CARTA AL DIRECTOR

Carta al director: ‘Calle Laurel’

En relación con el artículo titulado «Discurso hostelero», publicado recientemente en su medio, queremos manifestar nuestro más enérgico desacuerdo con la visión simplista y prejuiciosa que presenta sobre la hostelería de Logroño, en particular sobre la Calle Laurel.

Es una verdad innegable que la hostelería no solo es un pilar económico fundamental de nuestra ciudad, sino también una pieza clave de nuestra identidad cultural. Reducir a los hosteleros a meros actores que eluden sus responsabilidades es un grave error, que ignora deliberadamente el esfuerzo constante y la inversión que realizan para cumplir rigurosamente con normativas exigentes y, sobre todo, como es en el caso de La Laurel, ofrecer una experiencia gastronómica inigualable. Esta labor ha puesto a Logroño y a nuestra región, La Rioja, en el mapa internacional. Prueba de ello son las constantes menciones en medios de prestigio como The Telegraph, The Washington Post, The Times o Channel 5, entre otros muchos.

El artículo sugiere que La Laurel prioriza sus propios intereses sobre los de la ciudadanía o que intenta «lavarse las manos» respecto a los problemas de comportamiento en las calles. Esta afirmación no sólo es falaz, sino que distorsiona la realidad. La hostelería no es, ni jamás ha sido, cómplice del desorden que provocan ciertos comportamientos incívicos en nuestras calles. Ningún hostelero se beneficia del caos, ni promueve el descontrol que afecta tanto a la actividad económica como a la convivencia vecinal. Muy al contrario, los hosteleros de La Laurel han sido los primeros en levantar la voz para pedir mayores controles y colaboración con las autoridades. De hecho, fue la propia Asociación de La Laurel la que, hace más de una década, alertó sobre el impacto negativo que el creciente turismo de despedidas de soltero estaba generando en la ciudad. Gracias a su proactividad y tras numerosas reuniones con el Ayuntamiento, se implementó una ordenanza pionera en comportamiento cívico, un esfuerzo ejemplar que deja claro su compromiso con el bienestar de todos los residentes.

En lo que respecta a las zonas de protección acústica a los que hace referencia en su artículo, los hosteleros de La Laurel han mostrado, en todo momento, una disposición abierta y proactiva para participar en la búsqueda de soluciones que garanticen tanto el bienestar y el descanso de los vecinos como la continuidad de una actividad económica esencial para la ciudad. No obstante, es crucial que las medidas implementadas sean justas, equitativas y tomen en consideración a todos los actores implicados. La decisión de recurrir las medidas aprobadas en materia de ruido no es una simple defensa corporativa, sino una protección legítima para el futuro de los hosteleros del Casco Antiguo y el desarrollo económico de la ciudad de Logroño. De haberse aprobado restricciones más severas, como la prohibición del consumo en las siete calles del Casco Antiguo donde se permite este disfrute tan nuestro, tan riojano, las consecuencias habrían sido devastadoras: en estas dos zonas emblemáticas para los logroñeses más del ochenta por ciento de los establecimientos se habrían visto forzados a cerrar. Tal medida no solo habría afectado al pequeño autónomo hostelero, que es quien forma el grueso de la hostelería de la ciudad, sino que habría golpeado duramente a la economía local en su conjunto, al prescindir del principal cualificador turístico de la ciudad de Logroño, desde hoteles y taxistas, hasta pequeños agricultores, bodegas, comercios y distribuidores. En definitiva, la actividad turística y económica de Logroño se habría paralizado de forma drástica, comprometiendo uno de los motores esenciales del desarrollo de nuestra ciudad.

La Laurel ha sido y sigue siendo un ejemplo de gestión responsable, de dinamismo y de adaptación a los tiempos. Prueba de ello es nuestra capacidad de consenso con las administraciones públicas, de autorregulación interna y de promoción de la ciudad. Cargar contra un sector que ha contribuido enormemente al desarrollo y atractivo de nuestra ciudad es un ejercicio desinformado y dañino. Sin el disfrute de la hostelería, tal y como la conocemos, Logroño perdería una parte vital de su esencia y atractivo, no solo a nivel económico, sino también cultural.

Es fundamental que, en estos momentos de transformación y cambio que estamos experimentando hacia un modelo de ciudad más sostenible, más amable con el ciudadano y más próspero para su tejido económico, se fomente un clima de prudencia y diálogo constructivo. No podemos permitir que intereses partidistas, comunicados desafortunados o perfiles anónimos de reciente creación, cuyo único propósito parece ser generar discordia y crispación, desvíen la atención de los verdaderos objetivos. Solo a través del diálogo constructivo y el entendimiento mutuo podremos construir un futuro donde el bienestar ciudadano y el progreso económico de la ciudad vayan de la mano.

Atentamente,

Asociación de hosteleros de la Zona La Laurel

*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.

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