Agricultura

Agroseguro perita en La Rioja más de 3.700 hectáreas en quince días

Racimo apedreado en un viñedo de San Vicente de la Sonsierra el pasado 6 de julio.
Racimo golpeado por la piedra

El granizo viene azotando a La Rioja este verano con intensidad, dando más o menos brío en función de la zona de asalto, pero dejando pocas áreas libres de la piedra. Y los cultivos, algunos en plena campaña de cosecha y otros a las puertas de inaugurarla, se han llevado la peor parte. Especielamente las viñas, pero también las fincas de cereal, los frutales y las hortalizas.

La última gran tormenta que se registró en la comunidad fue el pasado 5 de julio. De nuevo, el foco de alcance fue muy disperso: desde municipios como Haro, Cuzcurrita, Alesanco y San Millán de la Cogolla hasta el entorno de la capital riojana, con Fuenmayor, Navarrete y Entrena, y llegando incluso a explotaciones ubicadas entre Alfaro y Cervera del Rió Alhama. Y el resultado final de la jornada fueron 939 hectáreas siniestradas.

Más de la mitad de esta superficie afectada, tal como ha cifrado Agroseguro, corresponde a viñedo (505 hectáreas), mientras que 372 hectáreas de cultivos herbáceos ha resultado también dañadas. La entidad también ha recibido partes por 46 hectáreas de hortícolas como cebolla, lechuga, patata, pimiento y remolacha y ha registrado unas 16 hectáreas de frutales golpeadas por este granizo.

Viñedo afectado por el granizo esta primavera.

Sin embargo, los datos son más abrumadores si se tiene en cuenta también la tormenta del pasado 26 de junio, cuando el temporal se cebó con el campo riojano de manera más potente y sin distinción de zonas. El pedrisco, pero también el viento y las inundaciones provocaron una lluvia de partes a la responsable de la gestión del seguro agrario que cifra en 3.742 las hectáreas siniestradas desde aquel día y hasta la fecha.

En estas dos semanas de nuevo el viñedo ha salido el peor parado de todos los cultivos con 1.789 hectáreas peritadas. Seguido, los herbáceos como el cereal y leguminosas, que se llevan 1.584 hectáreas afectadas. El resto, hasta completar el total, se reparten entre una gran variedad de explotaciones: ciruela, manzana, pera, melocotón, olivar, patata, cebolla, pimiento, remolacha, lechuga, zanahoria,…

Fenómenos meteorológicos que han provocado un despliegue de técnicos (peritos independientes) para evaluar las parcelas y realizar laos correspondientes balances de daños. Además, otros cinco profesionales más se incorporarán a lo largo de los próximos días para completar las valoraciones a pie de viña.

Finca de cereal afectado por el granizo esta primavera.

La Rioja acumula así en lo que va de año un total de 8.991 hectáreas en las declaraciones de siniestro (4.344 hectáreas de viñedo, 3.505 hectáreas de herbáceos, 612 hectáreas de frutales, 468 hectáreas de hortalizas y el resto, frutos secos, olivar y cereza). Unos frentes que especialmente se han concentrado desde finales de abril hasta ahora a excepción de tormentas puntuales en febrero y marzo. De hecho, desde el 27 de abril Agroseguro ha registrado siniestros por pedrisco en hasta 42 días diferentes, siendo las más notorias las acontecidas los días 17,18 y 19 de mayo, el 26 de junio, así como la del 5 de julio.

Un año tormentoso para el agro riojano, además, que poco dista del anterior hasta la primera mitad del ejercicio. Hasta el 30 de junio de 2023 Agroseguro había recibido partes correspondientes a 8.600 hectáreas siniestradas, aunque buena parte de ellas correspondían a explotaciones de cereal y otros herbáceos muy afectados ya por la sequía, por lo que el pedrisco solo acrecentó los daños.

Fue, sin embargo, con las tormentas del 6 y 7 de julio del año pasado cuando se dispararon los registros. En apenas dos días quedaron dañadas algo más de 13.500 hectáreas para las que Agroseguro tuvo que abonar 9,9 millones de euros. «Este 2024 está siendo un año menos seco, pero con tormentas muy frecuentes como ya se vio en 2023. Por tanto, ya sea por sequía o granizo, los siniestros se están registrando igualmente. En todo caso, sí hay que destacar que es un ejercicio de mayor siniestralidad que 2022, el cual fue un benévolo en La Rioja, que pudo escapar de los graves siniestros que sufrieron otras regiones cercanas», apuntan desde la entidad.

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