La Feria Internacional de Vinos y Bebidas ProWein ha despedido esta semana su trigésima edición con una afluencia de visitantes (entre bodegas e importadores) menor a la registrada en años pasados (en 2024 asistieron cerca de 47.000 profesionales procedentes de 135 países). En concreto, desde La Rioja han viajado 64 bodegas y cooperativas a la ciudad alemana de Düsseldorf y, aunque desde la DOCa Rioja no ha habido stand propio este año, muchas firmas de la denominación no se han querido perder esta cita anual.
Una de ellas es Bodegas Valdelana, en Elciego. Su directora de Ventas y Marketing, Judit Valdelana, es una asidua a este evento desde hace casi diez años, cuando cambió la feria Vinexpo de Burdeos por ProWein. «Allá se formaban muchos atascos para entrar y estaba tan colapsada que empezó a ganar más importancia la de Alemania, que se ha convertido en una feria muy buena por la que han pasado muchos importadores. Cierto es que ya en la Barcelona Wine Week muchas bodegas se sorprendían de que fuéramos a ir este año a Düsseldorf, pero como Barcelona fue tan bien no nos preocupábamos porque ya teníamos nuestra agenda cerrada en Alemania, aunque sabíamos que no iba a ir tanta gente. De hecho, todos los compañeros que nos dijeron que no iban a ProWein fueron a la Wine Paris y salieron muy contentos de aquí aunque todavía cuenta con un espacio reducido», apunta.
Las tres jornadas de encuentros, conferencias, seminarios e incluso catas han servido para afianzar mercados y poner el foco en otros nuevos. Es más, Judit incide en que la de Alemania «siempre ha sido una buena feria para consolidar lo que ya se tiene» y su caso particular valora que «ha sido una buena feria» en cuanto a relaciones comerciales. Los puntos negativos, por contra, son el elevado precio que tiene la participación en la feria, así como los problemas de comunicaciones entre esta ciudad y otras. «Es por ello que la Wine Paris ha ido cogiendo mucha fuerza gracias también al boca a boca».
En un contexto comercial convulso en cuanto a exportaciones se refiere, sin quitar ojo de la guerra arancelaria con la que amenaza Estados Unidos, la preocupación y la incertidumbre están ahí. «Pero sobre todo tienen mayor riesgo las bodegas que mueven más volúmenes porque si pierden uno de esos países tienen que buscar otro y empiezan entrar en los mercados a precios batalla que realmente para las bodegas más pequeñas es más difícil competir», opina.
Para Bodegas Valdelana, Estados Unidos no es uno de los principales mercados pero sí lleva muchos años trabajando con importadores allá, quienes «muestran intranquilidad ante este escenario porque no saben lo que va a pasar». El «chute de energía», sin embargo, sigue latente para Judit después de estas semanas de ferias aquí y allá: «Cuando empecé en la bodega, hace ya unos diez años, recuerdo que los cambios eran más a largo plazo, mientras que ahora tenemos cambios casi cada semana que nos obligan a adaptarnos rápidamente a todo, lo cual a veces no nos deja ni pensar en la situación que estamos viviendo. Así que hay que seguir dando lo mejor de nosotros, yendo motivados a las ferias porque lo importante aquí es vender vino y sigue habiendo mercados importantes para Rioja que están funcionando muy bien. Por eso hay que saber lo que está funcionando y lo que no está yendo tan bien».
La responsable de Ventas en Bodegas Hacienda Grimón, en Ventas Blancas, es otra de las que viajado a Düsseldorf este año después del parón de 2024. «Si comparamos con las ediciones previas a la pandemia sí ha bajado bastante la afluencia, pero lo poco que había sí me ha parecido interesante. En las últimas semanas he contactado con diferentes clientes y me decían que no venían porque habían ido a Barcelona o París y si antes me venían quince importadores en Alemania pues este año me ha venido solo uno, aunque ya se ha hablado de un futuro negocio», reconoce Sara Oliván, quien pone el foco en Latinoamérica como un mercado «interesante» en el que entrar a futuro.
Pese a ese bajón de asistentes, desde Hacienda Grimón hacen un balance positivo y no descarta volver el próximo año, aunque tiene claro que el enfoque de las ferias ha cambiado en los últimos cinco años: «Desde la pandemia ha habido un antes y un después en este tipo de eventos. Antes era muy interesante y ahora, al haber tanta oferta, todo se reparte más y no sabes si vas a acertar a la que vas, así que hay que estar presenten pero también toca plantearse si ir a todas o escoger. Nosotros, por ejemplo, siempre optamos por ir agrupados, bien con la asociación Bodegas Familiares de Rioja a la que pertenecemos o bien con el Gobierno de La Rioja, porque si no es inviable».


