La Rioja

Haro bebe ‘de la Fuente’ de Luisito

Ahora muchos lo llaman Don Luis, pero aquí sigue siendo Luisito. Llegar a la plaza de Haro y escuchar la Potra Salvaje (canción oficiosa de los jugadores en el vestuario) desde el bar Obarenes, que se pone de bote en bote en cada partido de la Roja, da una pista de cómo se está viviendo la Eurocopa en la que siempre ha sido la casa de Luis de la Fuente, el seleccionador que ha conseguido, como si nada, llevar a la selección hasta una final europea.

Los jarreros hablan con orgullo y emoción de su vecino más internacional. Todos lo quieren, lo respetan y lo admiran. No es algo fácil en un mundo en el que pocos son profetas en su tierra. Luis lo es. Pero no de ahora. Ha sido así desde que pasaba horas y horas en el patio de la señora Amparo, la casa de su abuela, siempre con un balón entre los pies. «Tenía un guante en esa zurda», recuerdan algunos. Pasó por las categorías inferiores del Haro. Y jugó en el equipo del pueblo cuando estaba en preferente. Fueron sólo cuatro partidos, luego lo fichó el Athletic y tuvo que salir de casa. «El Haro se llevó poco más de 10.000 pesetas por él».

El patio de la señor Amparo, que ya ha desaparecido, era el templo de Luis. Allí todos los chavales de su edad pasaban las horas muertas. «Yo jugaba mucho en ese patio con Luis, la diferencia es que él era muy bueno y yo muy malo», cuenta el diputado Alberto Olarte, que pasea con el hermano de Patricio Capellán, el eterno alcalde, por la plaza del pueblo a mediodía.

Allí los turistas no dejan de hacerse fotos entre las letras que conforman el nombre de la localidad y las cubas que decoran el edificio consistorial que ya tiene una pancarta en la que puede leerse ‘Aupa Luis, Haro está contigo’. Y es que el municipio no puede estar más orgulloso de lo que está consiguiendo un jarrero que está poniendo al municipio en el mapa del fútbol europeo.

Justo frente al ayuntamiento está la tiendecita que durante años ha regentado su familia. Ahora Sonia es la actual dueña, desde que ‘la Berti’, madre del seleccionador, se jubiló. «No vais a encontrar a nadie que os diga nada malo de él porque es una persona maravillosa, lo era antes y lo sigue siendo ahora, a pesar del cargo que ocupa», cuenta. «Pase lo que pase el domingo, Luis ya ha ganado». Todos coinciden: es el mejor embajador del municipio. «¿Ves ese señor? Es su hermano», advierte el vendedor de cupones de la ONCE, que le pide perdón por poner en aviso a los periodistas.

Alberto no quiere hablar demasiado, le gusta pasar desapercibido. Va en el ADN familiar eso de ser prudente. «Sólo puedo decirte que estamos todos con él y que desde aquí le mandamos mucho ánimo», comenta. Toda la familia lo tiene estos días en mente. Él también a ellos. «Si el otro día hasta felicitó a Alberto por su cumpleaños en la radio», cuenta su mujer.

La complicidad de la familia con Luis se ve desde el minuto uno. Óscar y Luis, sus sobrinos, han viajado ya varias veces a Alemania estas semanas. La intención es también hacerlo el día de la final. «Estamos organizando todo, pero allí estaremos. Nos hicimos la promesa en Stuttgart de que nos veríamos en Berlín y él la ha cumplido y nosotros también», dice el sobrino que lleva con honra coincidir en llamarse como él.

Pero no solo la familia está orgullosa de la trayectoria del seleccionador. «Lo conozco desde que jugaba en el juvenil del Haro, luego con quince años se fue al Athletic, pero nunca ha dejado de venir a Haro. Yo creo que salvo este año, que tenía un compromiso ineludible por la Eurocopa, son pocas veces las que se ha perdido la Batalla del Vino».

Devoto de la Virgen de la Vega – a la que nombra siempre que puede – y del vino de Rioja, con el que celebra cada victoria de la selección, Luis de la Fuente nunca ha olvidado sus orígenes. «Desde hace muchos años el torneo de chavales del Haro lleva su nombre y siempre que puede se pasa a verlos. Es un claro defensor de las canteras y de la gente joven, y así lo ha demostrado en este torneo». José Mari Ibáñez es toda una institución en el fútbol en Haro y conoce bien al seleccionador.

