El Comisionado del Gobierno para el Corredor Atlántico del TAV, José Antonio Sebastián, ha señalado este lunes en Pamplona que en el tramo Castejón-Zaragoza, que podría acelerar los viajes entre la capital maña y Logroño, se están «intentando finalizar los estudios necesarios para poder licitar las obras». En cuanto al tramo Pamplona-Castejón, ha destacado que está «muy avanzado, con obras ya finalizadas, en ejecución y en licitación». Asimismo, ha subrayado que gracias a los fondos europeos se van a licitar obras en el Corredor Atlántico por más de 2.500 millones de euros, incluidas aquellas destinadas a impulsar la llegada de la alta velocidad a Navarra.
Durante su intervención en una jornada sobre infraestructuras ferroviarias, Sebastián ha afirmado que Navarra no corre riesgo de quedar fuera del proyecto del TAV y ha insistido en que se trata de «una carrera de fondo», a la que no hay que ponerle plazos. «No es un sprint, hay que trabajar todo el día para desarrollarlo», ha afirmado.
El Comisionado ha explicado que el Ministerio de Transportes trabaja con Navarra y otras comunidades autónomas a una velocidad adecuada para que el tren de alta velocidad llegue lo antes posible, sin establecer fechas concretas. En este sentido, ha recordado que España cuenta con 4.000 kilómetros de vías de alta velocidad, de los cuales 750 se han puesto en funcionamiento en los últimos seis años.
Asimismo, ha explicado que en muchas ocasiones el proyecto no puede avanzar más rápido debido a la falta de «letra o música». La «letra» hace referencia a los proyectos, estudios informativos y declaraciones de impacto ambiental, mientras que la «música» son las inversiones, que en este momento cuentan con fondos comunitarios. En el caso de Navarra, ha reconocido que se perdió parte de esa «letra» debido a la caducidad de estudios y acciones previas, pero ha asegurado que ahora se está trabajando a «velocidad de crucero» para hacer realidad el proyecto.
Sobre los plazos que maneja la Plataforma para el impulso del TAV en Navarra, ha señalado que en algunos casos pueden ser realistas y en otros no. «Cada uno intenta ponerle una puerta al campo», ha manifestado, enfatizando que «parece que en 2030 se acaba el mundo» y que habrá aspectos del proyecto que lleguen en ese plazo y otros que no.


