Mientras la mayoría de los niños han disfrutado de la Navidad rodeados de regalos y festividades, Elvia Gómez Troya, conocida como Elvia la Rastreadora en Instagram, ha elegido vivir una experiencia que cambiaría su perspectiva sobre la vida.
Con solo 12 años, Elvia ha viajado a Zambia para unirse a la lucha contra la caza furtiva, una actividad que no solo ha transformado su celebración navideña, sino también su visión del mundo.
En febrero hará 13 años que Elvia nació en Logroño. Desde entonces su vida al lado de sus padres le ha llevado a convertirse en rastreadora de fauna, actividad que ha entrenado no solo en España, sino también en Francia, Andorra, Portugal, Finlandia, Bulgaria, Kenia y Tanzania.

Precisamente de su experiencia con animales en sus primeros 11 años de vida, Elvia publicó en 2024 un libro titulado ‘Cosas que me flipan de los animales’, una obra que conecta a niños y adultos con la naturaleza a través de relatos autobiográficos.
Parte de los ingresos que obtuvo fueron destinados a viajar a Zambia para apoyar la labor de la asociación NJOVU African Wildlife Conservation, dedicada a la conservación de la fauna africana y la lucha contra la caza ilegal en el Parque Nacional Mosi-oa-Tunya y otra parte de lo obtenido lo empleó para comprar materiales y ripa con la que dotar a algunos de los trabajadores locales.
Un viaje con propósito: aprender y ayudar
Elvia, junto a sus padres, ha convivido con una familia de Livingston con la que ha conocido de primera mano la realidad y la dureza de la vida allí. Ha aprendido además que no son las posesiones las que dan la felicidad, ya que esa gente a pesar de vivir en condiciones de pobreza, mantienen una alegría contagiante.

«Lo que más me ha chocado ha sido la alegría y la simpatía de los niños y niñas. Muchos no tienen calzado y desde luego no esperaban regalos de Navidad, pero son increíblemente felices y no paran de divertirse jugando en las calles de tierra entre el barro».
La misión de Elvia en Zambia no ha estado exenta de riesgos. Durante su estancia, ha tenido que enfrentarse a la presencia de imponentes arañas e incluso escorpiones dentro de su propia habitación, mientras que en exterior se ha topado con serpientes (algunas tremendamente peligrosas) o tarántulas. A ello hay que sumar la presencia de animales salvajes que pueden resultar extremadamente peligrosos si se invade su territorio, como elefantes, búfalos e hipopótamos.

Elvia y su familia han participado en el rastreo y eliminación de trampas de caza furtiva, tanto en el Parque Nacional Mosi oa Tunya como en parcelas anexas, un trabajo vital para salvar la vida de animales como antílopes y facoceros. Solo durante una de las jornadas, han llegado a eliminar 15 trampas dentro del Parque Nacional, evitando así la muerte de muchos animales, aunque también han comprobado a través de restos de cadáveres cómo a algunas no llegaron a tiempo.
A pesar de su corta edad, gracias a sus conocimientos en rastreo Elvia también ha ayudado a su padre Fernando Gómez, rastreador profesional del Servicio de Rastreo Forestal (SERAFO), en la impartición de la formación y el entrenamiento en rastreo de fauna y de personas aplicado a la lucha contra el furtivismo al personal local del equipo de localización de trampas de la Asociación NJOVU.
Un impacto duradero
Para ella, este viaje ha sido una lección valiosa: «El regalo más importante no son los objetos, lo material, aunque sea tentador y atractivo, sino lo que uno puede aportar a los demás». Elvia ha regresado a su hogar en Navarra el día después de Reyes, sin los regalos propios de ese día, pero con el corazón lleno de aprendizajes y experiencias que la han transformado.

Ahora entiende que los sueños se pueden cumplir si se lucha por ellos, y que cada pequeño esfuerzo o aportación cuenta, tanto para ayudar a otras personas como en la protección de la naturaleza. Su historia es un bonito recordatorio de que incluso los más jóvenes, pueden marcar la diferencia en el mundo.
“He pasado calor, he soportado picaduras y arañazos, me he empapado bajo tormentas increíbles, he caminado hasta agotarme, he pasado miedo, pero aun así no lo cambiaría por unas Navidades normales”.
Con la determinación de seguir luchando por el planeta, Elvia continúa inspirando a sus seguidores en su cuenta de Instagram @elvialarastreadora y ha creado una comunidad de Wildlife Lovers (WILDERS) para promover la conservación de la fauna. Sin duda, su aventura en Zambia no será la última en su compromiso con el planeta que tanto ama.


