Las calles de una ciudad están vivas, también los edificios que viven en ellas. Guardan historias, recuerdos y fragmentos de quienes un día las habitaron. En el número 9 de la calle Mártires, un edificio modernista, testigo de un tiempo pasado, se prepara para su despedida. Conocida como la ‘Casa de Telégrafos’ o la casa de los Baroja, esta joya arquitectónica que fusiona el neomudéjar con el modernismo dejará pronto su lugar para dar paso a una nueva construcción.
La noticia de su futuro derribo, que se conoce desde hace años, no ha pasado desapercibida. Su fachada, con sus característicos miradores y su aire señorial, ha sido durante décadas parte del alma del casco antiguo de Calahorra. Para evitar que su recuerdo se diluya entre los escombros, la Asociación Amigos de la Historia de Calahorra ha llevado a cabo un meticuloso escaneado en 3D de su estructura, asegurando que, al menos en el universo digital, esta casa siga existiendo.
Gracias a la colaboración de varias empresas, el legado visual de la ‘Casa de Telégrafos’ quedará preservado. Es un esfuerzo conjunto, un acto de compromiso por el patrimonio de la ciudad, por lo que fue y lo que aún puede ser.


Aunque no se contempla la conservación de la fachada original, existe el compromiso de que la futura construcción reproduzca su estética y esencia. «Según nos manifestaron desde Patrimonio hace años, los miradores son posteriores al edificio original y se asientan en vigas que se introducen en la estructura de la casa, con el vaciado de la misma, los miradores no se mantienen por sí solos, haciendo inviable su conservación», han explicado desde Amigos de la Historia.
El edificio, que acogió el servicio de telégrafos y perteneció a la familia Baroja, ha sido testigo de un siglo de vida calagurritana. Pronto se despedirá de su estructura, pero no de su historia. Su imagen, su identidad y su espíritu seguirán vivos en los archivos digitales y, sobre todo, en la memoria de los calagurritanos.


