El XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza’, basado en los resultados de la tasa AROPE (siglas de At Risk Of Poverty and Exclusion), revela que el 21,8 por ciento de la población riojana vivía en 2023 en riesgo de pobreza o exclusión social. Esto supone un total de más de 70.000 personas en esta situación, 3.000 más respecto al año anterior.
El informe, presentado este jueves por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en La Rioja (EAPN La Rioja) con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, muestra que, aunque los valores de los indicadores riojanos son mejores que los nacionales, la mayoría de ellos han obtenido peores datos que el año anterior: las tasas de pobreza (16,9 por ciento) y pobreza severa (siete por ciento) han subido 0,3 y 1 punto respectivamente.
Además, la carencia material y social severa (6,7 por ciento) ha aumentado 2,8 puntos, siendo el crecimiento proporcional más elevado de todas las regiones. El único indicador que no empeora es el de la intensidad de empleo en el hogar, se reduce en 1,3 puntos y situándose en un 4,8 por ciento, lo que supone el valor más bajo de todas las regiones y el menor de toda su serie histórica.
En relación a estos datos, Silvia Andrés, presidenta de EAPN La Rioja, reconoce que la lectura que se hace es que “los trabajos son precarios y los sueldos no van acorde con el precio de la vida”. “Es decir, aún a día de hoy, trabajar no es sinónimo de salir de la pobreza”, ha remarcado.
Considera que “es el momento de que la administración actúe para mejorar esta situación, ya que poco a poco la casa AROPE va creciendo y cada vez son más los riojanos y riojanas que tienen que aprender a renunciar a cosas para poder llegar a final de mes”. En ese sentido, el informe arroja que el 40,9 por ciento de la población riojana experimenta dificultades para llegar a fin de mes; lo que supone un aumento de 4,8 puntos respecto al 2022.
Juan Antonio Meléndez, miembro de la junta de EAPN, ha destacado que «la vivienda está impactando sobre las economías de las familias de un modo grave. El número de personas con retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal pasa del 7,8 al 10,4 por ciento, en torno a unas 9.000 personas más. Y las personas que no pueden permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada durante los meses de invierno casi se doblan, pasan del 8,8 al 14,7 por ciento».

En materia de alimentación, las familias también están renunciando a comer carne, pollo o pescado -o sus variantes vegetarianas-: “se han duplicado el número de personas que no pueden permitirse una comida con alguno de esos alimentos al menos cada dos días, pasando del 2,2 al 5,4 por ciento”, ha reconocido. Otra de las cuestiones en las que los riojanos están recortando gastos es en las vacaciones: “ha crecido en 7,9 puntos el número de personas que no se pueden permitir vacaciones fuera de casa al menos una semana al año, ascendiendo a un 26,2 por ciento”.
En relación a la segregación por grupos, los hombres en riesgo de exclusión aumentan a un 20,5 por ciento, mientras que las mujeres se mantienen en un 23 por ciento. Respecto a la edad, los menores de 18 años son el grupo que más pobreza sufre. En cuanto al entorno, el informe destaca que la mayor parte del incremento de este indicador se da en las zonas rurales, donde una subida de 3,4 puntos lo sitúa en su valor máximo (31,2 por ciento). Sonia Martínez, trabajadora social de la Asociación de Promoción Gitana de La Rioja, ha hecho hincapié en la incidencia en los pensionistas: “El 34 por ciento de las pensiones son más bajas que el umbral de la pobreza, y de estos un 13,1 por ciento están por debajo de la pobreza severa”.
Meléndez ha apuntado a que la solución pasa por “la aplicación de políticas encaminadas a la erradicación de la exclusión y la pobreza”. Entre otras medidas, ha destacado: “La creación de empleos de calidad que garanticen unos niveles de renta adecuados; la mejora en las políticas de garantía de ingresos, mejorando no solo las cuantías sino también la accesibilidad y la compatibilización con el empleo; la construcción de vivienda a precios asequibles para evitar que las personas entren en procesos de vulnerabilidad; y afrontar con responsabilidad la situación de las personas en situación administrativa irregular, que viven y trabajan entre nosotros, contribuyendo al crecimiento de nuestra economía y al cuidado de otras personas, pero que no tienen ni el reconocimiento ni la protección del resto la sociedad”.
En ese sentido, Andrés ha indicado que “cada año hay más gente en la tasa AROPE y eso nos lleva a ser una comunidad autónoma cada vez más empobrecida, envejecida y en retroceso”. Por eso, ha insistido en la necesidad de “pasar a la acción, hay que hacer algo ya para intentar salir de ese proceso en el que cada vez más riojanos y riojanas estamos en peores condiciones de vida”. “Para ello, solicitamos que las administraciones sean ambiciosas”.


