El Rioja

El miedo asegura la viña: más costes y más hectáreas ‘protegidas’

Las hectáreas con seguro aumentan, pero el viticultor deberá asumir más costes

Racimo apedreado en un viñedo de San Vicente de la Sonsierra.

Hace tiempo que no corren tiempos de bonanza en la viña. La rentabilidad agraria en la región ha caído un 20 por ciento en los últimos 20 años (de los 422,3 en 2004 a los 337,6 millones de euros en 2021) y en gran parte se debe al desajuste y la pérdida de valor en el sector vitivinícola. Este invierno, un nuevo batacazo está golpeando a los viticultores que gestionan sus nuevas contrataciones de seguros de cara a la campaña 2025.

Si ya el año pasado se modificaron las tablas de bonificaciones y recargos de Agroseguro (con una mucho más sensible a las indemnizaciones, por lo que es más fácil que un agricultor salga recargado y no bonificado tras dar parte por los siniestros), para la campaña 2025 ENESA (Entidad Estatal de Seguros Agrarios) no subvencionará dichos recargos como venía haciendo hasta ahora. Es decir, que será el viticultor quien asuma esos costes. Un cambio en el escenario de juego marcado por estos dos factores que hará que en algunos casos, tal como advirtió la organización agraria UAGR-COAG, «las pólizas contratadas sean un 50 por ciento más caras que hace un año».

Pese al incremento del coste que va a suponer para el agricultor asegurar sus viñas en 2025, aunque se mantengan las tarifas y las coberturas de los seguros de años atrás, desde Agroseguro remarcan que el volumen de contrataciones de estas pólizas ha sido incluso superior respecto a la campaña anterior a fecha de hoy en cuanto a producción, superficie y capital asegurado, rompiendo así con las perspectivas que había sobre una tendencia decreciente.

Estos seguros en uva de vino se distribuyen en los módulos 1 (todos los riesgos se cubren por explotación), 2A (el riesgo de piedra por parcela y el resto por explotación), 2B (el riesgo de helada por explotación y los excepcionales como fauna e inundaciones a elegir por parcela o explotación) y 3 (los riesgo de piedra, helada y excepcionales por parcela, y el riesgo de sequía por explotación). Este último, el módulo integral y cuyo plazo de contratación concluyó el pasado 20 de diciembre (el año pasado se amplió hasta el 29 de diciembre, por lo que los datos comparativos no son definitivos), es el plan más demandado por ser el que más daños cubre por parcela ante la incertidumbre meteorológica actual y también el que más subvención recibe, aunque a su vez también es el más caro. De hecho, su coste casi se duplica respecto al resto.

Aún así, en el caso de los seguros de uva de vino del módulo 3 Agroseguro informa de que la superficie asegurada ha aumentado un 8,63 por ciento, pasando de las 19.097 hectáreas en la campaña de 2024 a las 20.746 hectáreas de cara a la de 2025. De igual forma se ha comportado la producción, y es que los viticultores han ‘protegido’ prácticamente diez millones más de kilos de uva para 2025, lo que supone un 7,74 por ciento más respecto a la cosecha asegurada de 2024 (de 127.401.212 kilos para la campaña anterior a los 137.267.245 kilos de la próxima). Así mismo, el capital asegurado también se ha incrementado en casi un 16 por ciento: si para la campaña de 2024 se aseguraron 86,27 millones de euros, para la de 2025 se han alcanzado los 100,04 millones de euros.

De hecho, ese aumento se ha trasladado a lo seguros de otoño de uva de vino en general, no solo los del módulo 3. Desde la entidad apuntan que para la próxima campaña se han asegurado ya 29.097 hectáreas (junto con 193,76 millones de kilos de uva y un capital de 141,13 millones de euros), frente a las 27.216 hectáreas que se aseguraron para la de 2024 (con 184 millones de kilos y un capital de 123,62 millones de euros). Cabe recordar que el plan de 2025 aún no está cerrado puesto que falta lo correspondiente a la contratación de primavera.

En una comparativa más amplia y teniendo en cuenta todos los seguros de uva de vino realizados a lo largo del año, en las últimas cuatro campañas (desde el plan de 2019 realizado para la cosecha de 2020) se ha aumentado en 1.371 hectáreas y 4,1 millones de kilos de uva asegurados. Sin embargo, lo que ha variado negativamente en este caso es el capital y es que en la cosecha de 2024 se aseguraron 137,58 millones de euros, 6,5 millones menos que para la de 2020.

Un viñedo con granizo esta pasada primavera en Rioja Oriental.

Por otro lado, desde los servicios técnicos de la UAGR apuntan a cambios en las tendencias de los agricultores a la hora de asegurar su cosecha de 2025: «Aquellos a quienes les sale más caro el seguro porque tienen muchos recargos se han planteado varias opciones para abaratar costes, como bajar el precio de aseguramiento por kilo de uva (cuyo mínimo es de 0,48 euros y el máximo de 0,73), aunque eso implica que si hay un siniestro la cantidad abonada después será menor. Otros también han valorado cambiar de módulo y apostar por uno más barato aunque cubra menos y algún agricultor incluso está financiando el seguro. Lo que está claro es que la gente se lo ha pensando mucho en las últimas semanas por el sobrecoste que va a suponer para sus bolsillos. Las organizaciones agrarias ya nos opusimos a esta nueva tabla de recargos propuesta por Agroseguro, pero al final salió adelante».

En una entrevista anterior con este periódico, la consejera de Agricultura, Noemí Manzanos, incidía en el carácter «reivindicativo» del sector agrario y en esas condiciones meteorológicas adversas a las que se enfrenta y que no están en sus manos: «Lo único que está en sus manos para luchar contra estos factores atmosféricos son los seguros, para lo cual, nosotros como Gobierno, les intentamos financiar porque es la única herramienta que tienen para defenderse. El presupuesto de 2025 va a alcanzar los 48 millones de euros e intentaremos poner la parte proporcional que corresponde para que los agricultores continúen manteniendo esos seguros porque en una coyuntura de falta de rentabilidad pueden llegar a pensar el no hacer contratación de seguros».

En este sentido, la subvención del Gobierno regional va en base a la que da el Ministerio de Agricultura y que tiene unos puntos base para todos los agricultores a los que luego se pueden sumar extras, principalmente por ser joven agricultor y/o profesional. Así, en el presente año La Rioja está dando un 52 por ciento sobre la subvención del Ministerio, pero hay que tener en cuenta que ENESA ha sacado de la ecuación los recargos, así que la subvención será menor, y por tanto la del Gobierno regional también.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top