Que Rioja es tierra de tempranillo tinto (esta variedad ocupa el 80 por ciento de superficie de viñedo total, que ronda las 66.000 hectáreas) es innegable. A partir del año que viene, sin embargo, las hectáreas plantadas con esta uva serán unas pocas menos. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente ha recibido la solicitud de unas 650 hectáreas para acogerse a las ayudas a la reestructuración y reconversión de viñedo en 2025, en el marco de la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV) para operaciones finalizadas en los ejercicios FEAGA 2026 y 2027, y cuyo plazo ha finalizado este viernes.
Unas ayudas a reconversiones enfocadas exclusivamente a variedades adaptadas al cambio climático, incentivando las variedades blancas (con 70 puntos) y minoritarias (50 puntos) y, en general, las de producciones más limitadas. Así, del total de hectáreas acogidas a dicha convocatoria, un 83 por ciento corresponden a operaciones de arranque y nuevas plantaciones, mientras que un 11 por ciento a reinjertos (el 6 por ciento restante irá dirigido a nuevos sistemas de conducción como la transformación de vaso a espaldera). Es decir, que unas 600 hectáreas (en torno al 1 por ciento de la superficie total) pasarán próximamente a tener nuevas variedades.
Cabe destacar que de las operaciones de reconversión a otras variedades, un 75 por ciento de los arranques se harán en viñedos de tempranillo tinto (hasta un 91 por ciento si se tienen en cuenta las variedades tintas en general), y un 66 por ciento de esas nuevas plantaciones se orientarán a variedades blancas (el 34 por ciento restante será a tintas, siendo un 11 por ciento plantaciones de tempranillo). La viura ha sido la variedad estrella en esta convocatoria, ocupando así la mayoría de las solicitudes de los viticultores. Por detrás, y con amplia diferencia, le siguen la garnacha blanca y el tempranillo blanco (ambas en las mismas proporciones).
Unos datos facilitados por la Consejería de Agricultura que reflejan la tendencia creciente por apostar por la uva blanca atendiendo a las demandas del mercado. Ya en la pasada convocatoria regional se recibieron solicitudes para actuar en 517 hectáreas, de las que el 95 por ciento de la superficie de arranque se correspondía a variedades tintas, mientras que las plantaciones finales se dirigían en un 55 por ciento a variedades blancas y solo un 19 por ciento a plantaciones de tempranillo, consiguiendo reducir el potencial productivo de uvas tintas en más de 200 hectáreas. Con ello, en los dos últimos años el sector vitícola riojano ha solicitado cambiar casi 900 hectáreas de tinto a blanco
La orden reguladora establece que el periodo de desarrollo de actuaciones se iniciará el próximo 1 de abril para concluir el 30 de junio de 2026 en operaciones anuales; y el 30 de junio de 2027 para bienales. Con esta convocatoria el Ejecutivo regional pretende «incrementar la competitividad de las explotaciones de viñedo, adaptar el cultivo al cambio climático y hacerlo medioambientalmente más sostenible, todo ello en la línea de buscar el incremento de calidad y alcanzar el equilibrio entre el stock y las ventas de vino.
Una apuesta clara
La organización agraria ARAG-ASAJA asegura que la tendencia de estas solicitudes ha sido «más notable y clara» de la que se podían imaginar. «Teniendo en cuenta la falta de rentabilidad y la mochila de ahorros que necesitan para poder acometer nuevas inversiones, a veces los viticultores se ven en la necesidad de reconvertir parte de sus viñedos con otras variedades que puedan ser más interesantes para el mercado», reflejan. No obstante, desde la organización inciden en que hay que mirar con tiento este tipo de actuaciones para evitar que lo que es ahora una demanda no se pueda convertir después en un problema: «Ahora la uva blanca tiene mejor salida en el corto y medio plazo, pero hay que medir bien estas decisiones, monitorizando el mercado y el crecimiento de la masa vegetal de variedades blancas y tintas minoritarias para que los viticultores que pongan o tengan ya blanco o tintas minoritarias no lleguen a la situación en la que están aquellos que tienen tempranillo tinto».
Por su parte, desde la UAGR-COAG apuntan a que se han emitido prácticamente las mismas solicitudes que el año pasado, siendo la mayoría de ellas para implantar variedades blancas. Esta organización corrobora que pocos han sido los viticultores que han preferido el reinjerto frente a las nuevas plantaciones: «La mayoría de los que han hecho la solicitud es para arrancar el tempranillo tinto y plantar blanco. En este caso la viura ha sido la uva más demandada».
En UPA La Rioja, en cambio, calculan que se han tramitado «casi el doble» de expedientes que el año pasado, con prácticamente el 95 por ciento de reestructuraciones de tinto a blanco. «Aunque la mayoría son para replantar viñas de tinto con variedades blancas, también se han hecho muchas solicitudes de reinjertos, algo que ha crecido bastante respecto a otros años. Al final es una salida desesperada para muchos viticultores que buscan una mínima rentabilidad, aunque con el riesgo de que el crecimiento de blanco no absorba el mercado en tres o cuatro años», advierten.


