La guardería Las Luces de Haro ha tenido que cerrar sus puertas después de que las recientes lluvias y fuertes vientos destrozaran el techo del centro. Un cierre que se ha producido este jueves 20 de marzo cuando, «a las 12:30 horas nos llamaron para que fuéramos a recoger a los niños porque la situación era insostenible», explica una de las madres afectadas.
Este cierre ha dejado a unas 200 familias sin un lugar seguro donde dejar a sus hijos, lo que ha llevado a los padres a organizar este domingo una manifestación para exigir una solución definitiva.
«Se supone que el Gobierno se había puesto manos a la obra, -cabe recordar que el Ejecutivoadjudicó la reparación de la cubierta-, pero el parche que hicieron no valió para nada», denuncia esta madre. Según los testimonios de los padres, la tela asfáltica que se colocó previamente fue arrancada por el viento, dejando expuesto el edificio a las inclemencias del tiempo. «El viernes ya no tuvimos guardería y viendo las fotos del tejado, tampoco abriremos ni el lunes ni el martes, aunque este domingo estén poniendo un toldo en forma de parche que no va a solucionar nada», explica.

El Ayuntamiento de Haro ha ofrecido unos locales para trasladar temporalmente a los niños, pero la Consejería de Educación ha rechazado la propuesta al considerar que no son adecuados. «Entiendo que no tengan cocina, pero es tan simple como llevarles un sándwich desde casa y recogerlos antes de la hora de la comida. Nos dicen que tenemos que tener un plan B, pero el plan B lo tiene que dar la administración, que es la que ofrece el servicio».
Muchos de estos padre no pueden conciliar. «Yo tengo dos niñas en la guardería. Puedo hacer un esfuerzo de pagar a alguien o pedir favores a familiares o amigos, y como yo, otros padres, pero la solución no es que nosotros andemos buscando dónde dejar a nuestros hijos».
Ante la falta de soluciones, los padres han decidido movilizarse este domingo a las 12:00 horas en la Plaza de la Paz de Haro. «Traed pancartas, fregonas, paraguas o trapos, vuestra energía y ganas de cambiar las cosas. Queremos que nos escuchen y que la Consejería de Educación tome cartas en el asunto de una vez por todas».
Mientras tanto, el Gobierno ha procedido a instalar un toldo provisional en la guardería, una medida que los padres consideran insuficiente. «Un toldo no es una solución, si llueve mucho, el agua va a entrar igual. Necesitamos una solución urgente». La incertidumbre persiste y, por el momento, las familias siguen sin una alternativa viable para la conciliación laboral y el cuidado de sus hijos.


