Logroño se ha expandido mucho a lo largo de los últimos años, especialmente entre la década de 1990 y los 2000. Aunque sigue haciéndolo a día de hoy, durante aquellas décadas se construyeron multitud de edificios, sobre todo en la periferia, que supusieron la creación de nuevos barrios más alejados del centro.
Buen ejemplo de ello son Los Lirios y El Arco, dos barrios jóvenes, al igual que la mayoría de sus vecinos, ambos situados en cada extremo de la capital riojana, y que todavía en pleno 2024 siguen creciendo y tienen grandes expectativas de futuro. Sin embargo, aunque comparten todas esas características, hay un aspecto en el que son muy distintos y que es clave a la hora de llevar a cabo distintas iniciativas que ayuden a desarrollar el barrio y a fomentar las relaciones entre quienes viven en él.
Este aspecto es la implicación con la Asociación de Vecinos, que se erige como una herramienta imprescindible tanto para ofrecer diversas actividades de ocio y entretenimiento para el barrio, como para poder unir fuerzas a la hora de realizar peticiones a las autoridades competentes.

Victoria García, a la izquierda de Papá Noel, en las últimas navidades organizadas por su asociación vecinal.
Victoria García, presidenta de la Asociación de Vecinos de El Arco, recuerda lo importante que ha sido la unión de sus vecinos para solicitar mejoras en el barrio, pero se lamenta de que la situación ya no es la misma, especialmente a raíz de la pandemia: «Siempre hemos tenido un ambiente muy majo, pero desde entonces es algo más frío».
Por eso, cree que a día de hoy una de las cosas que más hace falta en el barrio es «unión». «A mí me falta personal, porque quienes están ahora no demuestran interés y eso me duele. Entiendo que al tratarse de un barrio con tanta gente joven, muchos de ellos con niños pequeños, no tienen apenas tiempo para estar atentos a la asociación. Sin embargo, esto lleva a que, por ejemplo, a la hora de organizar las fiestas del barrio o de hacer peticiones para mejorar o arreglar cosas del barrio sea muy difícil hacerlo porque apenas somos cuatro personas contadas quienes tratamos de sacarlas adelante», reconoce la presidenta.
Es por ello por lo que se plantea dejar pronto la asociación, con el objetivo de «dar paso a savia nueva, joven, que trate de hacer cosas que den más vida al barrio, enfocadas tanto en las nuevas generaciones como en los más mayores». También le gustaría que en los próximos años la asociación pudiera contar con más socios: «Ahora apenas somos cincuenta, pero en el barrio somos más de dos mil vecinos y con los nuevos edificios que están construyendo seremos más, así que espero que con el tiempo se vayan apuntando cada vez más personas que den ideas y que pongan empeño en sacar adelante las cosas. Porque sin socios un barrio no funciona».
El ejemplo perfecto de las aspiraciones que tiene Victoria es el de la Asociación Vecinal de Los Lirios. Tal y como afirma su presidente, José Antonio Fernández, aunque el barrio de Los Lirios «carece de todas las dotaciones» es «alegre» y la vida social entre sus residentes es muy activa gracias a las múltiples actividades para todas las edades que organizan desde la asociación: «Las fiestas que preparamos, según nos dice gente que ni siquiera son del barrio, son muy buenas, a pesar de los recursos que tenemos», presume orgulloso Fernández.
«Ahora estamos preparando la llegada de los Reyes Magos, donde llevaremos a cabo varias actividades: el día 4 de enero recibimos al paje real; y el 5 a los Reyes Magos, con los que hacemos un pasacalles, compuesto por entre quince y veinte gaiteros, que pasa incluso por dentro del Centro Comercial Berceo, después terminamos en el parque del barrio donde damos chucherías a todos los niños que vienen y les dejamos que conozcan a los Reyes Magos», cuenta el presidente. Crispín Bueno, miembro de la junta directiva de la asociación, hace hincapié en que, gracias al local del que dispone la asociación, «organizamos durante todo el año charlas, talleres y actividades deportivas, entre otras cosas».
Ambos reconocen que es una gozada hacer tantas cosas porque «la gente responde». En ese sentido, Fernández cuenta que la asociación está compuesta por más de doscientos socios que cada uno aporta quince euros anuales, «pero cada socio representa a una familia, así que pueden estar involucradas unas ochocientas personas», remarca.
Una de las iniciativas más significativas que llevan a cabo en conjunto los vecinos del barrio de Los Lirios desde hace ocho años es la paralización de la carretera durante quince minutos cada viernes del curso «para permitir que más de cuatrocientos niños puedan cruzar de forma segura la circunvalación para ir al colegio», cuenta el presidente.
Es en todo ello donde se refleja que la implicación de los vecinos es sumamente importante a la hora de poder llevar a cabo todo tipo de iniciativas que sirvan para mejorar tanto la vida social del barrio como las condiciones y las dotaciones del mismo.


