La sequía y las enfermedades en los cultivos de cacao de países como Costa de Marfil y Ghana, principales productores de este manjar, han dejado al mercado mundial con graves problemas de desabastecimiento. A pesar de la generalizada deforestación que se extiende por estas zonas desde hace décadas, convirtiendo rápidamente los bosques en nuevas plantaciones de cacao, este año se calcula que faltan unas 450.000 toneladas de cacao para abastecer esa demanda industrial, lo que ha derivado en un encarecimiento histórico de este fruto.
«¿Y quienes son los únicos que no sacan ganancia de toda esta situación? Los de siempre, los productores», sentencia Juan Ángel Rodrigálvarez. Él es artesano chocolatero en Kankel Cacao desde hace seis años en La Rioja y se nutre de manteca de cacao y habas que trae de Uganda, Madagascar, India, Filipinas y Perú.
Siempre ha reivindicado un sector donde el pequeño productor sea el pilar fundamental y por ello, aunque esta inflación también la ha notado, reconoce que no le ha afectado tanto como a la industria del chocolate porque él ya pagaba estos precios antes. «La diferencia es que yo adquiero un cacao de calidad, fino de aroma, con buena variedad genética y unos procesos garantizados, mientras que la industria ahora está pagando estos mismos precios tan altos por un cacao que no tiene nada que ver. Pero es que se ha dado la tormenta perfecta porque ya se venía avisando de las malas prácticas de producción en Costa de Marfil y Ghana. Y todo ello ha desencadenado en una pura especulación».
Los precios del cacao rondan actualmente los 7 o 9 dólares el kilo (entre 6,5 y 8,3 euros/kilo), mientras que antes, remarca Rodrigálvarez, no se pagaba más de dos dólares por esa cantidad. «Pero yo nunca he comprado ese cacao, que es un clon, sin apenas aroma y no lleva ningún tipo de protocolo de fermentación de secado. De hecho yo estoy pagando esas cantidades e incluso más, pero hablamos de que es un cacao que se produce de manera responsable y lo adquiero directamente a pequeños productores. Es decir, a quienes la industria nunca va a ir a comprar».
En su caso, las habas de cacao que compra en Uganda, por ejemplo, antes le costaba 8,25 dólares el kilo y ahora lo tiene a 9,30, aunque reconoce que «esa subida es algo normal tal como está el mercado». Por otro lado, la manteca de cacao la estaba comprando a principios de este año a algo menos de la mitad de precio que lo que está ahora. «Es ahí donde se ha notado mucho la subida».
Una situación de mercados, opina este artesano, que se regularizará en cuestión de un par de años: «Hay que tener en cuenta que por el momento la industria está tirando de cosechas del año pasado, pero cuando empiecen a usar cosechas de este año con los precios a los que están el consumidor va a ser muy consciente de esa subida tanto en supermercados como en pastelería».
En este sentido, el Índice de Precios al Consumo (IPC) cifra en un 9,2 por ciento el encarecimiento del chocolate desde mayo de 2023 a mayo de 2024, aunque aquí entran en juego también los precios de materias primas como el azúcar o de los costes del transporte y la energía que también han subido.
«Yo hasta que no termine de vender todo el chocolate de las últimas cosechas no volveré a comprar más y eso será a finales de este año o principios de 2025, pero la producción no me llegará hasta febrero o marzo. Será entonces cuando haga mis calendarios y mis cuentas para valorar si hacer las subidas oportunas, pero hasta ese momento no tengo necesidad de encarecer mis chocolates pese a que el contesto actual de mercado sea ese. Siempre he defendido un modelo honesto y austero porque quiero que el chocolate sea lo más democrático posible, pero toda esta situación lo que no va a mejorar es la situación de los productores ni la calidad del cacao», refleja.
Además, lo que están provocando estas nuevas plantaciones de cacao que están reemplazando al bosque es que no se fomente una agricultura razonada, sino que se cultivan en poco tiempo y con poca mano de obra. «Uno de los problemas es que el productor no tiene la formación ni los medios necesarios para apostar por ese cacao artesano de calidad y a su vez el consumidor no es conocedor de todas estas prácticas y pautas, por lo que no exige un producto de estas características y cualidades. El reto ahora mismo es explicar cómo se produce el cacao y cómo se elabora el chocolate para dar protagonistas a quienes lo hacen posible y aumentar así la retribución para ellos», destaca el artesano de Kankel Cacao.
La Organización Internacional del Cacao (ICCO) defiende que este aumento de los precios «es una oportunidad» que debe ir unida a otros factores como «una mayor inversión y políticas de añadir valor a las cadenas de transformación». El director del sello de comercio justo Fairtrade Ibérica, Álvaro Goicoechea, ha manifestado a Efeagro que no todos los productores de cacao se benefician de los altos precios internacionales: «Estos ciclos de subidas y bajadas de precios en los mercados no son sostenibles para los productores porque no permite la estabilidad de los ingresos para vivir decentemente ni para invertir en una producción sostenible». De hecho, apunta, el 52 por ciento de los productores marfileños viven todavía por debajo del umbral de pobreza.


