Agricultura

ASAJA ‘siembra’ conciencia por Navidad con el producto riojano

Fotos: Leire Díez

Un árbol navideño hecho de fardos de paja ha llegado este lunes cargado en un remolque hasta el centro de Logroño. Concretamente hasta la esquina de Vara de Rey con Gran Vía, frente al Banco de España. Allí la organización ARAG-ASAJA ha repartido decenas de manzanas de la variedad fuji cultivadas en Igea bajo el lema ‘Esta Navidad come y bebe producto riojano’. Una iniciativa que se enmarca dentro de la campaña ‘Siembra para que se entienda’ y que pretende fomentar el consumo de productos de La Rioja para apoyar así a los agricultores y ganaderos de la región.

Más allá de la fruta, los más pequeños que se han acercado con sus familias han podido colorear un mural agrario y llevarse un globo de regalo. Por su parte, los mayores se han llevado un imán con un código QR donde conocer tres recetas de tres cocineros riojanos para realizar estas navidades con la materia prima de esta tierra.

«Hemos venido muchas veces a Logroño a protestar por la rentabilidad de nuestro sector, así que hoy venimos a ofrecer al público nuestro producto, en este caso la manzana. Para que nos conozcan, que nos pongan voz y cara a los agricultores y ganaderos de La Rioja, y que también conozcan el producto riojano y lo prueben ‘in situ'», ha remarcado Juan Luis Martínez, llegado desde Uruñuela. Este viticultor, que recientemente se ha animado a explorar nuevos horizontes con el melocotón pavoro, incide en que ese acercamiento entre productor y cliente final es clave.

Juan Luis Martínez, durante el evento en el centro de Logroño.

El interés de la gente que recorría el centro de la ciudad a media mañana no se ha hecho esperar con mayores y pequeños que se agolpaban frente a este puesto improvisado de manzanas. «¿Y dónde se pueden comprar? Porque esta es la fruta que queremos tener en casa», preguntaba una mujer. «Pues la pena es que la mayoría se van para otros países mientras que aquí se compra fruta que viene de fuera de España, a precios más baratos, pero que no siguen los mismos estándares de calidad y seguridad alimentaria con los que salen al mercado estas manzanas, lo cual implica un coste añadido», recuerda Martínez.

Diego es otro de los agricultores que ha aparcado sus quehaceres diarios en su pueblo de Huércanos y se ha acercado a la capital riojana para hacer ver a la gente que «tiene que consumir producto riojano y nacional». Tiene 27 años y ya lleva ocho en la agricultura, con viña, cereal y olivos, aunque cada vez con más superficie de tierra cultivada. «Y cuanto más volumen llevas para conseguir que la explotación sea rentable, también pierdes más tal como están estos años».

Reconoce que es de los pocos jóvenes que hay en el campo, pero no desiste: «Hay que trabajar mucho, tener mucha ilusión y tirar para adelante. Toca seguir y aguantar como podamos, teniendo claro también que el campo es muy engañoso, porque en años buenos se han hecho muchas inversiones pero siempre hay que tener ahorrada en casa una cosecha por lo que pueda pasar».

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