La cafetería de la estación de autobuses de Logroño, que entrará en funcionamiento “a pleno rendimiento” el próximo 2 de septiembre, acoge un mural que refleja a dos personas que se abrazan, «como símbolo del encuentro y la despedida», ha afirmado este miércoles el alcalde, Conrado Escobar.
El alcalde ha presentado el mural acompañado de su autor, el pintor Carlos Corres, en la cafetería, que se inaugurará prácticamente cuando se cumpla un año de la puesta en marcha de la estación, el 12 de septiembre del año 2023.
Ha añadido que el pintor, a quien ha definido como “un autor de grandísimo nivel”, ha buscado que “ese abrazo no olvide cuál es el medio de transporte más habitual: el autobús”. Por lo que “el motivo está perfectamente reflejado”, ya que «Carlos Corres ha encontrado el tema perfecto para decorar y abrazar al que nos visita o al que se va”, ha afirmado Escobar.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
«Esta obra no solo demuestra la maestría artística de Carlos Corres, sino que también convierte este mural en una nueva pieza que enriquece el patrimonio cultural de nuestra ciudad”, ha afirmado.
El mural ocupa una superficie de 11 metros de ancho por 5,5 de alto; está realizado en pintura acrílica de interior y está concebido como una ‘gigantografía’, que logra un gran impacto visual, que no pasa desapercibido, y capta la atención de manera inmediata por su tamaño y detalle.
Corres ha destacado que la clave del proceso de creación ha sido “entender el espacio como si fuera un viajero” y “ver todas las perspectivas posibles desde la parte exterior e interior”. Ha subrayado la narrativa que se produce en los reflejos entre las dársenas y los cristales, una fusión a través de un cristal verdoso que ha querido representar en el mural. Así, Corres ha explicado que ha fusionado esas dos imágenes y las ha encuadrado en el espacio a modo de los cristales del autobús.
Se trata, ha señalado, de “una imagen icónica para que la gente. cuando venga a Logroño, se sienta identificado con la ciudad, que la gente la entienda como una ciudad de acogida”. La obra ha sido realizada en doce días, de los que tres los dedicó al dibujo, ha añadido Corres, quien ha calificado este encargo como un reto.


