Las obras de la ‘nueva’ calle Sagasta comenzaron el pasado 21 de junio. Y este 27 de marzo se ha producido por fin la inauguración de esta arteria logroñesa que conecta El Campillo con el Espolón a través del Puente de Hierro. Una intervención urbanística que estaba previsto durase cinco meses que finalmente se han convertido en nueve meses, por tanto, casi el doble del tiempo previsto inicialmente.
El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, junto con varios miembros de la Corporación, ha inaugurado la calle Sagasta, una actuación que, según ha destacado el alcalde, “supone una clara mejora para Logroño: una mejora para los logroñeses y logroñesas, para quienes nos visitan y para el sector comercial”.
El diseño inicial, configurado por el anterior equipo de Gobierno local (conformado por PSOE, Podemos y PR+), contemplaba una plataforma única a lo largo de toda la calle, desde el Puente de Hierro hasta el Paseo del Espolón. Sin embargo, con el cambio en el Ayuntamiento tras las últimas elecciones municipales, los nuevos responsables decidieron limitar la intervención a una única plataforma entre Hermanos Moroy y Carnicerías. Esto ha causado la pérdida de parte de los fondos europeos obtenidos, además del abono de intereses de demora, por lo que la obra ha tenido que ser financiada en su totalidad por el Ayuntamiento.

Tramo de la calle entre Portales y Hermanos Moroy
En esos 120 metros de tramo, la prioridad pasa a ser peatonal y los vehículos tendrán a partir de ahora limitada su velocidad a 20 kilómetros por hora. En Ruavieja y Muro de la Mata se ubicado las ‘puertas de entrada’, que instan a que los vehículos entren a velocidad reducida y actúan como ‘recordatorio’ -tanto físico como visual- de que los vehículos acceden a una zona singular en la que no se circula como en las vías tradicionales. Por si algún conductor no ‘capta la indirecta’, se han colocado cámaras y radares ‘pedagógicos’ (no disparan, pero muestran caras sonrientes o enfadadas en función de la velocidad) en ambos sentidos.
En el tramo comprendido entre las calles Carnicerías y Marqués de San Nicolás las aceras se han ensanchado hasta los 1,80 metros para adecuarse a la normativa actual de accesibilidad. Otra de las novedades en la vía será la colocación de bolardos, jardineras colgantes y elementos de protección para proteger los umbrales de los portales de los aparcamientos indebidos.
Lo que no se ve
La reurbanización de la calle Sagasta ha servido para renovar los servicios de la vía en lo que respecta a redes de abastecimiento y acometidas domiciliarias. En concreto, se han sustituido 420 metros de instalaciones de fibrocemento por nuevas canalizaciones de tubería de fundición y se han renovado las recogidas de aguas de escorrentía superficial y un pequeño tramo soterrado en la zona próxima a Ruavieja.

El Camino de Santiago a través de la calle Sagasta por la Ruavieja.
La actuación también ha incluido trabajos arqueológicos en la zona y se han incorporado al diseño final de la calle varios elementos diferenciadores con un claro protagonismo para las señas de identidad de la ciudad. Así, se han colocado adoquines con frases del Himno de Logroño, imágenes de la concha del peregrino en alusión al paso del Camino de Santiago por esta zona, baldosas con racimos de uva, y también se ha hecho un guiño al skyline de la ciudad.
Mercado de San Blas y Callejón de Ponce
Tras el acto de inauguración se ha llevado a cabo una visita por la calle Sagasta, detallando la remodelación llevada a cabo. En el transcurso de la misma, los cronistas de la ciudad, Isabel Murillo y Federico Soldevilla, han realizado un repaso histórico por algunos de los elementos más singulares de esta vía, como el Mercado de San Blas o el Callejón de Ponce. Este último es el único de los callejones que había en esta zona que pervive tras la remodelación urbanística de la zona a finales del XIX. Formaba parte de la casa principal de los Ponce de León, adquirida por Diego Ponce de León, primer tesorero del cabildo colegial de la Redonda por decreto papal de 1513, dando acceso al jardín de la misma.
Por último, se han modificado todas las luminarias de la calle por otras de tecnología LED (manteniendo la estética de las farolas actuales) y se han soterrarado los cables aéreos que cruzan la vía en determinados puntos.


