Con la resaca física y emocional del primer día, muchos calagurritanos han madrugado este lunes para disfrutar del primer encierro de las fiestas. Mucho novillo y poco corredor. Este sería el resumen de las cuatro o cinco vueltas que han dado los astados por el recorrido de la ciudad.
«La gente quiere que traigamos novillos, pero luego no sale nadie», decía ya en la plaza uno de los responsables del encierro. «Y menudos novillos más buenos había para correr». La mejor noticia es que no ha habido que lamentar ningún percance. Encierro limpio y aburrido de solemnidad. Más ambiente fuera que dentro del vallado que la Guardia Civil ha estado ‘repasando’ y controlando para que no entraran menores.
En la plaza, más de lo mismo. Primero, una exhibición de profesionales que lo han dado todo en el coso de La Planilla. Después, un par de aficionados han hecho las delicias del público con recortes, algún que otro susto y un par de revolcones.
El ambiente y los atrevidos han llegado con las becerras para los pequeños que sí han salido en masa a pisar la arena. Nada que ver con lo vivido la jornada anterior. Será el horario de tarde, será que el público coge con ganas el primero, será lo que sea, pero como la noche y el día.
Volverán los encierros este martes de nuevo con novillos. Para el miércoles hay previsto encierro de reses bravas al igual que el jueves para que los novillos vuelvan a la calle el viernes en el último encierro de los festejos.


