Sucesos

Un «ruido», un «extraño» y un perro «asustado» en Cuzcurrita la noche que mataron a Guillermo

Solo los asesinos de Guillermo Castillo saben a ciencia cierta qué ocurrió en el domicilio de la víctima entre las doce de la noche y la una de la madrugada del 2 de mayo de 2023. En cambio, conforme avanza el juicio sobre el crimen de Cuzcurrita se va completando el puzle sobre aquella fatídica noche en el municipio. En esta cuarta sesión, la aportación de las testificales deja tres momentos ‘anómalos’ que -aunque no tienen por qué guardar necesariamente relación con el asesinato- se han puesto en conocimiento del tribunal popular en la Audiencia Provincial.

Por la sala de vistas número 13 del Palacio de Justicia han pasado este miércoles una docena de testigos entre los que se encontraba el hijo de la víctima, trabajadores de su bodega, vecinos de Cuzcurrita del Río Tirón y la sobrina de Antonio G. D., uno de los acusados. Junto a Carlos R. M. (el otro presunto asesino), la Fiscalía pide para cada uno de ellos una pena de 27 años de cárcel, que las acusaciones particulares -en representación de los hijos del hostelero- elevan a prisión permanente revisable.

Siguiendo el orden cronológico de esas ‘anomalías’ aportadas por los testigos, uno de ellos señala que en torno a las doce y media de la noche acudió al pueblo con su perro. No era vecino de Cuzcurrita ni conocía a Guillermo más que «de vista», ya que en alguna ocasión había acudido a comer a su bodega. Sin saberlo, aparcó frente a la casa del hostelero, donde se produjo el asesinato, si bien no percibió nada extraño, más allá de que «sí vi luces en una casa con varias plantas» (la de Guillermo tiene planta baja y tres alturas).

Cruzó el puente sobre el Tirón, tomó un pincho en un bar cercano y regresó al vehículo, con la intención de abandonar de nuevo el municipio. Pero al llegar al coche vio que «el perro estaba muy asustado; no sabía por qué», pero sí recuerda que le llamó la atención este hecho. También que al final de la calle «había una furgoneta azul cruzada, sin nadie en su interior», que le complicaba la salida hacia la calle Campillo para retomar el camino de vuelta a casa.

Vista exterior de la casa de Guillermo Castillo en la Travesía del Puente de Cuzcurrita del Río Tirón.

Cuando maniobraba para sortear la furgoneta «vino un chico de piel morena, se subió y me dejó salir». También recuerda que «había un coche blanco, pero no me fijé en si había alguien dentro». Cabe recordar que la Guardia Civil sitúa a los dos acusados en Cuzcurrita, adonde llegaron a bordo de un Dacia Sandero de color blanco.

Una presencia extraña en el puente y un ruido a deshoras

Algo más tarde, sobre las tres de la madrugada, un vecino salió de su casa y se vio sorprendido por «un ruido». Cambió el itinerario que tenía previsto recorrer a pie, cuando sobre el puente vio «un chico que no era del pueblo» y se puso en guardia. «En un primer momento pensé que estaban robando en la casa de un amigo, que estaba en Vitoria», y recuerda con nitidez que «había un cochecito de niño en la ventana de la casa».

Quizás para meterse en un lío, esquivó al joven misterioso en su camino y pasó frente a la casa de Guillermo, aunque allí no percibió «nada raro».

Coche de la Guardia Civil sobre el puente de Cuzcurrita. EFE/ Raquel Manzanares

El tercer hecho inusual lo relata otra vecina del municipio, aunque en esta ocasión no lo presenció a pie de calle, sino en el interior de su vivienda. Como tantas otras noches, se había quedado dormida en su sofá. Pero en esta ocasión, «sobre las 03:30 horas», le despertó el sonido de un vehículo, algo que «no era normal a esas horas» ni había sucedido en ninguna otra fecha: «Solo ese día».

Esta testigo no sabe precisar si ese «ruido» implicaba cierta premura en la circulación del vehículo, porque «no lo vi, ni me asomé a la ventana, solo lo oí». Su marido la tranquilizó, diciéndole que seguramente sería un camión pasando a deshoras por la calle, pero desde que supo que esa misma noche habían matado a Guillermo no se puede olvidar de ese misterioso ruido.

Un coche robado y una cerradura forzada

Durante la sesión de este jueves también ha declarado ante el tribunal Fernando, la pareja sentimental de la hija de Guillermo, que además trabajaba con la víctima en el restaurante y para el que «era un segundo padre». Además de confirmar la vulnerabilidad del hostelero, quien «tomaba tratamiento para el corazón y solo su nervio le mantenía en pie», ha relatado que en las horas previas al asesinato lo notó especialmente «cansado, mal, decaído»

Y ha deslizado que llegó a sospechar que algo malo podía ocurrirle a Guillermo desde que varios meses antes de su asesinato le robaran su coche -apareció días después en Logroño- mientras estaba estacionado «con las llaves puestas» en la Plaza del Campillo. «Al día siguiente intentaron entrar abrir la puerta de la bodega y forzaron la cerradura», ha explicado, señalando que empezó a preocuparse porque a Guillermo «no lo veía bien, es como si ahí hubiera gente que igual quería hacerle daño… Las cosas no iban bien». Y ha insistido en que, tras el asesinato, puso estos hechos en conocimiento de la investigación.

Fernando también ha tenido ocasión de explicar en primera persona el encuentro que mantuvo con la Inmaculada, la pareja de uno de los acusados, en Pradillo, que ya avanzó Yolanda Castillo en su testifical ante el tribunal. «Entramos a un bar a picar algo y vi a una mujer sola y muy preocupada, casi llorando, así que acerqué a ella para preguntarle si estaba bien», mientras la hija del hostelero y un amigo de la familia se sentaron en una mesa contigua, desde la que «podían oír todo lo que estábamos hablando». Inmaculada «se desplomó» y empezó a contarle que «la ha preparado Carlos», que «había venido muy preocupado porque creían que lo habían matado» a «un hombre muy malo al que nadie lo quería en el pueblo».

Una semana para encontrar al testigo protegido

Al término de la sesión de este jueves, el magistrado y las partes han acordado la interrupción del juicio por el crimen de Cuzcurrita, de tal modo que las vistas señaladas para este viernes y el lunes se suspenden para retomar el procedimiento a partir del martes, cuando declararán cuatro guardias civiles vinculados a la investigación.

Durante este tiempo, la Audiencia Provincial de La Rioja seguirá tratando de localizar al testigo protegido que aportó a la Guardia Civil una información «clave en la investigación», pues debía haber declarado el pasado martes pero se encuentra en paradero desconocido. Un oficio del sargento del Grupo de Delitos contra las Personas del instituto armado detalla que se ha intentado contactar con él a través de su teléfono, que está apagado o fuera de cobertura, por lo que la Guardia Civil se ha comunicado con un familiar suyo, quien ha detallado que se encuentra en Francia por trabajo y no sabe nada de este hombre desde el pasado 7 de septiembre.

Los agentes han llamado en reiteradas ocasiones al teléfono del testigo, facilitado por su familia, aunque no han logrado obtener respuesta en ninguno de los casos, por lo que insistirán en ello con la intención de que pueda declarar ante el tribunal antes del 15 de noviembre, fecha en la que finalizan las testificales del procedimiento.

Por otro lado, se ha renunciado a la declaración de dos testigos agentes de la Guardia Civil, quienes habían sido citado como testigos, porque han sido desplazados a Valencia por las inundaciones de la pasada semana.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top