Cada vez la Navidad dura más. Frente a aquellos que no quieren saber nada de luces, turrones y belenes hasta diciembre, están los que sin casi haber quitado el maquillaje y las telarañas de Halloween ya ponen a sonar los villancicos. Sin embargo, si se le pregunta a un hostelero en La Rioja, la palabra Navidad lleva en boca de muchos desde prácticamente el verano. En algunos casos incluso desde las navidades pasadas. Y es que, en los tiempos de la reserva anticipada, algunos establecimientos hace meses que han colgado el cartel de completo de cara a las comidas y las cenas de empresa. «Hay fines de semana en los que ya es imposible hacer un hueco, pero aún quedan fechas para poder reunirse».
Daniela Núñez es la gerente de Bokoto. «El fin de semana del 12 y 13 de diciembre está siendo el más solicitado, esa fecha ya es casi imposible si no lo has cogido con tiempo». No quiere decir que los más perezosos se vayan a quedar sin un sitio donde departir con sus compañeros de trabajo o de colegio. Evidentemente, con la amplia oferta de restauración riojana, todavía existen mesas disponibles. El problema es que elegir ya no es una opción. «Llama mucha gente para esos días y hay que decirles que es imposible». Pero la gente se amolda. «Cada vez son más los que optan por noviembre e incluso tenemos a gente en enero». A veces cuadrar agendas es lo más complicado en las fechas navideñas y las cenas de empresa se quedan para más adelante demostrando que cualquier día es bueno para compartir mesa y mantel con los que habitualmente se comparte grapadora y fotocopiadora.
En Bokoto la mayoría son cenas de empresa esos días. «También hay algunos grupos de amigos pero especialmente son empresas, grupos de entre 15 y 20 personas». Casi la totalidad van con menús cerrados de antemano. «Para ellos resulta más cómodo y para nosotros más operativo porque facilita el trabajo en cocina y sobretodo la rapidez a la hora de servir».
Lo que ha pasado de tendencia a algo ya casi habitual es la preferencia por las comidas. «Con la moda del tardeo la gente prefiere venir a comer que a cenar y las reservas son mayores a mediodía que por la noche».
En eso coincide Carmen Cuesta, chef ejecutiva de Grupo Pasión. Su libro de reservas está también casi hasta arriba de nombres propios. Coinciden en que el fin de semana del 13 y el 14 es el más solicitado. «Muchas de las reservas llegan en cuanto termina el verano, cuando empieza a venderse la lotería, incluso hay empresas que vienen todos los años y ya contamos con ellas». Hay cambios con respecto a años previos. «Mucha gente ya opta incluso por el viernes a la hora de comer, en cuanto salen de trabajar».
Los grupos, en su mayoría de unas veinte personas «siguen prefiriendo los sábados», el domingo ya casi está desterrado. Y muchos ya pasan estas cenas a noviembre. Otras de las tendencias que están notando es que «las familias, cada vez más, optan por salir a comer de restaurante el día de Año Nuevo».
Una de las principales causas de la rápida ocupación pasa porque el calendario ha condiciona más que en ocasiones anteriores la capacidad de elección: el puente de la Constitución, en el que muchos aprovechan para hacer una ‘escapada’, el fin de semana del 13 y 14 de diciembre o el del 20 y el 21, con la Nochebuena encima.
A pesar de que hay tantas opciones como empresas y grupos de amigos no resulta complicado dibujar o esbozar la cena estándar: entre 10 y 20 compañeros de trabajo, en muchos casos clientes habituales de la casa y que repitan respecto al año anteriores. El desembolso promedio va entre los 25 euros del precio cerrado más modesto, bebida incluida, hasta los 80 o 90 de los más alegres a la hora de darse un homenaje.
En la casa de Juan Carlos Ferrando las comidas navideñas han empezado este viernes. De momento parece que «este año hay más movimiento que el año pasado aunque la gente aprieta mucho con el precio y los presupuestos son más ajustados». Los grupos en su restaurante son más reducidos. «Entre 12 y 16 personas» y aunque la mayoría pregunta con mucha antelación, las reservas se empezaron a materializar durante los primeros días de noviembre. «La gente prefiere mucho el viernes y si puede ser comida, mejor». y es que las comidas empiezan a ser las reinas después de la pandemia. En su casa el cliente no deja nada al azar. «Se deja todo cerrado para poder trabajar y disfrutar ese día con más comodidad».
Alvaro Mosquera en Divot recuerda que aunque sólo abren a mediodía, en este caso y para las cenas de empresa no hay problema en abrir de noche. «Hay días en los que tenemos a más de 200 comensales». Explica que «este año al caer el puente en fin de semana nos quita uno para poder hacer las cenas porque la gente evita el del puente, así que quedan dos y mucho no quieren el del 20 porque se acerca mucho a los días puramente navideños».
Al tener un espacio tan amplio en su casa no hay problema de reservas. «La gente sabe que suele encontrar espacio y espera un poco más a última hora pero muchos preguntan casi desde verano». Con un menú cerrado en el que se pueden degustar delicias como sus montaditos de secreto ibérico, la diferencia de precios ronda entre los 45 y los 55 euros. «La gente suele ajustar pero depende mucho de si paga la empresa o los trabajadores van a escote». Además en muchos casos, las empresas quieren alargar la fiesta y contratan djs para tomarse las primeras en el mismo lugar que han cenado.


