La Rioja

La taxista más viral de Logroño: «Vivo momentos curiosos, surrealistas e incluso turbios»

Para ser taxista no solo hace falta saber conducir. La capacidad de escucha y la paciencia -en muchas ocasiones- también son cualidades necesarias para ponerte delante de un volante cada día. Cuántos taxistas podrían escribir libros enteros con sus memorias. Frente a sus ojos, o más bien, a sus espaldas, se desarrollan cada día «las situaciones más peculiares que te puedas imaginar».

Lo de María Yécora no empezó por vocación, aunque sí lo había visto desde pequeña en casa porque su padre era taxista. Esta logroñesa se ha pasado muchos años trabajando en la hostelería, es más, fue profesora de la Escuela de Hostelería de Santo Domingo, pero «este sector no daba estabilidad», así que recalculó su ruta.

Fue su padre precisamente el que le ofreció «probar esto del taxi» y a María, que no se le pone nada por delante, aceptó. «Estuve tres mesecitos probando y enseguida decidí que esto era un curro súper entretenido, divertido y reconfortante». Así que, desde 2023, esta logroñesa va cada día ‘apatrullando’ la ciudad (no vamos a caer en la trampa de nombrar al El Fary. Vaya, ya lo hemos hecho).

«Me encanta mi trabajo. Es entretenido, cada día diferente. Conoces a mucha gente y aprendes un montón. ¿Sabes la cantidad de anécdotas que tengo para contar?». Precisamente por eso, María ha decidido mostrarle al mundo su día a día en el taxi a través de su cuenta en Instagram. Y lo hace con mucho humor y mucha naturalidad, sin cortarse ni un pelo. Todo surgió sin querer. «Cuando empecé a trabajar en el taxi me di cuenta de que cada día vivía situaciones muy curiosas, a veces surrealistas e incluso turbias». Decidió compartirlas en su perfil de Instagram personal con su familia y amigos hasta que alguien le dijo que debería hacerse un perfil especifico para esto.

«Soy consciente de que tengo una forma de expresarme peculiar y tenía tantas historias que contar que no me pareció mala idea. Al principio los vídeos solo los veían sus más allegados, pero los seguidores van subiendo «e incluso compañeros taxistas de toda España y Portugal ven lo que voy colgando».

Nada está guionizado. Tampoco prepara los vídeos con antelación. «Cuando me pasa algo, lo cuento». Además, María también se hace eco de las irregularidades que «tanto peatones como conductores cometen a diario», que no son pocas. «Creo que conducimos como somos y veo mucha gente que exterioriza y vuelca sus frustraciones y sus movidas al volante. Y es que ves gente que dices: ‘Tío, no sé si eres muy tonto, muy incívico o muy… Y ya luego el tema del patinete, que es un universo aparte».

María reconoce que «ha habido gente que me ha contado situaciones personales alucinantes y descubro que hay personas con una vida súper interesante». Mención aparte las despedidas de solteros. «El otro día mismamente bajamos cantando a voz en grito y como locos desde Sojuela. Me encantan esos viajes». Entre las anécdotas más ‘jugosas’ la de un cura que confundió el taxi con un bar de carretera (si te gusta el chisme, Mary Taxi te lo cuenta en su Instagram).

Como en todo, cada uno somos un mundo, y cada persona que se sube al taxi lo corrobora, pero «el 99 por ciento de los clientes son encantadores. Es más, cuando entra alguien que no quiere hablar lo ves rápidamente: no levanta la mirada del móvil. Pues ahí ya sabes que te toca un viaje tranquilo». Aunque, a María lo que le mola «son las risas».

Pero tampoco hay que pasarse. Si hay que ponerse seria, María lo hace. «Recuerdo un día que recogí a unos chicos en un club de carretera y uno de ellos me empezó a tocarme el brazo con la excusa de mis tatuajes». La respuesta de la taxista, cortita y al pie: «Por favor, no me toques. Si necesitas tocar algo, vuelve al club».

Otro de los temas que más se hablan en el taxi, sobre todo en Logroño, es sobre las filas y esperas que pueblan los fines de semana las paradas de taxis de la ciudad . «Lo entiendo, porque yo tampoco comprendía el funcionamiento hasta que empecé a trabajar. Un finde a partir de las 9 de la noche hay gente que necesita volver al Alcanadre, Navarrete, Viguera, Albelda, Nájera… Entonces, hay taxis que tardan incluso una hora y media en ir y volver y claro, cuando hay un pico de demanda de 2.000 personas en un periodo de tiempo limitado, pasa lo que pasa. Yo, personalmente lo que echo en falta es un refuerzo de autobuses sobre todo en las zonas más próximas a Logroño».

Cada día en el taxi de María surgen nuevas historias, así que la cuenta en IG tiene cuerda para rato. «Al final, y pese a lo que la gente piense, pasamos muchas horas en el taxi, y yo no tengo la vida social que tenía antes, así que estos vídeos son una forma de compartir lo que me va pasando. Una manera de interactuar. Para mí es como una especie de diario de a bordo. Incluso en las veces en las que me cabreo, porque hay situaciones que realmente resultan frustrantes, y el compartirlo en redes y que de repente veas feedback también te alivia».

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