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La Rioja es Gravelandia: 5.045 km² de múltiples posibilidades

Foto: Adrián Calles Punk

El ciclismo gravel, una combinación entre la carretera y la montaña, está ganando muchos adeptos. Y La Rioja esconde un gran potencial para desarrollarlo. Bien lo sabe Adrián ‘Calles Punk’, un riojano habituado a divulgar fotografías de nuestra comunidad y administrador de la cuenta ‘Amantes Cycling’, con 65.000 seguidores en X (antiguo Twitter). Habituado a recorrer las montañas de la región, pocos conocen las posibilidades riojanas mejor que él. «Creo que un punto muy a favor está en la variabilidad de paisaje que tenemos», apunta.

«Tienes montaña, bosque atlántico, mediterráneo, alta montaña o viñedo. Y eso no se puede ver casi en ninguna otra provincia de España. Puedes tener un bosque atlántico de hayedo, como perderte por bosques de roble o pasear en La Rioja alavesa entre viñedos», explica. Y además, apunta a la orografía del terreno: «Las montañas riojanas no son escarpadas, la Sierra de la Demanda tienen montañas altas, pero no igual de escarpadas que en el País Vasco y Navarra, cuyas pendientes abruptas no permiten pistas agradables». Variedad y accesibilidad, dos puntos a favor de nuestro territorio.

Foto: Adrián ‘Calles Punk’

Una comunidad de 5.045 km2 que cuenta con multitud de posibilidades. Adrián recomienda a los principiantes acudir a la zona de a la Sonsierra Riojana: «Sajazarra tiene un centro de rutas marcadas, por Villalba, Haro y Obarenes. Son caminos con mucho desnivel, con pistas buenas y para principiantes. Noto que viene mucho extranjero con las bicis, a hacer experiencias y también relacionadas con el mundo del vino. Otra posibilidad es el GR-99, Camino Natural del Ebro, que vertebra La Rioja de Haro a Alfaro: «Es ideal para el gravel y para todo tipo de bici».

Los más experimentados cuentan con montañas desde la Sierra de Yerga, hasta el Leza, los Cameros y por supuesto, la Sierra de la Demanda. En el término municipal de Ezcaray, el cordal de la Demanda permite alcanzar altitudes superiores a los 2.000 metros, en una ruta circular que parte de Ezcaray y recorre todos los ‘dos miles’ de la Demanda, incluido el San Lorenzo. A esas alturas, las panorámicas son increíbles sobre gran parte de la comunidad e incluso, Pirineos, Montaña Palentina y Montes Vascos en días despejados. Ideal para la aventura, que es otra característica del gravel.

Una experiencia social más allá del deporte

«Esto es para un grupo de amigos que van a una zona, descubren el entorno a través de la bici y es una experiencia. La gente suele ser muy aventurera», explica Adrián. También existe la posibilidad competitiva, pero por encima de todo, los eventos relacionados con el cicloturista proliferan: «Este año montaron el ‘OchanduBike’ en Ochánduri, que es cicloturismo. Tuvo buena inscripción y se hicieron comidas, hubo música y tal. En Alfaro también hicieron otro evento hace poco».

Y en La Rioja Alavesa, la marca de bicicletas Orbea realiza el ‘Orbea Gravel Rioja Alavesa’, con un recorrido entre viñedos que atrae a participantes internacionales. Si hay voluntad de organización y colaboración institucional, La Rioja tiene potencial para organizar pruebas similares. La belleza paisajística y la gran cantidad de caminos rurales en el campo riojano se unen a otros factores, como las posibilidades gastronómicas o la claridad de las noches estrelladas. Posibilidades hay, desde luego para organizar una prueba.

Ciclismo de bajo impacto natural

Y para los más independientes, también hay propuestas. En 2023, Carlos Cuezva lanzó ‘Ibérica Norte’, una ruta integral por La Rioja y las provincias vecinas a lo largo de siete días, 550 kilómetros y 10.500 metros de desnivel positivo. Un año después, la respuesta aficionada está siendo muy notable. «La gente no hace más que preguntarme por este recorrido, yo les paso rutas y acaban súper encantados tanto los españoles como los extranjeros», explica Adrián. Un tipo de turismo, además, muy respetuoso con la naturaleza y el medio ambiente.

Foto: Adrián ‘Calles Punk’

Así lo explicó Cuezva a este medio: «No tengo ninguna intención de que la ruta esté señalizada. No es una carrera, una romería o el Camino de Santiago. Ibérica Norte es una ruta libre para todo aquel que quiera acercarse a disfrutarla. En la web se dan los tracks necesarios para introducir en nuestro GPS o sistema de navegación y poder seguir la ruta, sin necesidad de más marcas o señales en el monte y los caminos». Es decir, se busca el mínimo impacto posible sobre las montañas y las zonas naturales.

Montañas, bosques, riberas de ríos, verdes campos, un mar de viñedos, vistas espectaculares, contrastes entre un lugar y otro. La Rioja es un paraíso para un gran ramillete de deportes de aventura y también, para el gravel. Solo hace falta creérselo.

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