Un 5 de febrero de 2024 el sector agrícola riojano se organizó a través de los grupos de WhatsApp para colapsar las carreteras de la región con sus vehículos y aperos durante la mañana del día siguiente. Lo hicieron discretamente, sin avanzar los recorridos previstos, aunque conforme pasaban las horas de aquel lunes poco a poco se iban conociendo más detalles de lo que apuntaba a ser una «tractorada histórica».
Y así ocurrió, cumpliendo con la corriente de movilizaciones que venían sucediendo a nivel nacional y europeo. Desde las primeras horas del 6 de febrero los rotativos se echaron al asfalto y, con el amanecer apuntando, los atascos ya se palpaban de este a oeste de La Rioja. Una marcha lenta que colapsó la N-232, los accesos a la autopista AP-68, el polígono El Sequero de Agoncillo, la Ciudad del Transporte (Grupo Arnedo) entre Calahorra y El Villar de Arnedo, así como las carreteras al otro lado del Ebro en Álava y Navarra.
«No salió media Rioja, salió La Rioja entera», recuerda Néstor Alcolea, secretario general de UPA La Rioja. Las ‘tractoradas independientes’, como se las denominó, se repitieron durante toda esa semana, también llegando a Logroño y colapsando el centro de la ciudad para hacer ver, como mostraban algunos de los lemas, que «si el campo no produce, la ciudad no come». Unas movilizaciones que se hicieron, además, de espaldas a las organizaciones profesionales agrarias que en un principio tenían previsto hacer una movilización para una semana después.
«El movimiento inicial nos pilló a todos de sorpresa, tuvo un éxito que ni los propios organizadores creo que se esperaban y sobre todo el éxito fue porque no actuaron bajo ninguna sigla ni bajo ninguna bandera. Una unión del sector que UPA celebró, más allá de que a nosotros nos pilló tarde o no fuimos lo suficientemente ágiles en ese momento. Pero teníamos claro que esa unidad de acción había que mantenerla y por eso nos pusimos a disposición de los agricultores para darle forma y contexto y canalizar todas estas reivindicaciones que, en su mayoría, al final eran reivindicaciones arrastradas de otras movilizaciones que habíamos organizado previamente», recuerda Alcolea. A su parecer, aunque estas tractoradas no van a solucionar todos los problemas del campo, «si no se hubieran producido y no se hubieran alcanzado como consecuencia esos acuerdos, hoy por hoy sería mucho peor».

Igor Fonseca, secretario general de ARAG-ASAJA, coincide en que las tractoradas «sirvieron para reflejar la situación de hartazgo, cabreo y desesperación de los agricultores, así como la falta de interés de la clase política hacia los problemas del sector agrario». También celebra la «simpatía y solidaridad» recibida por la sociedad, pero reconoce que se han conseguido pocos avances desde entonces: «Suelo decir que si fuera por movilizaciones, tendríamos una cada semana. Esto no significa que no haya que hacerlas, sino que hay que combinar bien la tarea reivindicativa en las calles con la tarea de gestión de las peticiones y de interlocución, porque tras las movilizaciones hace falta un trabajo continuo».
En este sentido, apunta varios de esos logros alcanzados tras las movilizaciones: «Las tractoradas sirvieron, por ejemplo, para que a nivel europeo Ursula von der Leyen tomara nota y se comprometiera a tomar unas a decisiones políticas a lo largo de este 2025, como es la simplificación de la PAC, la mejora de la posición de los agricultores en la cadena de valor y también la exigencia de cláusulas espejo a las importaciones de terceros países. Pero de todo esto prácticamente no hay nada y por contra nos encontramos con que muchos países de la Unión Europea, y la propia Comisión, abogan por firmar un acuerdo con Mercosur que sería muy dañino para la agricultura, también en La Rioja. Pese a ello, el ministro Planas se refiere a ello como una «oportunidad» para el sector del vino, lo que no se entiende sabiendo que muchos de los países de Mercosur también son regiones vitivinícolas. Y si surgen problemas, hace referencia a la creación de un posible fondo extraído de la PAC. Lo que no quieren los agricultores es vivir de las ayudas, lo que quieren es trabajar en igualdad de condiciones con lo que viene de fuera».
