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La Armada Invencible: la marea riojana viaja a Berlín a por la cuarta Eurocopa

Los aficionados riojanos de La Roja ya se hacen notar en Berlín, en las horas previas a un partido histórico

La selección española juega este domingo la final de la Eurocopa frente a Inglaterra (domingo 21:00, Berlín) y muchos aficionados riojanos estarán en directo en el Olímpico de la capital alemana. Es nuestra Armada Invencible, rememorando una rivalidad histórica que, afortunadamente, ha pasado de campos de batalla al 105×70. Eso sí, los hinchas no lo han tenido nada fácil para conseguir entradas o llegar a su destino. Algunos sí han asegurado su presencia, como Jesús, un logroñés que atiende a NueveCuatroUno desde una carretera de la República Checa. En su caso, acudió con su pareja en coche directamente hasta Stuttgart: «Las comunicaciones en Logroño son un desastre, así que nos vinimos por carretera». Este medio ha hablado con él durante su periplo en tierras checas, de camino ya hacia Berlín.

«Vimos el primer partido de la fase de grupos, luego Alemania (cuartos), Francia (semifinales) y ahora, la final. Somos de la Peña de Varea, vamos ahora cuatro en el coche y nos hemos juntado con más gente conocida por ahí», explica. Una tremenda kilometrada de miles y miles de kilómetros, que resume como si resultara fácil: «Vine el día 14 a Alemania, me fui el 21 y volví el día 4. Llegaremos a domingo el próximo martes». Lo bueno es que ellos ya tienen entrada: «Es una auténtica odisea, pero nosotros lo preveímos con mucha antelación. Los códigos de la UEFA los cogimos desde diciembre. Pero compañeros míos de la peña se han tenido que buscar la vida, porque no les han llegado entradas para la ronda final».

Jesús es reconocible en las gradas por varios rasgos: lleva un brazalete de La Rioja y además, una bandera española donde pone ‘Logroño’. «Nos solemos poner delante de la portería, en un costadito. El otro día, contra Francia, estábamos en el lado izquierdo. También llevé esa bandera en la última final de Champions que jugó el Real Madrid en Wembley», explica. Con experiencia en estas lides, calcula que habrá «8.000-10.000 españoles», pero lamenta que la demanda fuera de 50.000. «La organización de la Federación es un desastre», lo deja claro.

Jesús, después del pase de España en semifinales

También acudirá Tino Zangróniz, un aficionado nacido en Baños de Río Tobía, pero afincado en Calahorra durante casi toda su vida. Ya estuvo contra Georgia y también estará frente a Inglaterra. Son cinco amigos y se saben organizar muy bien: «Todos tenemos tres o cuatro contactos de los que vamos desde 2004, uno de ellos consiguió entradas». Más difícil ha resultado organizar los vuelos: «Haremos alguna escala que otra, pero vamos a estar allá 24 horas». La ruta es la siguiente: avión desde Bilbao a Mallorca, vuelo desde las Baleares, unos a Hannover y otros a Frankfurt. Y de ahí, un tren hasta Berlín: «Yo llego el domingo a las cinco de la mañana. Es una locura, pero es lo que hay. Una final lo merece».

«Lo importante es arriesgarse como hizo un amigo mío, que cuando ganamos a Georgia cogió el vuelo para el partido de Francia directamente. Le salió bien a cien euros para Munich con el hijo. Cuando España e Inglaterra se clasificaron a las semifinales, los vuelos a Berlín se colapsaron, pasaron de 100 a 4.000 euros», explica Tino. Por lo tanto, no le quedó otra que buscar alternativa y se decantó por el itinerario ya mencionado: «Hemos tenido mucha suerte con las entradas. Yo me muevo desde 2004 con cuatro amigos y ellos se apuntan a todo, a las listas de la Federación a todo. Saben moverse muy rápido».

A Tino no le pilla de sorpresa este momento: «Estuvimos ya en la Eurocopa 2004, en el Mundial 2006, en 2008 en la final, también en 2012, en 2015. Nos apasiona bastante el tema de la selección. Mira que somos todos diferentes, uno es del Barcelona, otro del Real Madrid, pero la selección nos tira mucho más que cualquier club, eso está claro. La representación riojana es increíble, yo no sé cuántos riojanos puede haber allá. Nos hemos encontrado de todas partes, de Nájera, de Alfaro, de Baños de Río Tobía, de Logroño, de Azofra, de Santo Domingo… Y así lo atestigua la realización televisiva: con la ‘roblanvera’ más que presente, en armonía con la enseña nacional.

También estará representada la antigua peña Rincones de España, tal y como explica su integrante Josi, desde Rincón de Soto. Su presencia en Berlín depende de si se fleta un vuelo especial hacia la capital alemana: «Tenemos siete entradas aseguradas en la peña, pero yo solo puedo ir si chartean un vuelo desde Madrid. Entre una semifinal y una final de Champions hay quince días y tiempo para organizarlo. Ahora no hay tiempo y la Federación debería chartear a 200-250 personas». Habla un veterano en estas lides, pues ya ha estado presente en cinco Eurocopas: «Ya no estamos activos como peña desde el Mundial 2018. No somos jóvenes, hay familias, hipotecas. Pero con nuestros recursos sí organizamos por nuestra cuenta».

«Tres de nuestra antigua peña fueron contra Georgia y cuatro frente a Italia. La gente se organiza y busca entradas por su cuenta», relata. Y por eso, muchos llegan a hacer locuras: «Hay gente que se va a Praga y de ahí, 450 kilómetros de coche. Otros hacen Barcelona-Viena-Dusseldorf-Berlín. Hay 1.200 o 1.500 personas sin entrada o sin vuelo». El problema es que las localidades solo se activaron cuando se supo que la final era España-Inglaterra, a las once de la noche del pasado miércoles. A pesar de los imprevistos, prima el optimismo: «Teníamos ganas de ver a la selección así, de ilusionarnos así».

Este aficionado es un gran futbolero y un apasionado de ‘La Roja’. «Nosotros íbamos antes a dos partidos, el segundo y el tercero de la fase de grupos y preparábamos unos viajes increíbles de una semana por 1.000 euros. Estuvimos en la Eurocopa de Portugal (2004), el Mundial de Alemania (2006), la Euro de Austria-Suiza (2008), el Mundial de Sudáfrica (2010) y el Europeo de Polonia-Ucrania (2012). Hoy un solo partido vale 1.200-1.300 euros, se ha disparado», valora. Con un coste tan elevado, el mérito de viajar aumenta. Con un punto de humor, Josi comenta: «Cuando mejor nos lo pasábamos era cuando no ganábamos nada». Aquella España que «nunca pasaba de cuartos», gozar por encima del resultado.

Luego llegó ese triplete mágico de España (2008-10-12) y a partir de ahí, el fervor bajó: «En 2014 y 2016, la gente ya solo quería ver la final o las semifinales». Siempre se valora más algo cuando cuesta conseguirlo y este solo es un ejemplo más. Lo normal es no ganar y es lo que le ha ocurrido a la selección desde el 2012. Doce años de sequía que pueden borrarse el domingo. Y ahí estarán decenas de riojanos para gozar y ya si se puede, celebrar.

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