El Rioja

Una vendimia tardía de edición limitada para endulzar la Navidad

Finca de los Arandinos retoma su edición limitada de Viero, su vino de vendimia tardía

Aleceia Bermejo, enóloga de Finca de los Arandinos.

La vendimia 2024 en Finca de Los Arandinos no acabó hasta el pasado 13 de noviembre. Las últimas uvas en cortarse fueron unos pocos kilos de viura de una viña que está al lado de esta bodega de Entrena. Unas uvas que aguantaron las inclemencias meteorológicas de finales de verano y comienzos del otoño mejor de lo esperado, permitiendo su retraso en la cosecha.

La altitud también favoreció a la conservación de los racimos en buenas condiciones y eso derivó en que Finca de los Arandinos retomara la elaboración de Viero, su vino de vendimia tardía después de siete añadas sin hacerlo. «Al final no vale cualquier escenario. Las condiciones climáticas determinan mucho este tipo de elaboraciones y es cierto que este año no ha sido el más idóneo para hacerlo porque ha habido mucha humedad. Por suerte, esta viura ha aguantado y han tenido una pasificación natural en la propia cepa, manteniendo una buena cantidad de azúcar, con unos 18 gramos, y de alcohol», describe la enóloga de la firma, Aleceia Bermejo.

La idea es que este vino salga con unos 11 o 12 grados de alcohol, por lo que debe haber suficiente azúcar para dejar una cantidad residual que le de el dulzón al vino a la vez que hay alcohol. «Se busca que la uva pierda agua, que se deshidrate, para que así concentre más los azúcares pero a la vez procurando que no se pudra. Estos últimos años ha sido realmente complicado porque han sido veranos secos y luego en septiembre han venido justo las lluvias. Me daba miedo intentar hacerlo esta campaña pero parece que lo estamos controlando bien», reconoce la enóloga.

La de 2011, la de 2017 y ahora, la de 2024. Tan solo tres añadas de Viero en trece años, lo que demuestra que se trata de un vino muy exclusivo, la joya de la bodega. Bermejo asegura que se podría haber elaborado más años, pero tampoco es algo que se busque: «Es una elaboración muy especial y de edición muy limitada. Este año, por ejemplo, solo hemos recogido unos 260 o 300 kilos y claro, al estar la uva pasificada sus rendimientos son mucho más bajos que en la vendimia normal. De aquí sacaremos unos 100 litros que luego se comercializan en botellas de 37,5 centilitros y a un publico más selecto».

La añada de 2017 fue más agradecida en Finca de los Arandinos. A diferencia de este año, aquella viura se vendimió en diciembre. Además, el año estuvo marcado por las heladas de finales de abril. Esas temperaturas bajo cero durante muchas horas acortaron mucho la producción, teniendo en cuenta que el invierno también fue caluroso y la brotación llegó temprana, para luego tener un verano seco. «La uva aguantó muy bien y la vendimia tardía fue perfecta. Sacamos una uvas de gran calidad. Ahora cada vez se vendimia antes, pero hay que tener en cuenta que la uva no se puede pasar y para ello hay que controlar muy bien la parcela, ver cómo evoluciona para que todo siga el curso correcto».

Viero no es un vino de uvas con podredumbre, ni tampoco un vino de hielo (esos que necesitan que antes haya una helada). Viero, tal como define su creadora, es un vino de vendimia tardía en el que se procura que aguante la uva con buena calidad, buena cantidad de azúcar y también de alcohol. Un vino dulce que deberá tener más de 50 gramos de azúcar por litro.

La elaboración también tiene su aquel: artesanal, manual y sin filtrar. «La vendimia se hace a mano, como toda la cosecha de la bodega, y en cajas pequeñas. Se prensa en una prensa de usillo de madera pequeña, aunque antes pisamos un poco la uva como se hacía antiguamente. Luego desfangamos el mosto para limpiarlo y luego ya va directo a fermentar, que es justo en esta fase del proceso en la que nos encontramos ahora. Estamos sacando una densidad muy alta por la gran cantidad de azúcar, así que cuando alcance el grado deseado pararemos la fermentación», apunta.

Este año ha habido hueco también para su rosado de vendimia tardía que empezaron a elaborar en 2020. Un dulce embotellado con garnacha, sobre todo, y tempranillo. Esa primera añada surgió  como un experimento por tratarse de «un año raro», el de la pandemia, «así que se quiso hacer un vino raro, ya que no es muy común un rosado de vendimia tardía». Pero fue todo un éxito. Este año habrá que ver cómo evoluciona, pero está claro que el capricho de Finca de los Arandinos continúa un año más para endulzar la Navidad.

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