Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) y de la Comandancia de Cádiz de la Guardia Civil han arrestado este viernes a dos de los tripulantes de la narcolancha que, el pasado 9 de febrero, provocó la muerte de los guardias civiles Miguel Ángel González y David Pérez, este último integrado el Grupo de Acción Rápida (GAR), con sede en Logroño, al embestir la embarcación oficial en la que patrullaban en el puerto de Barbate. La detención ha sido confirmada por el Ministerio del Interior.
Ambos detenidos, que lograron huir a Marruecos tras el incidente, habían permanecido ocultos en este país durante los últimos nueve meses. Son originarios de Marruecos, y su localización en el país vecino dificultó la labor de las fuerzas de seguridad españolas. Sin embargo, la presión policial ejercida por la Guardia Civil sobre las redes de narcotráfico en el Estrecho —y, al parecer, amenazas recibidas por parte de las propias mafias debido a la constante persecución de las autoridades— finalmente llevó a los sospechosos a regresar a España, donde han sido capturados.
Durante estos meses, la Guardia Civil ha intensificado su actividad en la zona del Estrecho, lo que ha obligado a las mafias a reducir sus operaciones en esta región. La vigilancia y las acciones de la Guardia Civil sobre los canales de narcotráfico habrían creado un clima de alta presión sobre los detenidos, que, tras regresar a España, finalmente han caído en manos de las autoridades.


