Salud

Jóvenes y adicciones: «El problema es nuestra dependencia emocional de los anestésicos»

«El problema es nuestra dependencia emocional de los anestésicos»

Vivimos en un sistema que no permite el malestar y busca evitar hacerle frente. La tolerancia a la frustración es cada vez más baja y, en lugar de afrontar los problemas, buscamos soluciones inmediatas que solo alivian el síntoma sin resolver la causa. “Hoy en día el problema no es la desinformación, que igual sí que había en los 80. El problema hoy en día es la dependencia emocional que tenemos de anestésicos. Estamos muy acostumbrados a recurrir a elementos que nos ayuden a evadirnos del malestar y así no tener ninguna perturbación», explica Jorge Martija, psicólogo especialista en adicciones y director del centro AEDA en Logroño.

A la larga, esto lo que hace es generar una baja tolerancia a la frustración, que lleva a que «en cuanto tenemos un pequeño problema, buscamos una medida que solucione el malestar, no que solucione el problema», añade.

“Las adicciones se van volviendo cada vez más funcionales, porque cada vez son más marginales el consumo de sustancias que no permiten que la persona sea funcional, como por ejemplo, la heroína”. De este modo, cada vez se ven más alcohólicos funcionales: «Personas que parecen muy integradas, muy funcionales, pero que realmente no pueden dejar de beber cinco o seis cervezas todos los días».

Principales sustancias 

El alcohol es la droga más consumida entre los jóvenes de La Rioja. La edad de inicio de consumo está entre los 13 y los 16 años. La adolescencia supone “un cambio en el joven, que ahora ya tiene que sobrevivir socialmente en un entorno diferente. Tiene que ser aceptado por un grupo que tiene unos esquemas y unas leyes y unos hábitos diferentes: por eso es muy importante con quien se junte”, dice Martija.

«Entre los jóvenes se da un consumo abusivo, entonces cada vez hay más riesgo, porque sí que comienzan muy pronto», explica Montse Domínguez, presidenta de ARAD (Asociación Riojana para la Atención a personas con problemas de Drogas).

Los principales motivos por los que los jóvenes comienzan a consumir alcohol a una edad tan temprana son tres. El primero de ellos es la presión social; “Un adolescente busca formar parte de otro grupo: tienes que hacer como que ya conoces todas las reglas para ser bien aceptado y bien valorado en el grupo. Muchas veces esto incluye el consumo de sustancias», señala Jorge. Otro es la normalización y generalización del consumo en la sociedad: «No se le da ninguna importancia al consumo de alcohol en toda la población en general. Entonces no lo ven como algo que pueda ser perjudicial y menos cuando son jóvenes. No ven los riesgos en los que puede derivar ese consumo abusivo o continuado». Vivimos en una sociedad que tiene tan normalizado el consumo de alcohol que «a los abstemios casi los demonizamos», afirma Montse.

El tercer motivo es la situación que los adolescentes tengan en casa. “El mayor predictor de adicción es una mala situación familiar”, señala Jorge. A la hora de comenzar a consumir, «tiene mucho que ver la autoestima, la aceptación de los padres y que puedas hablar con ellos. Cuando hay conflictos en casa, el joven va a  tener una situación de mayor estrés y va a necesitar evadirse, pues al igual que se evaden los adultos, con medicamentos. O con algo que tenga más a mano, como el alcohol», añade.

El tabaco es la segunda sustancia más consumida por los jóvenes. Es la sustancia psicoactiva que más muertes provoca asociadas su consumo. Al igual que el alcohol, la edad de inicio de consumo se encuentra en la adolescencia, en torno a los 15 años. Y, al igual que el alcohol, no es legal su distribución a menores, pero sí que las consuman. «Curiosamente, las dos drogas más consumidas son legales», señala Jorge. 

En tercer lugar está el cannabis. Su consumo empieza, también, durante la adolescencia. «Es una sustancia que no molesta a nadie. Un fumador de marihuana se inhibe, entonces no crea problemas a la sociedad y acepta todo lo que le caiga», indica Jorge. «Provoca aborregamiento: se desconecta de todo, se acepta todo», añade.

Jorge alerta de que cada vez está más expandido el consumo de GHB: una sustancia muy barata y que provoca «una adicción brutal, que te obliga a consumir cada tres-cuatro horas» y que «puede llegar a causar problemas mentales muy graves».

Aunque el problema del fentanilo no es preocupante en La Rioja, Jorge alerta de que «cada vez más drogas están empezando a ser cortadas con fentanilo, con lo cual aumenta su poder adictivo y los problemas psiquiátricos”.

Cada vez hay más patología dual, es decir, la coexistencia de un consumo de sustancias psicoactivas con trastorno mental. “Son dos elementos que se retroalimentan. El consumo de sustancias puede fomentar la aparición de trastornos mentales en personas que ya estaban predispuestos genéticamente». Por otro lado, «el tener un trastorno puede fomentar el consumo de sustancias, porque puede haber una mayor pérdida de control. Ya hay una propensión al consumo de sustancias con la propia medicación y, a veces, también se busca evitar los efectos secundarios de la medicación, como puede ser el adormecimiento”, explica Jorge.

Diferencias por género

Aunque desde ARAD  afirman que «ahora mismo el consumo de estos jóvenes suele ser igual entre chicos y chicas», a largo plazo sí que se produce una diferenciación. A lo largo del 2024, el 40 por ciento de los hombres que atendieron en ARAD fue por consumo problemático de alcohol. En mujeres, los datos se disparan hasta el 59,9 por ciento. «Se está viendo que la sustancia principal es el alcohol: tenemos que poner el foco de atención en este problema porque no se está visibilizando realmente».

«A la hora de iniciar tratamiento, en mujeres es mucho más frecuente el consumo de alcohol», explica Jorge. «Una característica de estos casos es que no suelen tener apoyo de la familia, ni de la pareja». «La adicción a la cocaína y a speed son muy poco habituales en las mujeres», añade.

En hombres, las adicciones más habituales son «cocaína, marihuana y speed, aunque el alcohol también es muy habitual». En el caso de los hombres, «sí que hay mucho apoyo de las familias y de la pareja, prácticamente vienen obligados por la pareja o por la madre».

Prevención: «No consejos, no reproches. Sí límites»

Aunque ya hay en marcha programas de prevención en institutos y colegios, para Montse son insuficientes: «Tendría que ser una prevención más especializada, en la que colaboren padres, colaboren colegios y, sobre todo, la sociedad».

«Por muchas charlas que se les den, por mucha prevención que se les intente dar, si no hay realmente una imagen de que eso es algo con riesgo, que les puede perjudicar, ellos no van a ver». Reivindica poner el foco en los problemas tanto físicos, como psicológicos, que puede llegar a causar la ingesta abusiva y continuada de alcohol desde edades tempranas.

Desde ARAD creen que la prevención debe enfocarse fomentando en ellos «las herramientas para que puedan decir no, para que puedan vivir sin necesidad de consumir. Construir chicos y chicas que mentalmente tengan unas buenas herramientas». Montse también remarca la necesidad de ofrecer a los jóvenes «un ocio más saludable».

«La prevención para evitar la adicción, que no el uso de sustancias, pasa sí o sí por el entorno familiar», explica Jorge. «Los mayores errores que cometen los padres son: exceso de consejos y de reproches. Son dos cosas que se recomienda evitar. Hay que hablar con los hijos de una forma adulta y poner unos límites».

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