Agricultura

La siembra del cereal, en «mejores condiciones» que hace un año

Finca sembrada de trigo esta campaña en La Rioja Media

Chaparrón va, chaparrón viene. Y el campo sonríe. El otoño fue muy lluvioso en gran parte de La Rioja y en lo que va de invierno los paraguas también han salido a menudo de paseo. Unas lluvias que han dejado una tierra que guarda la humedad recogida en gran parte de los territorios a día de hoy y que ha favorecido durante las últimas semanas la nascencia del cereal. La siembra, que comenzó el pasado mes de noviembre en las zonas más tempranas de La Rioja Baja con los primeros trigos, ha concluido prácticamente en el conjunto de la comunidad con buenas sensaciones entre los agricultores.

Y es que el parecer más compartido entre la mayoría de cerealistas es que las fincas están en «mejores condiciones» que las que había hace un año por estas fechas gracias a esa buena meteorología. Jesús Pérez, de Calahorra, tiene de muy buen ver esas cebadas que sembró a finales de noviembre en la carretera que va a Arnedo: «Aquí el invierno ha sido perfecto porque ha llovido y ha hecho frío, por lo que por lo general en esta zona ha nacido todo muy bien. No tiene nada que ver a lo de hace un año porque entonces la humedad que había en la tierra no era la de ahora. Pero lo que hace falta es que vengan unos chaparrones también en marzo y abril, escalonados, para que espigue y así al menos tener ya parte de la cosecha asegurada».

Este agricultor también ha sembrado cerca de unas dos hectáreas de veza en una finca próxima a las cebadas, aún a sabiendas de que será un ‘reclamo’ seguro para los conejos. «Está claro que no se va  acoger nada de ahí porque según va naciendo se la van comiendo, pero al menos así se entretienen en ella y no bajen a las cebadas, que están muy bien». La próxima labor será echar el herbicida y después el abono, siempre y cuando se avecinen lluvias en los próximos días para que lo absorba bien. «Y sino habrá que dar un riego porque por suerte en esta zona contamos con regadío y estos años de atrás no han sido tan malos precisamente por eso. De hecho, el año pasado saqué unos rendimientos de en torno a los 6.000 kilos por hectárea», apunta Pérez.

En el otro extremo de la comunidad la estampa también es positiva para esta campaña. Desde la Cooperativa Garu en Briones la campaña de siembra se ha desarrollado con algo de retraso respecto al año pasado, tal como apunta el gerente, Pepe Moneo, y es que esta vez las lluvias han interrumpido más las labores: «Pero ahora gracias a ello tenemos humedad bajo tierra, cosa que el año pasado no había porque lo poco que llovía se quedaba mas en la superficie, así que estamos en mejores condiciones. A partir de ahora es mejor que ya no llueva casi hasta finales de marzo o comienzos de abril, que es cuando más agua necesita la planta».

La otra cara de los sembrados

En la comarca del Alhama-Linares los nuevos brotes verdes no lucen tan lustrosos como en el valle del Ebro. En esas tierras más duras y rústicas de la zona de Grávalos, donde se alcanzan casi los 800 metros de altitud, David Escudero ha sembrado lo propio pero lo ha hecho con retraso a causa de esas lluvias abundantes de otoño. Si a principios de diciembre las perspectivas eran inciertas, ahora la situación no ha mejorado mucho porque apenas ha llovido nada desde entonces.

«Está naciendo regular, y el trigo peor que la cebada porque lo sembré el primero con una tierra cargada aún por las lluvias y luego lo rulé y se ha quedado más compacto, por lo que a la planta le está costando salir más. En algunos orillos de las fincas, de hecho, se ve más tierra que verde, como si estuvieran recién sembradas y lo último que sembré fue el 10 de diciembre. Creo que si no llueve nada la próxima semana esto no va a mejorar mucho», asegura este agricultor.

Y es que la falta de precipitaciones marca «una diferencia enorme» con respecto a otras zonas. «Es que aquí no llueve nada y la planta, aunque ahora está parada por el frío, ya está sufriendo porque el suelo está seco». Las dos últimas cosechas han sido realmente nefastas para Escudero, con fincas que se han quedado sin segar por falta de grano, por lo que confía en que este 2025 de un giro y traiga más bonanza a estas tierras.

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