La Rioja

El dinero de la presa de Enciso pone ‘guapo’ Arnedillo

Una pared de 700.000 metros cúbicos de hormigón compactado de 103 metros de altura que sujeta un volumen de 46 hectómetros cúbicos de agua (el segundo mayor embalse de La Rioja, tras Mansilla), la presa de Enciso no sólo va a dar la posibilidad a La Rioja Baja de ofrecer agua de calidad a unas 70.000 personas y regar las tierras de las márgenes del río tras lo que en el futuro será el Sistema Supramunicipal del Cidacos, además está permitiendo a los municipios afectados por unas obras que han durado décadas hacer inversiones gracias al Plan de Restitución de la Presa o lo que es lo mismo la compensación por las afectaciones que durante años se han generado en ellos.

Es el caso de Arnedillo que estos días lleva a cabo una de las inversiones que han llegado ‘regadas’ de euros de la presa. Es un importe de 456.877 euros y está permitiendo que el municipio termine uno de los proyectos que se iniciaron hace más de veinte años y que consiste en adoquinar todo el casco antiguo del municipio. «Fue un objetivo cuando llegamos al Ayuntamiento porque si el embellecimiento era importante más era la renovación de todo el subsuelo del Casco Antiguo», explica Pedro Montalvo, alcalde de Arnedillo.

Con esta última fase «se queda el 99 por ciento del barrio adoquinado». Desde hace mes y medio, los trabajos se centran en la plaza Félix Merino y ahora comienzan las obras en la calle Amancio González, donde se van a completar las instalaciones de redes y las conducciones de saneamiento y comunicaciones. Con esta base terminada, se llevará a cabo la obra del adoquinado, utilizando piedra rústica para aportar un estilo tradicional que resalte el carácter histórico del municipio.

El proyecto persigue tres objetivos fundamentales. Por un lado, busca embellecer el casco antiguo, mejorando su estética y dotándolo de una imagen más atractiva para los visitantes. El turismo es una pieza clave en la economía de Arnedillo, y estas mejoras potenciarán su capacidad para recibir a quienes buscan disfrutar de su patrimonio y su entorno natural.

Por otro lado, la intervención tiene un componente práctico: reducir el riesgo de inundaciones en la localidad. «Se están haciendo evacuaciones al río para ecitar problemas de inundabilidad». Además, las obras persiguen la renovación de las redes de saneamiento y la adecuación de las conducciones son esenciales para mejorar la capacidad de drenaje y minimizar los efectos de las lluvias intensas.

No es el primer dinero que llega de este plan de compensación. «Hace unos años hicimos con otra partida la calle Yasa, entre el dinero que llegó entonces y el que ha llegado ahora rondamos casi el millón de euros y hemos completado las tres zonas más importantes del barrio con las dos calles principales y la plaza».

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