desconocimiento de la sociedad hacia la labor de los mastines en los montes. Adrián recuerda también la importancia de sensibilizar a aquellas personas que durante el fin de semana recorren los montes, en ocasiones acompañados de sus perros, y se acercan al ganado que está protegido por los mastines: «Son perros tranquilos que no suelen atacar por el día, sino que suelen ser más peligrosos por la noche, pero hay que intentar no cruzar por donde ellos están y más si se va en compañía de un perro que está desnaturalizado y que puede acercarse a oler el mastín. Los ganaderos no queremos tener ningún conflicto con ninguna de las personas los que vienen a los pueblos, todo lo contrario, pero hay que saber convivir con los mastines».

Un ternero recién nacido esta semana en la explotación de Adrián Ceniceros.

En su caso considera «un punto positivo» la rebaja de la protección del lobo y confía en que llegue el momento en el que se logre una convivencia entre el cánido y el ganado sin que ninguno de los dos esté abocado a la extinción. «Es posible, pero costará mucho y habrá zonas que tendrán que tener una ayuda extra por registrar más ataques, especialmente las zonas con ganado ovino, pero creo que es posible. Al final será Medio Natural junto con los agentes forestales quienes controlen la caza del lobo con recechos para no matar a los machos, porque eso es contraproducente para la ganadería», opina.

«Situación de descontrol»

El presidente de ARAG-ASAJA, Eduardo Pérez, acudió la pasada semana al Congreso de los Diputados para asistir a la aprobación de dicha enmienda del PP por la que se elimina la prohibición de cazar al lobo en el norte del Duero. Un paso más que se recibe con satisfacción por parte de esta organización, «aunque esto no vaya a solucionar el problema a corto plazo». «El lobo ha existido y existirá siempre, pero lo que debe haber es un control de la población, no la situación de descontrol que hay ahora mismo con la cantidad de ataques continuos que hay cada vez más en toda la geografía riojana», remarca.

Pérez recuerda el «desánimo» y la «desesperación» del sector ganadero riojano ante las continuas bajas por los ataques: «Un sector que no quiere que la viabilidad de sus explotaciones se base en las ayudas recibidas por la muerte de sus animales. Lo que quiere ver es que la venta de su producto sea viable. Al final, ganadero que se va por jubilación, ganadero que no vuelve porque, ante esta situación y lo difícil que es trabajar en el medio rural de alta montaña, los jóvenes no se quedan y las explotaciones no aumentan».

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