«Es un tío educado, muy cercano, trabajador y sabe de fútbol». Sin duda, los pilares que le han llevado a volver a enganchar a todos los españoles a la selección y conseguir que un grupo de futbolistas en los que muchos no confiaban se haya convertido en un buque indestructible. «Se ha ganado a todo el mundo por su forma de ser, pero a nosotros ya nos tenía ganados desde hace mucho tiempo».

«Nosotros ya sabíamos que llegábamos a la final»

A nadie en Haro ha pillado de sorpresa el ‘paseo’ de la selección por Alemania. Ni siquiera a la alcaldesa del municipio, Guadalupe Fernández. «Muchos nos preguntaban cuándo íbamos a poner pantalla gigante para ver el partido y dijimos desde el principio que la pondríamos para la final porque confiábamos en llegar», dice.

No ha sido fácil decidir poner la pantalla gigante en el estadio Luis de la Fuente. «Siempre vemos el partido en el bar de la plaza y algunos van a seguir viéndolo allí porque no quieren romper la racha, pero hemos creído que el estadio que lleva su nombre era el mejor lugar para poder verlo».

Están convencido de que Luis se viene con la victoria a casa. Por eso ya preparan su posible recibimiento. «Cuando él pueda y quiera, aquí estaremos para darle el recibimiento que se merece». «Confianza plena», como aseguraba el teniente de alcalde del municipio.

La primera edil coincide con sus vecinos. «Luis es un jarrero ilustre y un embajador de primera porque no se olvida de dónde viene, dónde creció y tiene un cariño especial por sus vecinos». Va más allá. «A Luis en Haro no le para la gente, es él el que se para para preguntar, para hablar, porque esta es su casa y aquí está su familia».

«Todo el mundo lo está descubriendo ahora, pero nosotros ya lo conocíamos». Es la frase que más se repite. No hay ninguno que no se sepa su trayectoria profesional casi al dedillo, pero para ellos lo importante es el Luis que cuando está en Haro, baja al bar El Sol a desayunar y charla con los jarreros con los que coincide. «Hace poco tiempo me lo encontré en un funeral. Hacía años que no nos veíamos y en cuanto me vio se acercó a saludarme». Isabel es quinta de Luis. En su móvil lleva una foto de sus años mozos como un tesoro que guarda con cariño. «Ese tiempo en el que Luis tenía más pelo y menos brazo», bromea uno de sus vecinos.

Pedro, a sus 87 años, está emocionado con los que está viviendo estos días. «Tú no sabes cómo se pone con cada partido». El lo tiene claro: «Da igual si es Inglaterra o Países Bajos, nos hemos quitado ya a dos selecciones que se creían mejor que España. Llegue la que llegue, España va a ganar, eso es lo que va a haber». Habla la voz de la experiencia.

Javier no es muy futbolero, sin embargo esta selección de su vecino le tiene enganchado. «El martes, antes de empezar el partido, ya le dije a la mujer que me iba a preparar un gin tonic para después, sabía que íbamos a pasar». Poco miedo a los franceses, y eso que la relación de Haro con Francia siempre ha sido estrecha en una tierra en la que la modernización del vino llegó de mano de los galos.

«Ahora solo falta que el año que viene invite a los chavales de la selección a la Batalla del Vino, yo me encargo de que se vayan bien empapaditos», comenta Javier recordando que Luis, aunque más devoto de la Virgen de la Vega que de San Felices, siempre ha tenido una estrecha relación con esa fiesta. «Sobre todo cuando era joven», dice José Mari Ibáñez sin desvelar más sobre sus secretos de juventud.

Un pueblo orgulloso que bebe ‘de la Fuente’ de un seleccionador que ha marcado una forma diferente de llevar a un equipo. Sin sobresaltos, con poco ruido, con empatía y cercanía. «Pero vamos, que así es Luis y así somos todos los jarreros». Unos vecinos que están dispuestos a empujar desde la capital del vino en el partido del próximo domingo para que su jarrero ilustre llegue a lo más alto del fútbol europeo.

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