Recientemente finalizaban las obras del carril bici de Villamediana, y como no, lo inauguraba nuestro presidente de la comunidad para la consabida foto con el coro de «aplaudidores».
Parece que las múltiples protestas y quejas que desde este mismo rincón de NueveCuatroUno hemos ido realizando los vecinos de Villamediana, les resbala a las autoridades como las gotas de lluvia de este húmedo Otoño.
La realidad, por desgracia, está muy lejos del enunciado exitoso que lanzaban desde el Gobierno.
Cierto es que se ha construido un carril peatonal y que detrás tiene una importante inversión. Lo que no han dicho es que el comienzo del carril es en la bajada del puente, recién construido, que une Víllamediana por las graveras, con la carrerera. Ese puente que se demolió hace dos años para construir uno mucho más estrecho y con más pendiente. Una pendiente del 1 0% ( que es la que tiene un puerto de primera en ciclismo).

Así que los que quieran volver por este ‘magnífico carril’ que vengan preparados para el esfuerzo. Además tendrán que cruzar un puente sin ninguna protección para el paso de peatones, bicis o patinetes. (El anterior tenía acera a ambos lados y protegido por vallas). Un puente que además es entrada para múltiples camiones que cargan a diario en la gravera. Y que cosas, tratándose de un tramo muy concurrido por mercancías pesadas, resulta que el nuevo puente es mucho mas estrecho que el previo, tanto que dos camiones no pasan a la vez teniendo que cederse el paso uno al otro.

Y en esas estarán los temerosos ciclistas si quieren llegar o salir de Villamediana. Además los problemas no se acaban ahí, si sobreviven a la subida, a la estrechez del puente y a una curva cerrada que hace que todos los coches se abran para poder tomarla, todavía les quedará un tramos de 300 metros de carretera sin señalizar, de tres escasos metros de ancho, llena de baches y grava, aparte de una cambio de rasante que impide cualquier visibilidad y por supuesto sin ninguna iluminación, hasta llegar al barrio de casas de Villacañas.
En fin, y en resumen, bien por el carril, pero por desgracia, nadie en su sano juicio dejará ir a sus hijos, o uno mismo, si en algo aprecia su integridad física, desde Villamediana hasta Logroño, para poder disfrutar de ese «maravilloso» carril que en realidad, no une nada.
Un ejemplo más de hacer las cosas, sí, pero sin lógica ni sentido común.
Un ejemplo más de hacer las cosas mal.
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