Diego Pérez (Arnedo, 1977) acaba de presentar ‘Carillón’, su décimo cortometraje. Tras el éxito de ‘El Kala’, vuelve a dirigir una historia ubicada en la capital riojana, esta vez en la torre del carillón del reloj del Espolón. Muy cerca de ese singular escenario habla de su último trabajo, de su primer largometraje y del panorama cinematográfico actual en La Rioja.
– El cortometraje está basado en la obra de teatro ‘Cuando suena el carillón’. Cuando vio la obra en directo, ¿tuvo un flechazo?
– Es una obra muy especial para mí. Cuando se hizo, se le quedó a la gente en el recuerdo. Hasta el punto de que en el Festival Actual, en el Escenario Insólito, se repitió al año siguiente, algo que nunca había sucedido. Martín Nalda, el creador de la obra, me dijo: “¿Por qué no hacemos con esto un corto o algo?”. La idea inicial era hacer algo que sirviera para poder hacer más veces la obra de teatro y dije que sí.
– ¿Cómo fue trabajar en un espacio tan limitado?
– Fue difícil. No pudimos meter maquinaria pesada para hacer planos un poco más bonitos. La historia va sobre una persona que está perseguida, encerrada en un espacio pequeño, y también es una historia de amor íntima, que no se puede desarrollar en otro sitio que no sea ahí. Esos dos componentes jugaban muy a favor de ese espacio y logramos convertir una debilidad en una fortaleza.

– ¿Pudo hacer todo tal y como pensó al principio?
– En el cine nunca se puede hacer todo tal y como lo piensas. Como te digo, me hubiera gustado tener una grúa para hacer algunos planos pero era carísimo y los permisos eran complejos. Tienes que jugar con lo que tienes. En ese sentido estoy contento.
– ¿Hubo más limitaciones de las que esperaba?
– Lo que esperábamos. Cuando fuimos por primera vez a visitar el reloj para plantearnos rodar allí sabíamos que iba a ser difícil. Pero hicimos una planificación muy concreta. Fue una suerte ver la localización seis meses antes. Permitió hacer un guion técnico muy bueno y muy preciso.
– ¿Haber trabajado en un decorado hubiese puesto las cosas más fáciles?
– Creo que es más bonito contar la historia en el sitio real. También, a los actores, que eran los mismos de la obra de teatro, les hubiera costado transmitir lo que necesitaba la película en un decorado. El haber estado todos en el reloj creó un clima de rodaje muy interesante y que fue a favor de la película.

