La asociación de preservación de la memoria histórica La Barranca ha criticado este jueves la omisión por parte del Ayuntamiento de Logroño de la condición de republicano, preso y exiliado de Perico Escobal al dedicarle uno de los campos de fútbol de Pradoviejo exclusivamente por su condición de «primer olímpico logroñés».
La Barranca considera «muy difícil» que los responsables del Consistorio no supieran que Escobal fue capitán del Real Madrid durante la década de 1920 y que sufrió la represión y el exilio tras el alzamiento militar de 1936, tal y como recoge en su obra ‘Las Sacas’ que escribió de su puño y letra.
La asociación recuerda que ya había solicitado al Ayuntamiento de Logroño que diera el nombre de Perico Escobal al polideportivo municipal Juan Yagüe, bautizado en recuerdo de uno de los principales artífices de la represión franquista, conocido como «el carnicero de Badajoz». «Una vez más, la institución municipal no responde ni siquiera a la sensibilidad y petición no sólo de una asociación, sino de mucha gente que ha considerado, y desde muchos puntos de vista, que no es posible disociar la figura deportiva de Escobal con la del autor de ‘Las Sacas’. Deportista sí, pero republicano, preso en 1936 y exiliado después», explica.
La Barranca lamenta que «nuestras autoridades logroñesas no le lleguen ni a la suela de los zapatos (deportivos y aún más) a Michael Robinson, que supo llevar a la pantalla la figura, personal, deportiva, social y política, de Patricio Pedro Escobal en uno de sus ‘informes’ titulado, precisamente, como ‘Pedro Escobal, el capitán republicano del Real Madrid’”.
El colectivo insiste en que «debe desaparecer totalmente el nombre de Yagüe, que todavía sigue utilizándose en ese barrio» de la capital riojana, «por Ley y por decencia ciudadana»; al tiempo que exige que «se honre, como representación de todos los logroñeses represaliados o asesinados en 1936, el nombre y la figura de Basilio Gurrea, alcalde constitucional de la República, asesinado sin juicio, con nocturnidad y alevosía, en la madrugada del 5 de agosto de 1936. Seguimos esperando. Seguimos reivindicando».


