Existe desde hace años un interés creciente por ciudades más sostenibles y accesibles. El concepto de la ‘ciudad de 15 minutos’ nació hace años y va ganando relevancia. Y a pesar de que algunos seguimos usando el coche para casi todo, este modelo propone que los habitantes puedan acceder a los servicios esenciales -comercios, centros de salud, colegios o espacios recreativos- en menos de 15 minutos a pie o en bicicleta. La duda es saber de primera mano si una ciudad cumple con estos requisitos. Ahora es más fácil. Un grupo de investigadores ha desarrollado una plataforma web de libre acceso que permite conocer cómo de accesibles son los servicios básicos en más de 10.000 ciudades de todo el mundo, entre ellas, Logroño. Solo hay que pinchar en tu calle concreta y saber a qué distancia está cada uno de los servicios.
Esta plataforma evalúa el tiempo medio de desplazamiento a diferentes tipos de ofertas, como actividades al aire libre, servicios sanitarios y educativos, actividades culturales o supermercados. El objetivo es visualizar si las ciudades cumplen con este modelo de proximidad, y en qué zonas de cada una de ellas aún no se cumple.

En ciudades como Logroño, de tamaño intermedio, este concepto varía mucho de unas zonas a otras. Aunque teniendo en cuenta el mapeado que se ha hecho podría asegurarse que prácticamente toda la ciudad está al menos a 15 minutos a pie o en bici de los servicios básicos. Eso sí, lejos de lo que podría parecer, el centro no es la zona mejor conectada de Logroño. El entorno de la plaza de Las Chiribitas, la manzana entre la calle Cigüeña y San José de Calasanz e incluso las calles Estanque, alguna zona de Siete Infantes y de Duques de Nájera son las zonas mejor conectadas de Logroño y tienen todos los servicios a menos de 10 minutos, incluso por debajo de esa cifra mágica que proponen las ciudades sostenibles.
En el otro extremo se encuentran las zonas peor conectadas con la ciudad (que en el mapa se tiñen de rojo). Ahí encontramos los barrios de Varea, El Campillo o El Cortijo. Sus habitantes tienen algunos de estos servicios incluso a más de media hora. Pero calles como la Rafael Azcona también se encuentran en una situación similar.

Zonas mejorables hay muchas en Logroño, como la calle Fuenmayor, el camino de la Cava, partes del Paseo de Las Norias o el final de la calle Piqueras. Todas ellas se encuentran justo en el límite de los quince minutos lo que supone que algunos de los servicios estudiados por la aplicación se encuentran a una mayor distancia de tiempo.
Si comparamos Logroño con capitales de provincia más cercanas veremos que se encuentra en la media. Si Pamplona, Burgos o Bilbao están en mejor situación con distancias menores a los doce minutos, la capital riojana presenta similares condiciones a Vitoria o San Sebastián. La que baja con mucho la media es Zaragoza, cuya conectividad es muy mejorable.

El análisis global revela grandes diferencias entre unas y otras zonas de las ciudades estudiadas, y Logroño no es una excepción. Aunque muchas áreas están bien conectadas con servicios como supermercados, parques y centros de salud, algunas zonas, especialmente las periféricas, pueden necesitar un mayor esfuerzo en infraestructura y planificación urbana para acercarse al ideal de una ciudad de 15 minutos.
Logroño, sin duda, tiene el potencial para ser una ciudad de proximidad. Con una planificación adecuada y un enfoque sostenible, la capital riojana podría consolidarse como una ciudad modelo en términos de accesibilidad y calidad de vida.


