El presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, ha resaltado este jueves el espíritu innovador y el compromiso de las empresas agrarias con los pequeños municipios. Durante a un visita a la empresa Rioja Selecto de Zarratón, Capellán ha puesto en valor el ejemplo innovador de los hermanos Marcos y Álvaro Pérez Llanos, responsables de esta firma, que produce unos 260.000 kilos de tomate fresco de la variedad ‘Jack’.
En una nota, el jefe del Ejecutivo regional ha resaltado que se trata de dos jóvenes agricultores pertenecientes a una familia de varias generaciones de agricultores riojanos que siguen trabajando en el campo, en la tierra, «comprometidos con esta región y con un pequeño municipio».
Además, ha resaltado que los hermanos Pérez Llanos también miran al futuro con unos planes de expansión para seguir optimizando las instalaciones, aumentar su competitividad y productividad, «contribuyendo así a que los productos agrarios de La Rioja sigan siendo referentes de calidad en todos los mercados».

Ha reconocido la trayectoria de esta firma, un novedoso proyecto impulsado hace diez años y que es un ejemplo de agricultura innovadora, con la base de los conocimientos como ingenieros agrónomos que tienen sus promotores. En este sentido, ha elogiado tanto la especialización en el cultivo del tomate y su capacidad para incorporar todas las novedades tecnológicas para poner en marcha un cultivo hidropónico, sin tierra, y de especializarse en una variedad como es el tomate ‘Jack’.
Rioja Selecto se fundó en el año 2014 de la mano de estos hermanos como un proyecto-explotación de tomate, ubicado en Zarratón, donde estos jóvenes agricultores e ingenieros técnicos agrícolas decidieron poner en marcha un ejemplo de proyecto agrario innovador, apoyado con las ayudas del Programa de Desarrollo Rural del Ejecutivo regional. La explotación de Rioja Selecto está dedicada a la producción de tomate en invernadero con hidroponía, que es un sistema de cultivo en el que las plantas se desarrollan en agua con nutrientes y sales minerales en lugar de suelo agrícola, con el objetivo de lograr mejores rendimientos y calidad.

Otra de las ventajas de este sistema es que, al no haber tierra, no hay malas hierbas, por lo tanto, no hay que hacer laboreos ni utilizar herbicidas, ni la planta sufre de enfermedades que ataquen a la raíz.
En la actualidad disponen de un invernadero de 8.500 metros cuadrados equipado con las últimas innovaciones del sector: calefacción (caldera) por biomasa, plásticos dobles y pantalla térmica para ahorro energético, riego hidropónico que permite tener un control absoluto sobre la fertirrigación, además de un gran ahorro de agua y nutrientes, control de humedad e inyección de CO2.
Marcos y Álvaro Pérez Llanos optaron por la especialización frente a la diversificación, de modo que se especializaron en una variedad de tomate típica en el norte de España y muy apreciada por su gran sabor y aroma, además de que tiene una textura muy agradable y una piel muy fina. La lucha biológica contra las plagas y enfermedades, reduciendo al máximo el uso de fitosanitarios, les ha permitido también obtener el sello de producción integrada.


