El Rioja

Entre retos y autocrítica: el sector vitícola aborda el futuro del Rioja

Cosecha en verde, relevo generacional, ventas, promoción, cooperativismo, arranque,… El sector productor de la DOCa Rioja se dio cita este lunes para protagonizar una mesa redonda en la que se abordaron los retos vitivinícolas tras un análisis en profundidad sobre la realidad que afrontan los viticultores. Un encuentro, titulado ‘El futuro del Rioja’, que inauguró la 24º edición de la Semana del Vino de Ollauri que concluirá este sábado con la presentación de las nuevas añadas de una decena de bodegas de la zona.

Los representantes de las tres organizaciones profesionales agrarias (ARAG-ASAJA, UAGR-COAG y UPA La Rioja) y de FECOAR debatieron largo y tendido sobre los problemas que acumula el viñedo en la denominación, haciendo a su vez un ejercicio de autocrítica continuo. «No hay que olvidar que el modelo social de Rioja es muy diferente al de otras denominaciones porque el volumen de viticultores que tenemos, mientras que en otras regiones la mayor parte del viñedo está en manos de las bodegas. Por eso la gente tiene que permanecer en los pueblos siendo pequeños empresarios autónomos y no trabajando de tractoristas para otras bodegas», apuntó Igor Fonseca, secretario general de ARAG-ASAJA.

«Pero si no hay rentabilidad aquí no se va a quedar ningún joven viticultor y sabemos que lo que fija población en el medio rural son estos modelos de negocio. Por ello la importancia de que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria», remarcó Roberto Salinas, vocal en el Consejo Regulador por UAGR-COAG.

Por su parte, Néstor Alcolea (secretario general de UPA La Rioja) se mostró tajante: «Rioja va a seguir y lo hará muchos años más, pero la pregunta es quién estará detrás de esa futura Rioja. Hay que conseguir las ventas o bien bajar la oferta porque mientras eso no suceda el problema no se va a arreglar».

Y en este sentido, el arranque de viñedo voluntario también se puso sobre la mesa como una medida «a la que ya vamos tarde», pero de necesidad inminente. También se abordó con disparidad de opiniones respecto a los diferentes formatos de ejecución de esta medida. «No se sabe cuánto dinero se pondrá sobre la mesa, pero habrá a quien no le cueste mucho decidir arrancar esas viñas porque está en edad de jubilación y no tiene a nadie por detrás. Otros, en cambio, se lo pensarán mucho o ni siquiera eso a la espera de que en un futuro la cosa mejore. Hay que entender que las viñas son como sus hijos, han invertido mucho dinero y muchos años en ellas».

Alfredo Sánchez, representante de FECOAR, hizo especial hincapié en los retos que tiene el sector cooperativista de rioja empezando por la profesionalización de aquellos que componen los consejos rectores de las sociedades. «Debe haber un conocimiento financiero y de mercados. Además, es clave que haya una unión en muchos sentidos entre las cooperativas, no tanto en forma de fusiones, sino por ejemplo creando una central de compras. Hay que cambiar el modelo porque antes todo valía, pero ya no».

Y entre los retos también se destacó la importancia de reconvertir esos viñedos de tempranillo tinto a variedades minoritarias y blancas, pero haciéndolo con cautela. «Si no atendemos al mercado no podemos estrellar con el blanco como lo hemos hecho con el tinto. Hay que ser prudentes porque en dos o tres años vamos a tener 1.500 hectáreas de blanco en producción y eso son muchos litros que vender, teniendo en cuenta que en otras regiones también conocen las tendencias del consumidor. Así que si no le quitamos al resto de denominaciones el trozo de tarta de blanco, estos vinos nos van a acabar pesando. La clave es ofrecer variabilidad de estilos dentro de nuestra denominación para que no se vayan a otra», incidió Alcolea. Un temor que también compartieron el resto de ponentes.

El vino de mesa, a debate

Las tres OPA se mostraron en contra del vino de mesa ante la pregunta lanzado por un asistente del público, mientras que el representante de FECOAR hizo una puntualización: «Yo diferencio entre el vino ilegal, que es aquel que puede elaborar un amigo en su casa y se bebe entre los de casa, y el vino de mesa que sale al mercado con toda la trazabilidad y etiquetas reguladas. De este último sí estoy a favor».

«El vino de mesa es una práctica que atenta sobre la calidad de la uva que se produce, pero para mí lo importante no es tanto que no se haga sino que no se confunda con el vino de Rioja porque hay operadores que siguen comprando vino fuera de la denominación y lo embotelle haciendo aquí la competencia, pero eso no se puede prohibir. Al final son unos 7,5 millones de litros de vino de mesa que salen cada año al mercado obtenidos de ese exceso de transformación, pero para eliminarlos se necesitan 150 votos en la Interprofesional que ahora no existen. Y aún consiguiéndolos no sé si esto se vería repercutido en un mejor precio de la uva», valoró Fonseca.

Mientras que Salinas tachó el vino de mesa como una «competencia desleal» al vino de Rioja, Alcolea también rechazó su existencia en el contexto actual que atraviesa la denominación: «Ahora mismo en Rioja no se debería producir ni un solo litro de vino de mesa. Se ha hecho mucho negocio con él y se seguirá haciendo, así que el mensaje que deberíamos dar ahora es que de Rioja no sale este tipo de vino. Reconozco, aún así, que eliminándolo tampoco íbamos a salir del pozo en el que estamos».

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