Jóvenes y no tan jóvenes, de Logroño y de los pueblos, con lazos valencianos o sin ellos… Son muchos los riojanos que han dejado a un lado sus quehaceres o su tiempo de ocio estos días para bajar a los pueblos valencianos asolados por la DANA, enfundarse las botas de agua y dejarse los brazos con la escoba quitando lodo o haciéndose decenas de kilómetros repartiendo alimentos y agua.
Una de las primeras en llegar fue Eva. Su marido es valenciano y su cuñada es una de las afectadas en Chiva. Su casa ha quedado muy afectada. Por eso el corazón «me pilló desde el principio» y decidió, desde que comenzó a conocerse la dimensión de la tragedia, involucrar a sus clientes para preparar un cargamento con las primeras necesidades. Cinco coches cargados hasta arriba con todo lo necesario para esos primeros días. Alimentos, ropa, agua… «No tenían ni para lavarse los dientes, ni para quitarse el barro, no podían salir a comprar porque la mayoría no tienen coches y los supermercados de la zona estaban destrozados».

«La solidaridad de mis clientes ha sido impresionante». Y también la que vio al llegar a Valencia. «Me sorprendió que la mayoría era gente muy joven, en cuadrillas, lo del viernes fue una auténtica marea humana de solidaridad».
Como todos los que han pasado por la zona, Eva aún no da crédito a lo visto. «Se te quedan cortas todas las palabras, todos los símiles, lo más parecido a un escenario de guerra y por las noches parecen ciudades fantasma, ves la A-3 que parece la autovía del terror con coches amontonados, todo lleno de barro y polígonos abandonados. Es todo un desastre».

Es consciente de que «para que llegue la normalidad a esas calles van a hacer falta semanas pero van a hacer falta meses para que puedan volver a hacer sus vidas, hay familias que lo han perdido todo». Muchos han perdido sólo cosas materiales: sus coches, sus recuerdos, sus muebles. Otros han perdido sus casas. «Pero es que otros han perdido a sus familiares o aún no saben dónde están y además no tienen una cama limpia en la que poder dormir». Las historias que te cuentan cuando llegas allí «son auténticas desgracias». Nada parece lo mismo cuando pisas el terreno. «Y aún así te reciben con una sonrisa porque son conscientes de que están vivos, aunque eso es peligroso porque muchos lo han perdido todo y ahora piensan ¿quién me va a ayudar a volver a mi vida antes de la DANA?».
Adrián y su familia tenían previstas unas vacaciones para el puente en la zona de Valencia. Cambió la perspectiva de su viaje y aprovechándolo decidió ir a echar una mano. «Mi hija tiene unos compañeros de trabajo que son de Masanasa y fuimos a echar una mano en la limpieza de su casa».
Su llegada allí les hizo ver una desolación que casi no se intuye en los informativos. «Es dantesco lo que te encuentras». Después de casi una hora andando desde la capital, «era imposible acceder a la vivienda de estos conocidos porque la entrada estaba llena de vehículos». Lo consiguieron entrando de finca en finca por las partes traseras. «Las historias que te cuentan son horribles, hay familias enteras que lo han perdido todo». Muchos de los que están allí necesitan hablar. «Y te cuentan que la noche de la riada fue espantosa, muchos de ellos pensaron durante muchas horas que los suyos estaban muertos». La DANA ha arrasado «sin condición». «Allí hay niños, mayores, todos están, de una forma u otra, afectados».
Pablo se ha movido desde Alcanadre con varios amigos de diferentes municipios riojanos y navarros. Se presentaron allí con una Pick Up y una furgoneta. Llenas hasta arriba de todo el material que pudieron conseguir en las primeras horas de la tragedia. Comida, mascarillas, cosas que les llegaron desde Albelda…

En Valencia su labor ha sido cargar comida en una de las fallas y acercarla a los municipios más aislados. «Lo que ves allí es una auténtico desastre, no nos esperábamos algo así, la gente está destrozada, lo ha perdido todo y aúna sí te ofrece hasta su casa para dormir». Ellos lo han hecho en un albergue y aunque cansados, vuelven satisfechos.
«Hay que seguir remarcando que esto no se ha acabado y que toda la ayuda que llegue es bien recibida aunque son muchos los autónomos y agricultores que están echando una mano». La gente en Valencia lo agradece todo. «Ahora hace mucha falta material de limpieza». Ellos tienen la intención de volver el próximo viernes si nada se tuerce. «No hay que olvidarlos porque va a costar meses que puedan recuperarse».


