El mundo al revés. Los pájaros tirándose a las escopetas. Quienes anden este martes sin ganas de frío, casi mejor que suban todo lo alto que puedan, pues allí encontrarán temperaturas más suaves que en el valle. Es el efecto de la inversión térmica, un efecto meteorológico que -en resumen- viene a significar que las nubes bajas hacen un ‘tapón’ a los rayos del sol, que caldean las cotas más altas mientras las más bajas se congelan.
Así cobran sentido unas temperaturas mínimas que aparecen en negativo en Logroño, Haro, Nájera o Arnedo, mientras que en las cimas riojanas disfrutan de un ambiente más optimistas: casi 7 grados en Moncalvillo o Sata Marina, unos 6 grados en Urbaña o 3,3 grados en Yerga.

Eso según los registros de SOS Rioja, mientras que los de la Aemet mantienen esta loca tendencia del Astro: mientras en Valdezcaray se han tomado el primer cafelito de la mañana con sus 10 grados, la temperatura máxima de la comunidad (y eso que sopla el viento a casi 30 kilómetros por hora), la mínima la registra Haro con sus -2,3 grados a las ocho menos diez de la mañana.


