La Rioja

Javier García dice adiós a la Alcaldía de Arnedo: «Esta ciudad me lo ha dado todo»

Después de casi una década al frente del Ayuntamiento, Javier García Ibáñez ya no es, desde este miércoles, el alcalde de los arnedanos. El secretario general del Partido Socialista de La Rioja que llegó a la Alcaldía en 2015 con tan solo 32 años, fue reelegido en 2019 y 2023, consolidando un proyecto que «ha transformado la ciudad en diversos ámbitos», ha dejado de serlo porque «tenía muy claro que es lo mejor para Arnedo», ha dicho en referencia a la imposibilidad de compatibilizar su nuevo cargo con la Alcaldía de una ciudad «que me lo ha dado todo».

Un día de emociones intensas. La sala de plenos del Ayuntamiento se ha llenado hasta la bandera para despedir al primer edil que, con la voz entrecortada y lleno de emoción, ha querido despedirse de sus compañeros y con ellos de todo el municipio. No era un día cualquiera para Javier García Ibáñez. «Me desligo de esta institución después de casi diez años de alcalde, doce de concejal y dos de trabajador».

Con solo 32 años, tomó las riendas del municipio con la ilusión de transformar la ciudad y devolverle el esplendor con el que siempre había soñado. Bajo su liderazgo, Arnedo «se ha convertido en una ciudad más grande, más viva, más reconocida». Pero más allá de los logros tangibles, su mayor legado ha sido la pasión con la que ha defendido siempre la ciudad y a sus gentes. «Ser alcalde es lo mejor que te puede ocurrir en política», ha confesado con la emoción contenida.

La despedida ha sido un torrente de recuerdos y agradecimientos. Ha dedicado palabras a todos: a sus compañeros de corporación, a los trabajadores municipales, a los cuerpos de seguridad, a las asociaciones, a los alcaldes de la comarca con los que ha trabajado codo con codo sin importar el color político. Y tampoco a los tres presidentes de los diferentes Gobiernos regionales con los que ha tenido que trabajar estos años. Ha recordado a los equipos que lo acompañaron en sus tres legislaturas, nombrándolos uno por uno, reconociendo «el esfuerzo compartido, la entrega incondicional». Y entre todos esos nombres, hubo uno especial: Ana Herce, su sombra, su apoyo inquebrantable, su jefa de gabinete.

No ha olvidado tampoco a quienes fueron sus maestros en política. José María León Quiñones  quien marcó su camino y en quien siempre encontró confianza y guía. «Forjaste quién soy como político», le ha dicho con gratitud. Tampoco ha faltado a la despedida Santiago Orío, también ex alcalde de la ciudad.

Ha recordado los buenos momentos de la ciudad, pero también los malos, «que los ha habido». Y ha enviado un profundo recuerdo a «todas las familias que perdieron a sus familiares durante la pandemia», uno de los momentos más complicados como alcalde de gestionar.

Pero si ha habido un momento en el que su voz se ha quebrado ha sido al hablar de su familia. Su mujer, Virginia, «el pilar que me sostiene», y sus hijos, que han sufrido sus ausencias y han aprendido a compartirlo con una ciudad entera. «Todo se lo debo a Arnedo», ha confesado, con la certeza de que, aunque deje el despacho de la Alcaldía, nunca dejará de ser uno más entre sus vecinos.

Y así, con la satisfacción del deber cumplido, Javier García Ibáñez se ha despedido recordando a Gabriel García Márquez: «No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió». Y con una promesa: «Nos vemos por Arnedo». Porque esta no es una despedida definitiva. «Seguiré desde donde esté apoyando siempre a esta ciudad».

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