La Rioja

Racismo y acoso en un centro escolar riojano: «Puto negro, vete a por algodón»

«Puto negro, vete a por algodón, esclavo de mierda». Estas han sido las palabras que un menor de 13 años ha tenido que escuchar día tras día en boca de sus propios compañeros. Varios alumnos del colegio Las Fuentes han convertido en una verdadera pesadilla la vida del pequeño Mario (nombre ficticio), y todo, por su color de piel.

Los problemas comenzaron en el curso 2022-2023. Lo que en un principio eran pequeños incidentes aislados entre niños, se convirtió en un continuo acoso «por el color de la piel de mi hijo, que es mestizo», y ha terminado con una denuncia que ha llevado el asunto a los tribunales. Actualmente, el caso está en los juzgados porque la Fiscalía de Menores ha abierto un procedimiento por un presunto delito de odio en el que estarían involucrados varios menores del colegio Las Fuentes. Aunque en la denuncia solo aparezcan dos, «sabemos que hay más acosadores, y queremos que aparezcan todos», explica la madre de la víctima.

Desde el centro han confirmado a NueveCuatroUno que «todo lo que ocurre lo tenemos documentado, es más, fue el colegio el que abrió un protocolo ante caso de acoso escolar y se siguieron a rajatabla las pautas que manda el reglamento. Y todo lo hicimos de la mano de Inspección Educativa y siguiendo en todo momento la normativa». Las Fuentes insiste en que «todo lo que desarrollamos aquí lo hacemos en función del bien del alumno, asegurándonos de que nadie vulnere sus derechos».

La primera frase desagradable que tuvo que escuchar Mario fue a la vuelta de las vacaciones de San Mateo: «Estas fiestas he estado en la playa y te he visto vendiendo zapatillas, mantero». El menor no le dijo nada a su madre. Pasados los días, «recibí la llamada de otra madre contándome que nuestros hijos habían tenido un pequeño altercado, pero que ya estaba todo solucionado».

Sobre estos hechos, el colegio reconoce que hubo un comentario despectivo y racista por parte de un compañero, «y está registrado en el parte de sanciones de Racima según la normativa de convivencia».

Tal y como explica la madre de Mario, los meses pasaban con insultos verbales constantes y otros enviados a través de correos electrónicos que contenían imágenes peyorativas. Correos que se enviaban desde las propias direcciones que el centro facilita a sus alumnos y otras particulares. Correos que la madre de Mario descubrió casi por casualidad. Una situación en la que el joven callaba y «a mí nadie me contaba».

Desde Las Fuentes confirman la existencia de estos mails. «La prueba documental completa la tenemos nosotros, porque la madre solo tiene los mensajes de su hijo, pero el hilo lo investigamos desde el propio colegio. Es más, nada más hacernos eco de estos mensajes, los pusimos en conocimiento de la Guardia Civil».

Cuando las cosas empezaron a ponerse feas, «más si cabe», y los insultos no cesaban, la progenitora decidió poner el asunto en manos de la Inspección Educativa del Gobierno de La Rioja. “Hablé con la inspectora por teléfono y se abrió un protocolo de acoso escolar y otro de suicidio como medida de prevención”. El primer protocolo, según cuenta la madre, se cerró a los pocos días porque, «según me dijeron, esto son cosas normales de chavales que no pueden tacharse de acoso».

El centro detalla que el protocolo se abrió un 13 de marzo y se cerró el 30 de ese mismo mes porque «no había signos constatables de acoso. Que quede claro que el colegio no tolera la vulneración de los derechos fundamentales y nuestra actitud no es de tapar nada, sino de buscar siempre la verdad. Cuando hay un mínimo indicio de acoso actuamos inmediatamente para proteger y educar».

Pasaban los días y nada cambiaba. Otra llamada a Inspección. La respuesta en esta ocasión fue que «el problema lo tenía que solucionar directamente con el centro educativo. Era como darte con una piedra una y otra vez. Nada salía bien, es más, iba a peor. Ni el colegio ni las administraciones hacían nada por mi hijo, no ponían ninguna solución». Así describe la situación la madre de la víctima mientras enseña los más de doscientos correos que ha intercambiado con Las Fuentes, además de las reuniones presenciales.

«Es cierto. En Las Fuentes tenemos recogidas todas las actas de comparecencia de la madre, pero también las de incomparecencia. Y sí, hay más de 150 mails cruzados con ella. Si eso no es estar atentos y no hacer nada…».

Mario seguía aguantando «porque es un niño muy bueno», según relata su madre, pero después de unas vacaciones en las que viajó a Reino Unido para estar con su padre, él mismo decidió matricularse en un colegio extranjero. Ya no podía más. «Me parecía imposible que todo eso estuviera sucediendo. Y en el centro eran conscientes porque «el peque nunca quería ir a las excursiones; en las fiestas del colegio se quedaba en un rincón y no participaba y, lo más triste, no tenía amigos».

Con la custodia en sus manos, esta madre volvió a traerse a Mario a Logroño. «Nosotros hablamos con el padre y facilitamos la vuelta del chaval», añaden desde Las Fuentes. «Solo hemos querido ayudarles, pero nos ven como el enemigo, y ahora nos vemos en medio de unos titulares en los que parece que somos xenófobos, y nada más lejos de la realidad. Tanto la Consejería como nosotros hemos hecho todo lo que ha estado en nuestras manos».

Con Mario ya de vuelta había que empezar de cero. Y así lo han hecho este último año. «Estamos esperando a que la Consejería de Educación nos facilite información relativa a los dos protocolos abiertos, el de acoso escolar y suicidio. La necesitamos para poder aportarlos al procedimiento judicial, porque esta guerra no ha acabado, por lo menos en los tribunales».

Fuera de ellos «nos queda mucho trabajo por delante todavía. Cuanto más daño te hacen más te achicas, y eso es lo que le ha pasado a mi hijo». Esta madre, con lágrimas en los ojos, reconoce que «a Mario le ha salvado lo bueno que es. No tiene rabia, ni guarda rencor, pero la autoestima la tiene por el suelo».

Hoy, el joven ya tiene 16 años y está cursando un Grado Medio en otro centro. «A nivel de notas no puedo pedir más, pero psicológicamente hay que seguir trabajando, y mucho. Creemos que eso del racismo no es cosa de niños, o que la sociedad ya no es racista. Mentira, hay muchos más problemas de racismo de los que pensamos».

Varios frentes abiertos, dos años de incontables pesadillas y algunos momentos de flaqueza donde «he pensado en rendirme y tirar la toalla viendo que ni el colegio ni el Gobierno movían un dedo, pero, esto no podía quedar así. Hay que llegar hasta el final». Esta madre saca fuerzas de donde no tiene por defender a su hijo, pero no puede dejar de pensar en «todas esas cosas que le han dicho y hecho a Mario de las que no me he enterado y posiblemente nunca me entere».

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top