Gylda, la asociación de apoyo y defensa del colectivo LGTBIQ+, comienza el año dando charlas en dos institutos de Secundaria y Formación Profesional, el S.I.E.S. de Murillo de Río Leza y el I.E.S. La Laboral. Esta iniciativa surge por petición del propio personal de los centros “porque han detectado comentarios lgtbifóbicos entre el alumnado”, señala Enka, quien ha impartido alguno de los talleres.
El objetivo de este servicio es mostrar a los alumnos las diferentes orientaciones e identidades sexuales que existen y que así las conozcan. “Lo que nos han contado históricamente y que son las únicas opciones posibles no es así y no pasa nada, hay más opciones y es algo natural”, recalca.
Por lo general, las charlas están siendo muy bien acogidas entre el alumnado, aunque en las aulas Enka nota que cada vez hay más polarización entre los jóvenes. El abuso de las redes sociales es uno de los principales motivos de esta radicalización: el algoritmo te va metiendo en una espiral y cada vez escuchas menos voces que defienden posturas diferentes. Así, se termina escuchando solo a quienes piensan igual que. Esto termina por provocar que haya un «un abismo entre puntos de vista diferentes que, a lo mejor, si hubiera una conversación abierta no ocurriría esta polarización».
Otro de los problemas que traen las redes sociales es la «despersonalización total del otro, en redes tú puedes decir cualquier burrada, pero como no ves a la persona pues no pasa nada. Pero es que sí que pasa, al otro lado sí que hay otra persona y puedes hacer mucho daño», indica Enka.
A todo esto se suma que la relación de los adolescentes con el sexo está profundamente influenciada por el porno. Según señala Enka, esto es muy preocupante, hasta el punto de que «hay datos de chavales que empiezan con 8 años, entonces se genera una imagen del sexo en sus cabezas que no es saludable. Tanto a nivel de salud física como psicológica».
De momento las charlas se han impartido a alumnos de primero a tercero: adolescentes que ya están tratando el tema y a los que les empiezan a surgir estas necesidades, aunque, como explica Enka: “Si surgiera la necesidad, el lenguaje y el contenido se podrían adaptar para los niños más pequeños”. También ha señalado que, desde el colectivo Gylda, están intentando llegar a todos los centros educativos de la comunidad, remarcando que los diferentes servicios que ofrecen están disponibles y son gratuitos.


