La Rioja

Calahorra vuelve a echar chispas cinco años después

No ha sido fácil. La nueva normativa europea con respecto a actos pirotécnicos en las ciudades había obligado hace unos años a quitar del programa de fiestas de Calahorra uno de los actos más multitudinarios: los correfocs.

Sin embargo, este lunes la gente ha gozado de lo lindo en su reencuentro con el fuego y la música. Cajas de cartón, sábanas, las blusas de las peñas… han sido el parapeto de los más atrevidos que se han metido de lleno en un espectáculo que ha vuelto a llenar las principales calles calagurritanas. Kilos y kilos de pólvora, cortinas de fuego, saltimbanquis lanzando, chispas por todas partes y las calles a rebosar de gente de todas las edades. Más de hora y media de recorrido en el que el fuego y la música no han parado ni un solo minuto.

Y todo, gracias al trabajo que tanto Ayuntamiento como Gobierno de La Rioja y Delegación de Gobierno han hecho para certificar que el acto era una cita tradicional (se celebró por primera vez a finales de los 90 con José Ibáñez de concejal de Festejos) además de cumplir una serie de requisitos técnicos para que el espectáculo pueda continuar cada año en fiestas en la ciudad.

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