Fotograma del cortometraje ‘Carillón’.
– Es la primera vez que dirige un corto que no guioniza. ¿Qué ha supuesto eso?
– Creía que no iba a estar a la altura de una adaptación, porque estoy acostumbrado a escribir partiendo de ideas, no de una obra ya hecha. Bernardo Sánchez, quien hizo la adaptación del guion, es un guionista riojano que a nivel nacional tiene un prestigio tremendo y estar a la altura de ese guion supuso un reto. Pero ha sido una experiencia bonita y no tengo problema en volver a dirigir algo cuyo guion no sea mío.
– La mayoría del equipo es riojano. Pero ha insistido en que no es porque sean de aquí, sino porque tienen talento. ¿Cree que tener que justificarse implica que La Rioja está infravalorada en la interpretación?
– Creo que en La Rioja el mundo del cine está presente, pero no llega a tener una entidad propia. Hubo un momento donde parecía que íbamos a formar una industria más sólida, pero eso ha vuelto a desaparecer y es una pena. Falta una escuela que permita a quienes quieran formarse en el cine hacerlo aquí. Faltan medios para que haya gente que pueda venir a enseñar cine. Y, sobre todo, falta una infraestructura económica. El talento está, pero hay muchísima gente que se acaba yendo a Madrid, a Barcelona o a donde sea y que si hubieran tenido esos medios aquí no lo hubieran hecho. En mi caso, aproveché el talento que hay en La Rioja.
– ¿Cree que la fuga de talento se da más por la capacidad de absorción de las grandes ciudades o porque nosotros mismos creemos que no existe esa posibilidad y entonces lo damos por perdido?
– Es la historia de la pescadilla que se muerde la cola. Si ves que aquí no se hacen cosas, entonces piensas que te tienes que ir a otro sitio. En este sentido, está bien que la gente pueda ver que ‘Carillón’ es un trabajo cien por cien hecho aquí, como ‘El Kala’, y que vean que se pueden hacer cosas. Ya no es necesario irse a Madrid para hacer cine, lo estamos viendo en Navarra y en el País Vasco.
– ¿Le gustaría traer esa dinámica?
– Siempre he pensado que una persona tiene que poder dedicarse a lo que le guste y que eso no suponga tener que salir de su ciudad. Me gustaría que dentro de cinco o diez años el cine en La Rioja fuera una realidad y no fueran solo ejercicios puntuales.
– El balance de ‘El Kala’: 60 festivales y 23 premios en poco más de un año. ¿Cree que ha tenido tiempo suficiente para hacer una obra igual o mejor que ‘El Kala’?
– Llevábamos con el proyecto de ‘Carillón’ dos años y medio, antes incluso de empezar a rodar ‘El Kala’. Pero no nos salían las cuentas y lo paramos. Entonces, he tenido mucho tiempo para ir trabajando en él en paralelo con ‘El Kala’. Además, son dos películas muy distintas: por un lado, un documental súper realista y, por otro, un corto de ficción. Enfrentarme a dos proyectos tan distintos en poco tiempo ha sido mucho más fácil que si hubieran sido dos cortos de ficción o dos documentales.

– ¿Sabe cuántos festivales van a proyectar ‘Carillón’?
– Ahora queremos que lo vea la gente en La Rioja. De aquí a diciembre se verá en Logroño, con varios pases en el cine Siete Infantes entre finales de octubre y finales de noviembre. Vamos a estar también el 11 de octubre en el Octubre Corto de Arnedo; soy arnedano y para mí es muy importante ese festival, ha marcado mi vida a nivel cinematográfico. En enero sí que enviaremos a festivales, pero es imposible saber cuántos. Lo que sí es importante es un buen estreno, creo que empezaremos en Málaga, como ‘El Kala’.
– ¿Aspira a conseguir, al menos, los mismos números?
– Aspiro a que nos seleccionen en muchos festivales y que tanto el corto como Logroño se puedan ver en todos los rincones posibles del mundo. El tema de los premios es muy relativo, porque depende de jurados y de muchas otras cosas; no me obsesiono mucho con ese tema.
– Ahora está trabajando en su primer largometraje. ¿Tenía ganas de dar el salto?
– Más que dar el salto, creo que hay historias que solo se pueden contar con un largometraje. El problema es que es difícil hacer una película en España. La gente que hacemos cine empleamos el verbo ‘levantar’ para hablar de hacer una película, imagínate lo difícil que es. Llevo dos o tres años con esta idea y voy poco a poco escribiendo, porque no es fácil y no tengo prisa. Entre medio ha pasado todo el fenómeno de ‘El Kala’, ahora ‘Carillón’ y puede que incluso aparezca otro cortometraje, no lo sé. Pero me gustaría por lo menos acabar el guion este año.
– ¿Cuántos cortos hacen falta para llegar a un largo?
– Normalmente, los directores antes de su primer largo hacen mínimo seis o siete cortos. Yo llevo ya diez cortometrajes y estoy seguro de que haré alguno más antes de dirigir mi primer largo.
– ¿Cuándo podremos ver su primer largometraje?
– En España, la media de tiempo para ‘levantar’ una película está entre los tres y cinco años una vez ha acabado el guion. Estamos hablando de que, en el mejor de los casos, antes de tres años es dificilísimo que se pueda ver. Pero esto es una carrera de fondo, así que sin prisa.