Cabe recordar que ASAJA y COAG ya se manifestaron a nivel nacional en Madrid el pasado mes de diciembre contra el acuerdo de Mercosur y, tal como asegura Fonseca, «probablemente haya más movilizaciones este febrero porque no vamos a tragar con esto». Por otro lado, hace referencia a la reciente noticia sobre el aplazamiento de la obligatoriedad de implantar el cuaderno digital en las explotaciones hasta 2026: «Está claro que en once meses vamos a tener los mismos problemas que ahora, los mismos que motivaron su aplazamiento hasta 2026, porque sigue habiendo falta de formación, de cualificación, de medios informativos, de disponibilidad de técnicos,… Por eso su aplazamiento no lo considero un avance, sino una conclusión lógica porque tampoco hubiera podido llevarse a cabo ahora».

EFE/Fernando Díaz
Por su parte, Óscar Salazar, presidente de la UAGR-COAG, reconoce que aquellas movilizaciones «convocadas a través de las redes sociales» les decepcionaron después de que hubieran intentado movilizar, sin éxito, a sus afiliados. «Incluso estuvimos en contacto con ASAJA para hacer una manifestación convocada para la semana siguiente a cuando se iniciaron estas tractoradas, pero tuvimos que cancelarla por la dimensión que esto estaba tomando. Entendíamos perfectamente esas movilizaciones porque las reivindicaciones eran las que veníamos reclamando nosotros desde hacía tiempo, pero es cierto que las formas nos decepcionaron porque nuestros propios afiliados metieron a la UAGR en el mismo saco que todas las organizaciones, cuando somos muy diferentes tal como hemos demostrado siempre. Fue entonces cuando convocamos una asamblea extraordinaria donde tuvimos una afluencia masiva y ahí quedo claro la postura de la UAGR, una asamblea de la que la organización salió reforzada como organización», remarca.
Un año después, Salazar hace balance y opina que esas tractoradas «han servido para visibilizar el problema del sector agrario en la sociedad y que entiendan nuestras reivindicaciones». Sin embargo, puntualiza que «a nivel político e institucional no han movido ficha los que tienen que solucionar las cosas». «De las 43 medidas que se negociaron en el Ministerio, las cuales nosotros no firmamos porque entendíamos que no eran la solución suficiente a los problemas del campo, la mayoría no se han implantado. Hoy el campo está peor que el año pasado por estas fechas, se está destruyendo todo el tejido productivo agrario y están desapareciendo agricultores (en 2024 lo hicieron 89 profesionales y en 2023, más de cien). Es verdad que hay sectores que están mejor que otros, pero los dos mayoritarios en La Rioja están peor que el año pasado. Por tanto, no ha habido avances como tal, solo parches por parte del Gobierno regional y flexibilidades en la PAC por parte del Ministerio».
Opinión dispar la que refleja Alcolea. En su caso remarca que «en este punto no hay que ser ni muy derrotistas, en el sentido en que no ha cambiado nada, ni tampoco autocomplacientes en el sentido en que esto está solucionado, porque ni lo uno ni lo otro. Ha habido avances, pero no se ha solucionado el problema». En cuanto a esas mejoras a las que alude, una es la «simplificación de la PAC tanto en aspectos de condicionalidad como en el cumplimiento de los ecorregímenes, las nuevas líneas de financiación para jóvenes en condiciones muy favorables» o también, a nivel regional, «la defensa del ajuste de la masa vegetal que UPA puso sobre la mesa en un inicio y que gracias a estas tractoradas se consiguió la unidad de acción entre las tres OPA y su posterior solicitud, así como bien las ayudas puntuales a sectores como los herbáceos y el champiñón. Sin embargo, también hay avances que no se han palpado aún, como son los acuerdos en materia de seguros agrarios: «Hay mejoras que entran en el plan de 2025, pero tanto las pólizas de viñedo como las que se están haciendo en frutales todavía tienen el plan de 2024, por lo que las explotaciones están sufriendo grandes penalizaciones porque venimos de años con muchos siniestros».


