Los festivales Holika y Gran Reserva están listos para cruzar el Atlántico y conquistar al público de Miami. Conocidos por su espectacularidad y dedicación a ofrecer experiencias únicas, ambos eventos calagurritanos se preparan para llevar lo mejor de su esencia a Estados Unidos. El escenario elegido para esta aventura es la Island Gardens Marina de Watson Island, que será testigo de dos fines de semana consecutivos de música, cultura y emprendimiento en marzo de 2024.
La propuesta musical ya es contundente: Paulina Rubio, Carlos Baute y Luis Fonsi lideran el cartel de Gran Reserva, mientras que Jhayco, Saiko y María Becerra encabezan la edición de Holika. Pero detrás de los artistas y las luces, un equipo de casi 20 personas trabaja contra reloj estos días para que este ambicioso proyecto sea una realidad. “Hay faena”, asegura Iván Santana, de la empresa de maestros falleros Valua, una de las piezas clave en la logística de este desafío internacional.

El centro de atención no será solo la música, sino también el monumental escenario inspirado en la cultura romana, un sello distintivo de Holika. Con más de 15 metros de altura, columnas imponentes y muros de vídeo de 12 metros, este decorado se está desmontado en Calahorra para embarcarse el próximo 10 de diciembre en una travesía de mes y medio que partirá del puerto de Bilbao con destino a Miami.
El proceso no es sencillo. Las piezas, todas realizadas de forma artesanal por los artesanos de Valua, deben ser adaptadas para encajar en los contenedores de transporte marítimo. Esto implica desmontar bases, cortar columnas y realizar ajustes milimétricos para asegurar que todo llegue intacto y se ensamble perfectamente en territorio estadounidense. “Es un trabajo muy diferente al que solemos hacer con las fallas, donde el objetivo final es quemar el monumento. Aquí la prioridad es que perdure en el tiempo”, comenta Santana.

Para Juan Odín, encargado del montaje, el reto no solo es técnico, sino también emocional. Tras haber trabajado en Estados Unidos con artistas como Raphael, supervisará el montaje en Miami junto con un equipo americano para garantizar que todo quede “tal y como quedó aquí”. Además, se personalizará el decorado con referencias locales, cambiando el nombre de Calahorra por Miami y adaptando los nombres de los patrocinadores. «Van a alucinar porque allí lo más antiguo que han visto es algo de 200 años y les vamos a llevar un auténtico templo romano».

El regreso del monumental escenario a Calahorra está previsto para finales de abril, pero el impacto de esta primera incursión internacional promete ser duradero. Para los equipos de Holika y Gran Reserva, así como para los maestros falleros, el orgullo de cruzar el charco y mostrar su trabajo en un evento de esta magnitud es innegable. “Ver el monumento montado en Calahorra fue emocionante”, afirman, un sentimiento que esperan replicar cuando los espectadores de Miami sean testigos de su obra.
Con esta aventura, Holika y Gran Reserva no solo consolidan su reputación como referentes en España, sino que también abren un camino hacia la internacionalización, llevando un pedazo de Calahorra al corazón de Miami.


