Susana cerró su viaje con la sensación de haber leído un antiguo libro repleto de historias, donde cada página revelaba una nueva maravilla, y comprendió que este libro, el legado monumental de La Rioja, nunca se termina de leer del todo. Para Susana, una madrileña apasionada por la historia, La Rioja se ha presentado como un libro antiguo, lleno de páginas por descubrir y secretos que desvelar.
Aprendió que esta pequeña región es la cuna del castellano. El conjunto de Monasterios de San Millán de la Cogolla es un santuario de la lengua y de la fe… es Patrimonio de la Humanidad. Dividido en dos: Suso y Yuso, su historia se remonta al siglo VI. En Suso, las Glosas Emilianenses, primeras anotaciones en castellano y euskera, marcan el inicio del idioma español, que hablan millones de personas por todo el mundo. Yuso, conocido como el Escorial de La Rioja, guarda una impresionante colección de códices y libros antiguos. Caminando por sus pasillos, uno puede casi escuchar el murmullo de los monjes medievales y el eco de siglos de aprendizaje. Es el lugar ideal para iniciar este recorrido al corazón espiritual de La Rioja.

Suso en San Millán de la Cogolla.
Susana es una madrileña apasionada por la historia y la cultura que decidió visitar La Rioja por el imponente reclamo que supone este conjunto de Monasterios de San Millán de la Cogolla. A partir de aquí descubrió el vasto tesoro monumental riojano. Después de quedar maravillada con las Glosas Emilianenses y la tranquilidad de Suso y Yuso, Susana continuó su viaje hacia Nájera. Se adentró en el Monasterio de Santa María la Real, hasta su claustro de los Caballeros y la mística cueva de la Virgen. Cada rincón cuenta una historia, y cada piedra parece susurrar secretos de antaño.
Fundado en el siglo XI por el rey García Sánchez III, el Monasterio de Santa María la Real de Nájera es un crisol de estilos arquitectónicos, desde el románico hasta el barroco. Su claustro de los Caballeros y la cueva de la Virgen, tallada en la roca, son testimonios de la profunda devoción que ha perdurado a lo largo de los siglos. En una visita reciente, Susana sintió la tranquilidad del lugar, interrumpida solo por el canto de los pájaros y el suave murmullo del río Najerilla cercano. Es un sitio donde la historia y la espiritualidad se entrelazan de manera tangible.

Santa María de Real de Nájera. FOTO: Rafael Lafuente.
Nájera es la puerta de acceso a esta ruta en piedra, forja y quietud,. Un viaje por la historia de unos lugares emblemáticos que reconfortan el espíritu. Situado en la majestuosa Sierra de la Demanda, el Monasterio de Valvanera es otro refugio de paz dedicado a la patrona de La Rioja. Este monasterio benedictino, fundado en el siglo IX, es famoso por su iglesia que alberga la imagen de la Virgen de Valvanera. En una visita, uno puede participar en la vida monástica, degustar productos locales como miel y licores, y disfrutar del impresionante entorno natural que lo rodea, o degustar los caparrones que cocinan los monjes. La hospitalidad de estos y la serenidad del lugar hacen de cada visita una experiencia inolvidable en un entorno natural único.

Monasterio de Valvanera, en la sierra riojana.
La cuarta parada en piedra y hierro es el Monasterio de Cañas, también conocido como el Monasterio de la Luz. Este monasterio cisterciense del siglo XII es un verdadero tesoro arquitectónico. Su iglesia, construida en estilo gótico, buscó la luz. que inunda su interior, creando un ambiente de contemplación, paz y sosiego. El Monasterio de Cañas es también el hogar de una comunidad de monjas que sigue viviendo según la regla de San Benito, ofreciendo a los visitantes una visión del día a día monástico.

Monasterio de Cañas, conocido como el Monasterio de la Luz. / Fernando Díaz
Además de estos impresionantes monasterios, La Rioja alberga otros lugares de igual importancia histórica y cultural. El Monasterio de Santa María de la Piedad en Casalarreina, por ejemplo, es una joya renacentista del siglo XVI. Fundado por Don Juan Fernández de Velasco, destaca por su impresionante claustro y su iglesia con una magnífica portada plateresca. El ambiente sereno del monasterio invita a la reflexión y al descanso, ofreciendo un refugio espiritual en medio del bullicio moderno.
La riqueza histórica y cultural de los monasterios riojanos es una invitación a descubrir un patrimonio que va más allá de sus muros. Estos lugares ofrecen una conexión profunda con la historia, el arte y la espiritualidad, convirtiendo a La Rioja en un destino único para aquellos que buscan una experiencia turística enriquecedora y auténtica. Para Susana, el viaje fue solo el comienzo de un largo romance con una región que promete seguir desvelando sus secretos con cada nueva visita.
Este recorrido por los monasterios de La Rioja no solo revela la profundidad de su patrimonio religioso, sino que también destaca la hospitalidad y el calor humano de sus habitantes. Los riojanos, orgullosos de su herencia, abren sus puertas y corazones a los visitantes, haciendo que cada experiencia sea inolvidable. Con su mezcla única de historia, cultura y naturaleza, La Rioja ofrece un refugio perfecto para aquellos que buscan una escapada del ajetreo de la vida cotidiana y una oportunidad para sumergirse en un pasado rico y fascinante.
La Rioja ofrece una ruta de monasterios que es una verdadera joya para aquellos que buscan perderse entre piedras, historias y leyendas de un pasado esplendoroso. Como el Monasterio de San José, en Calahorra, o el Monasterio de Vico, en Arnedo, fundado en el siglo X, ubicado en un entorno natural privilegiado; o el Monasterio de San María de la Estrella, en San Asensio, espacio cisterciense del siglo XII conocido por su impresionante iglesia gótica y su claustro. Vestigios de una historia en piedra como el Monasterio de San Prudencio de Monte Laturce, en Clavijo; o, en Albelda, el Monasterio de San Martín; o el Monasterio de San Salvador de Tómalos en San Vicente de la Sonsierra; o el Monasterio de San Juan de Acre en Navarrete. Ejemplos de un legado presente hoy en día en La Rioja.


