Agricultura

El pimiento riojano despide «la cosecha menos rentable» de su historia

El pimiento najerano que se cultiva en La Rioja ha culminado, a grandes rasgos, su peculiar, corta y compleja cosecha. Todavía quedan algunas partidas puntuales que recoger, pero el grueso de la campaña 2024, que comenzó a principios de agosto, ya ha llegado a su fin. Una campaña que ha estado principalmente marcada por las lluvias y las tormentas de granizo que se han llevado prácticamente la mitad de la producción del conjunto de la IGP (que abarca unas 27 hectáreas repartidas principalmente entre los municipios de Nájera, Tricio, Leiva y Villar de Torre).

Además de ser el presidente de esta IGP Pimiento Riojano, Jesús Martínez gestiona Conservas Marnal, una de las cinco industrias elaboradoras adscritas a la marca de la calidad junto con otros cinco productores de pimientos en La Rioja. En su caso la merma de la cosecha todavía ha sido más acusada: «Yo he perdido más de la mitad de la producción que recogí el año pasado, por lo que ha sido una cosecha muy mala, la peor que recuerdo sin duda. Y eso ha derivado en que tan solo necesitemos una cuarta parte del personal para llevar a cabo la campaña».

Asegura que en sus plantaciones, ubicadas entre la jurisdicción de Tricio y la de Nájera, se han llevado la peor parte de la IGP y es que ya en mayo, con los pimientos recién plantados, cayó una granizada en la zona que «fue un desastre». Seguido, llegaron unas altas temperaturas «que achicharraron toda la planta». Y ya para completar la campaña, en septiembre volvió a granizar. «El día 21, en San Mateo, nos cayó una piedra que acabó ya de rematar todas las fincas».

La recogida del pimiento (de los pocos que la piedra dejó) también se ha desarrollado bajo el paraguas de la lluvia, lo que ha provocado que los pocos pimientos que estaban en buenas condiciones se pudrieran más. «Es que el pimiento es muy delicado y no hay tantos productos para cicatrizar como existen en otros cultivos, como es el caso de la viña. Este año hemos perdido mucho dinero, pero siempre te aferras a intentar salvar algo de la cosecha y minimizar los daños pero lo único que hemos hecho es gastar muchísimo dinero. Esta es sin duda la cosecha menos rentable que hemos vivido».

A pesar de que Marnal comercializa tanto en fresco como en conserva, Martínez ya asegura que este año no va a vender ni un pimiento en fresco: «Siempre hemos vendido una gran parte del pimiento recién asado y fresco a MercaBilbao, pero esta vez va a ir todo para la industria porque apenas hay producción y no podemos llevar nada al mercado. Nunca he visto un año tan malo como este porque no vamos a poder cubrir toda la demanda. de hecho hemos perdido muchos clientes de pimiento recién asado y en fresco que no hemos podido abarcar».

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