La Rioja

La inmigración sostiene los sectores con más demanda de trabajadores

La Rioja atraviesa una crisis laboral en la que, a pesar de contar con más de doce mil desempleados (12.677 según los datos recientes), la falta de trabajadores en sectores clave supone un reto para el tejido empresarial regional. En un contexto de «necesidad imperiosa» de incorporar profesionales, el déficit de mano de obra podría llegar a ser incluso mayor si no fuera por la contribución decisiva de los trabajadores inmigrantes.

Según los datos de afiliación, un 12,8 por ciento de los trabajadores en La Rioja son extranjeros, pero este porcentaje varía drásticamente dependiendo del sector en el que pongamos la mirada. En algunos casos como la hostelería o la construcción, los trabajadores inmigrantes representan una parte fundamental de la plantilla, garantizando que estas industrias puedan seguir funcionando.

El sector de la construcción es uno de los más afectados por la falta de trabajadores. Estudios a nivel nacional estiman que en La Rioja se podrían necesitar entre 3.000 y 3.500 trabajadores para cubrir la demanda en obras y proyectos de edificación. Eso teniendo en cuenta que este sector depende en un 24,91 por ciento de la mano de obra extranjera, con 2.172 trabajadores inmigrantes de un total de 8.719 empleados, según los datos de afiliación del Gobierno de La Rioja del mes de diciembre del año pasado. A pesar de la alta participación de extranjeros, la demanda sigue siendo insatisfecha, y las empresas constructoras tienen problemas para encontrar albañiles, encofradores y otros especialistas.

El sector de la hostelería es otro de los pilares económicos afectados por la escasez laboral, especialmente en momentos de máxima afluencia turística. Con un 28 por ciento de trabajadores procedentes del extranjero, la hostelería riojana depende de la mano de obra inmigrante para garantizar el funcionamiento de hoteles, restaurantes y bares durante las temporadas altas.

El transporte es otro ámbito donde la escasez de mano de obra ha sido un tema recurrente durante años. Inicialmente, los trabajadores comunitarios, especialmente procedentes de Europa del este, fueron quienes aliviaron la tensión en el sector. Con el tiempo, sin embargo, el cambio en el perfil laboral ha llevado a la contratación directa de trabajadores en sus países de origen, principalmente en Latinoamérica. Los pros que presenta esta región es el idioma y que hay menos trabas a la hora de convalidar los permisos de conducir gracias a acuerdos con determinados países.

El procedimiento es complejo. Se contrata en origen y les convalidan el permiso de conducir durante seis meses hasta que pueden canjearlo (deben hacer los exámenes prácticos y pasarlos). Pero para subirse en el camión tienen que disponer del CAP, tarjeta de tacógrafo y certificado de conductor de tercer país). Los dos últimos son trámites relativamente rápidos pero el CAP es un curso de al menos 35 horas presenciales.

El campo, por su parte, también sufre las consecuencias de la falta de trabajadores, situación especialmente crítica en campañas puntuales como la vendimia. La media de afiliación de inmigrantes en este sector es del 12 por ciento que repunta en los meses puntuales de la vendimia.

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