Cultura y Sociedad

El rico botín de la guerra de Espartero, en disputa

La restitución de bienes culturales es un proceso que ha acompañado la historia europea desde hace siglos. Desde la devolución de obras expoliadas por las tropas napoleónicas hasta las actuales disputas por los mármoles del Partenón en el Museo Británico, la pugna por el patrimonio cultural ha estado marcada por conflictos y reclamaciones. La Diócesis de Calahorra tiene uno de esos casos. Se trata de unas piezas de orfebrería de la iglesia de San Martín de Cenicero que reclaman de forma extraoficial desde hace tiempo desde el municipio de Morella en Castellón.

El origen del conflicto se remonta a la Primera Guerra Carlista (1833-1840), cuando el general Baldomero Espartero, tras derrotar a las tropas carlistas en la localidad castellonense de Morella, tomó un conjunto de piezas de oro y plata pertenecientes a las parroquias de la zona y las trasladó a La Rioja. Como recompensa por la victoria, Espartero donó estos objetos a la iglesia de San Martín de Cenicero, en la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.

El conjunto, descrito en documentos históricos como «alhajas», incluye una custodia de gran tamaño, tres cálices, una bandeja, un incensario, una navecilla, una patena con su cucharilla, un copón y una caja labrada. Sin embargo, solo tres de estas diez piezas figuran en un inventario oficial de la provincia de Logroño realizado en la década de 1970, lo que ha generado dudas sobre el paradero del resto de los bienes.

El alcalde de Morella, Bernabé Sangüesa, ante las dudas de que los bienes hayan sido vendidos o extraviados, ha solicitado oficialmente a la Diócesis de Calahorra-La Calzada y Logroño que «nos identifiquen lo que tienen» en una petición conjunta con la parroquia de Morella. «En esto entendemos que tenemos que ir de la mano con la parroquia y antes de pedir la restitución queríamos saber si están todas las piezas porque en algunos medios había salido que no se encontraban todas», ha explicado a NueveCuatroUno. «A día de hoy queremos saber en qué condiciones está ese patrimonio y luego ya se valorará si se solicita o no la restitución de esas piezas», comenta el primer edil del municipio castellonense.

Desde la Diócesis riojana aseguran a este medio que se encuentran todas las piezas en la Diócesis aunque todas no están en la parroquia de Cenicero. «Algunas están aquí en el Archivo (Logroño) y alguna otra pieza está en Calahorra», explican. «El motivo por el que no se haya hecho público el inventario total de esas piezas son motivos de seguridad», comentan aludiendo a la oleada de robos que están sufriendo algunas parroquias de la región. «En algunos robos en otras zonas se está comprobando cómo los ladrones tienen fotocopias de los inventarios y van directamente a por determinadas piezas», explican. Aun así, este jueves se reunía el Consejo de Patrimonio para decidir si trasladaba o no al Ayuntamiento de Morella un inventario de esas piezas «que se encuentran en perfectas condiciones». La decisión final fue la de trasladar al Consistorio ese inventario.

A medida que la parroquia de Morella avanza en la decisión de una posible reclamación, el foco está puesto en la posible intervención de las autoridades culturales y religiosas. Mientras algunos defienden el derecho de Cenicero a conservar el legado histórico recibido hace casi dos siglos, otros insisten en la necesidad de corregir un acto de expolio de guerra. La Iglesia española, que en muchos casos ha sido beneficiaria de bienes trasladados a lo largo de la historia, enfrenta así una prueba de coherencia con la política de restituciones promovida por el Vaticano.

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