Los profesionales de las clínicas veterinarias han dicho basta ante la nueva normativa que limita sus funciones en lo que respecta al uso de medicamentos. El objeto de la polémica es el real decreto 666/2023 que regula la distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios, algo que hasta ahora venían realizando estos profeisonales. Una norma que obliga, desde el pasado enero, a registrar también oficialmente a través de la herramienta informática PresVet la prescripción de todos los antibióticos dispensados a mascotas.
Una medida que les ha llevado a manifestarse con diferentes cierres simbólicos también en Logroño. El presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de La Rioja, Javier Aparicio, remarca que estas reivindicaciones no son algo nuevo, sino que vienen trasladándolas desde hace mucho tiempo. «Pero esto ha sido la gota que ha colmado el vaso».
– ¿Cómo ha variado el desarrollo de la profesión con la aplicación de esta norma?
– Lo que no entendemos es toda la parte burocrática que se ha introducido. Trabas como el programa PresVet para prescribir medicamentos, un sistema rígido e ineficaz. Ya contamos con ESUAVet (el Sistema para la Vigilancia del Consumo de Antimicrobianos), por lo que se debería aprobar una moratoria de la obligación de notificación a PresVet de las prescripciones. Esto restringe injustificadamente el acceso a los tratamientos de los animales. No decimos que no haya que tener un control de antibióticos, sino todo lo contrario. Pero lo que no apoyamos es ese control en los términos y formas en los que se ha desarrollado.
– ¿A qué se enfrentan los profesionales si no lo cumplen?
– Las sanciones que hay son totalmente desproporcionadas y pueden ir desde los 600 euros las más leves, llegando incluso a superar los 60.000 euros. Ante esto también pedimos que se derogue ese régimen sancionador y se establezca uno que respete y garantice la proporcionalidad de las sanciones. Hay que tener claro que los veterinarios somos los únicos que estamos capacitados para el tratamiento de los pequeños animales, no solo para hacer la prescripción sino también la dispensación. No es lo mismo el tratamiento que se le puede dar a un humano que a un animal porque hay muchos productos químicos que no aceptan los animales y esto nosotros lo conocemos porque llevamos muchos años de preparación, perfeccionando constantemente nuestra formación.
– ¿Puede esto encarecer las consultas para los dueños de los animales?
– Claro, porque en muchos casos aunque el veterinario esté seguro del tratamiento a aplicar tiene que hacer una serie de pruebas complementarias que no tienen ningún sentido y son innecesarias, como son los antibiogramas. Pero nosotros estamos suficientemente capacitados para prescribir lo que estimemos. A ello hay que sumar el tipo del 21 por ciento del IVA con el que cuenta la prestación de servicios veterinarios, lo cual penaliza la salud y bienestar animal, por lo que reclamamos su reducción porque eso ya encarece los tratamientos y dificulta su acceso por parte de los responsables de los animales.
– ¿Y eso podría perjudicar la viabilidad de las clínicas veterinarias, llegando incluso a provocar su cierre?
– Por supuesto. Esta nueva norma provocará el cierre de clínicas veterinarias porque el trabajo burocrático es tan grande que no van a poder asumirlo. Al final si estás pasando consulta no estás haciendo el trabajo administrativo que te requieren.
– ¿Se plantean más movilizaciones en protesta a la nueva regulación?
– Se está organizando una concentración en Madrid para principios de marzo y la idea es continuar con las movilizaciones hasta que esto se acabe. Nunca he visto a la profesión tan movilizada como hasta ahora y vamos a apoyar todo tipo aquello que persiga que este real decreto se modifique porque estamos comprometidos con el uso racional y sostenible de los medicamentos y, en concreto, de los antibióticos. Al fin lo que queremos es que se establezcan condiciones buenas tanto para el profesional como para la salud animal, teniendo en cuenta que esto también repercute en la salud humana.


