Ubicado en la calle María Teresa Gil de Gárate, Anastasiya se ha convertido en apenas dos meses en un referente gastronómico en la ciudad, un lugar al que merece la pena volver. La clave de su éxito radica en la combinación de dos elementos fundamentales: la calidad de sus productos y un trato exquisito, casi personalizado, que se adapta a cada cliente. Con una ubicación inmejorable, en una zona que invita al disfrute, ha logrado posicionarse rápidamente como uno de esos espacios donde la buena comida y el ambiente agradable se conjugan a la perfección.
Una de las razones de este éxito es su apuesta por la cocina elaborada al momento. En Anastasiya no hay lugar para las recetas repetitivas; cada plato se cocina al instante, utilizando ingredientes frescos y de temporada. La carta, que prácticamente se confecciona cada semana, refleja esta filosofía. Esto permite que la oferta gastronómica varíe constantemente, adaptándose no solo a los productos disponibles en cada estación, sino también a los gustos y preferencias del cliente. Es un lugar donde siempre hay algo nuevo que probar.

Sus patatas bravas, su ensaladilla rusa o sus callos se han convertido en los favoritos de la clientela habitual. Estos platos, tradicionales pero con un toque distintivo, son un ejemplo de cómo Anastasiya toma recetas clásicas y les da su propio sello. Además, el hecho de que sus tapas se ofrezcan en diferentes tamaños y versiones permite a los comensales disfrutar de una mayor variedad y flexibilidad a la hora de elegir. Esta versatilidad en la oferta ha contribuido a que el boca a oído haya funcionado de manera efectiva, atrayendo cada vez a más personas que quieren disfrutar de este rincón gastronómico.
Con la llegada de las fiestas de San Mateo, Anastasiya ha decidido apostar fuerte por ofrecer algo especial a sus clientes. En esta ocasión, han preparado unos almuerzos tradicionales que prometen ser un auténtico deleite para quienes se acerquen a disfrutar de ellos. Huevos fritos camperos, acompañados de unas patatas perfectamente cocinadas y de ibéricos de Guijuelo, chistorra o serranos de Teruel y Trevélez son solo algunas de las delicias que los comensales podrán degustar. La filosofía detrás de estos almuerzos es simple: ofrecer los mejores productos en su forma más auténtica y sabrosa. Además, no faltarán las últimas tomatas de la huerta riojana, unas buenas guindillas y, por supuesto, la compañía de amigos y familiares, todo en un ambiente que invita a relajarse y disfrutar.

Todo ello sin dejar de lado su excelente propuesta de vinos. Con una selección cuidadosamente elaborada para complementar a la perfección cada uno de los platos que ofrecen. Esta atención al detalle se extiende también a la cerveza, que ocupa un lugar destacado en el menú de Anastasiya. Este año, la cerveza aragonesa que sirven en el local ha sido reconocida como la mejor cerveza del mundo en el prestigioso certamen World Beer Challenge, obteniendo una puntuación perfecta de 100 sobre 100. Esto no solo habla de la calidad del producto, sino también del compromiso de Anastasiya por ofrecer lo mejor a sus clientes en cada aspecto de su experiencia gastronómica.
Un lugar donde la tradición y la innovación se encuentran para crear una experiencia culinaria única. Cada detalle, desde la calidad de los ingredientes hasta el trato cercano y personalizado, está cuidadosamente pensado para que cada visita sea especial. Las fiestas de San Mateo serán una excelente oportunidad para que, quienes aún no lo han hecho, puedan acercarse a disfrutar de un trabajo delicado en los fogones.


