Con el puente más festivo del verano por delante, el turista que llega a La Rioja nada tiene que ver con el del resto del año, especialmente el que pasa por los hoteles riojanos. En su mayoría, con reservas de última hora, los llenan pero no se quedan en ellos mucho más allá de una noche. Las previsiones, ya vista la primera quincena del mes turístico por excelencia, es que la ocupación ronde el 85 por ciento, una cifra similar a la del año pasado.
«Es ahora cuando llega nuestra temporada alta, sobretodo a partir de ahora y durante septiembre, octubre e incluso noviembre», cuenta Soraya Samaniego, del hotel Ruavieja. Reconoce que el perfil del turista habitual de La Rioja nada tiene que ve con el que llega en agosto, por otro lado, «la mayoría son familias que llegan de paso». Una situación que se ve en la mayoría de los hoteles riojanos.
De otra forma las llama Marian Aguilar, de los hoteles Carlton, Ciudad de Logroño y Murrieta. «Son turistas de etapa», los denomina. «Mucha gente que va desde Cataluña con destino a Galicia y paran a hacer una etapa en La Rioja». «Lo primero que te preguntan es cómo llegar a la Laurel», comenta. Aguilar asegura que está siendo un mes de agosto similar al del año pasado pero «las cosas están raras, fíjate que no estamos llenos en este puente y eso que los precios los mantenemos prácticamente iguales que el año pasado».
A eso se suma que la mayoría de las reservas se hacen a última hora. «Incluso en el mismo día», comenta Aguilar que explica las complicaciones que supone eso a la hora de gestionar un hotel y su personal. Lo mejor de estas visitas es «que suelen repetir y sobretodo que cuando se van hablan muy bien de La Rioja, son nuestros mejores embajadores».
Para ella el otoño es la mejor época del año. «Septiembre y octubre son unos meses buenísimos con los ‘sanmateos’ y las actividades que realizan las bodegas después de la vendimia, además este año sumamos la Vuelta» que va a llenar prácticamente la totalidad de los hoteles de Logroño. «No son sólo los ciclistas, son también los patrocinadores, la policía, la prensa…».
Daniel Muela habla en los mismo términos. «La primera quincena de agosto ha sido muy similar a la del año pasado, incluso algunos hoteles han tenido que ajustar tarifas para llenar las habitaciones», cuenta. Vienen de un mes de julio «muy raro», con menor ocupación que el año pasado, y a la espera de un otoño que se ha convertido desde hace años en la temporada alta para ellos.
Sin mayores problemas con los apartamentos turísticos
Ninguno de ellos cree que la llegada, cada vez mayor, de los pisos turísticos estén afectando a su situación. Aún así Daniel Muela es claro. «Todo afecta, son más plazas turísticas aunque el perfil de la persona que usa hotel es un poco distinta a la que usa apartamento turístico», explica. Para él la regulación que existe en Logroño hace que este tipo de apartamentos no proliferen como en otras ciudades. «Es un producto algo diferente destinado a gente más joven que la que suele venir a los hoteles y encarga todo con su agencia de viajes, pero está claro que en parte sí que puede afectar».
Soraya Samaniego, sin embargo, no ve relación. «Nosotros no estamos notando que nos afecte la llegada de apartamentos turísticos». En la misma línea Marian Aguilar explica que «es un tema que no es de hoy, ya llevamos tiempo con él, incluso te diría que ahora en Logroño está más regulado». En su caso «son otro perfil de turista, se habla de que es un turismo más familiar sin embargo nosotros las habitaciones cuádruples son las que siempre llenamos, lo importante es que sigamos siendo un turismo receptivo agradable».


